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BIENVENID@S

Os doy la bienvenida a mi blog, realmente no se lo q saldra de el, pero espero que os guste y que poco a poco vallamos entre tod@s ampliandolo un poquito. Espero que si quereis me hagais sugerencias, e incluso si quereis publicar algo solo teneis que pedirmelo, que yo con gusto lo haré. Ante todo quiero darle las gracias Citlally, de Deja Vu Inmortal, que me ha animado a crear este blog y espero no decepcionarla. Tambien mencionar a V@!eRiE que a pesar de su corta edad tiene un gran corazón y me ha inspirado en hacer este blog. Un beso a vosotras y a todas las creadoras de estos blogs que tanto me alegran el alma. GRACIAS
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domingo, 21 de marzo de 2010

32.- Noticias



Jessica POV



-¿Si dígame?-contesté nerviosa al teléfono.

-Hola buenas tardes, queríamos hablar con la Srta. Jessica Stanley.-respondió una voz de hombre suave y dulce.

-Si, soy yo.

-Le llamo de la organización del concurso “Conoce a Crepúsculo”. Le llamamos para darle una buena noticia.

Si eran ellos, mis nervios afloraban por cada poro de mi piel, la cara de Mandy denotaba el mismo nerviosismo que el mio. Aquel hombre había dicho que llamaba para dar una buena noticia, teníamos que haber ganado, entonces pensé en sacar mis dotes de actriz y gastarle una pequeña broma a mi amiga.

-Ajam.-respondía a cada pregunta o cosa que me decían sin el mas mínimo atisbo de emoción.

-Usted y su compañera de concurso Amanda Lewis, han sido las ganadoras de nuestro concurso.

-Si.-volví a responder intentando no emocionarme, aunque por dentro estaba deseando dar saltos de alegría.

-El premio será dos pases VIP para estar con los actores de la película Crepúsculo en el pase especial que se emitirá este sábado en el Columbia City Cinema. ¿Confirmamos su asistencia?

-Si, claro.-¿como no íbamos a confirmarla después de todo lo que habíamos hecho para conseguirlo?

-El pase será a las 16:30, aunque antes se celebrará una rueda de prensa que empezará una hora antes, por lo que las ganadoras del concurso deberéis estar en el Columbia City Cinema a las 15:00 para hacer las presentaciones de los actores y una sesión fotográfica. La dirección del cine es: 4816 Rainier Ave. S.

-Ajam.-no tenía palabras para responder a todo lo que estaba escuchando.

-Pues allí las esperamos. Enhorabuena a las dos.

-Bueno, pues muchas gracias por todo.-dije esto y colgué el teléfono.

Me giré y bajé la mirada para evitar delatarme en mi pequeña broma, notaba los sollozos de mi amiga. Me acerqué a ella lentamente, como quien va a dar una mala noticia.

-Lo siento mucho amiga.-dije sin mirarle a los ojos.

-No pasa nada Jess, otra vez será.-dijo resignándose a la perdida del concurso. Seguro que ya había pensado en otra forma de conocerlos, no se daba por vencida.

-No me entiendes Mandy, quise decir que lo sentía mucho porque este sábado no vas a poder ver a tu novio, PORQUE NOS VAMOS A SEATTLE A VER Y A CONOCER A LOS ACTORES DE CREPUSCULO!!!-dije gritando y dando saltos de la alegría.

Estuvimos un rato así, saltando y dando gritos de alegría, nuestro esfuerzo había merecido la pena, en menos de tres día por fin conoceríamos a nuestros ídolos. Mandy dio la buena noticia a sus amigas del blog y decidimos llamar a Mike y a Taylor para ir a celebrarlo.

Cuando llegamos a la heladería, que es donde habíamos decidido celebrarlo, allí estaban nuestros novios, esperándonos con los brazos abiertos. Mike me abrazó con fuerza y me besaba con muchas ganas.

-Enhorabuena Jess, al final lo habéis conseguido.-me dijo mientras me daba vueltas.

-Gracias Mike, estoy super emocionadisima. Nuestro sueño hecho realidad. Son todos tan guapos y tan buenos. No se si seré capaz de estar delante de ellos y no desmayarme. Es increíble, ¿verdad Mandy?

-Claro que si Jess, pero sabes que Taylor no supera a ninguno.-dijo esto guiñándome un ojo y yo capté el doble sentido de su respuesta. Su novio pensaba que se refería a el pero realmente se refería al actor que encarnaba a Lex.

-De eso no cabe duda.-le seguí la corriente.

-A ver si al final me voy a tener que poner celoso de alguno de esos actores de pacotilla.-dijo Mike un tanto molesto.

-Sabes que ninguno se podrá poner por encima de ti Mike Newton, sabes que te adoro y que nada ni nadie se podrá interponer entre nosotros.-lo besé y abracé.

Paseamos mientras nos comíamos nuestros helados, Mandy y yo no parábamos de hacer planes de lo que nos íbamos a poner el sábado para el gran acontecimiento, debíamos buscar un super modelo para dejar boquiabiertos a todos los asistentes al evento. Íbamos a estar al lado de chicas guapísimas como Nikki Reed, Kristen Stewart, Michelle Greene y Anna Kendrick, así que debíamos estar a la altura.

Después del paseo de parejas, Mandy y Taylor se fueron a casa, pero Mike y yo nos quedamos en nuestro parque un rato mas. Observamos el atardecer abrazados, sentados en nuestro banco y mirándonos a los ojos sin pronunciar palabra. Cuando empezó a anochecer llevé a Mike a su casa por que el había ido en el coche de Taylor.

Cuando llegamos a su casa, comenzó nuestra despedida, y como siempre nos despedíamos con muy pocas ganas, nuestros besos de despedida se hacían cada vez mas largos y mas intensos.

-Debes irte ya.-me dijo al oído.

-Lo se, pero a veces desearía no tener que separarme nunca de ti.-le contesté.

-A mi me pasa lo mismo. Pero piensa que llegará el día en que no tengamos que separarnos nunca mas.-dijo esto mientras salía del coche.

-Hasta mañana cariño.-le dije.

-Hasta mañana mi amor.-me contestó.

Lo vi de entrar en su casa y conduje hasta la mía. Cuando llegué mi madre estaba en la cocina preparando la cena como hacía habitualmente.

-Jess, ha llamado el jefe Swan. Me dijo que tenía que decirte algo, que lo llamaras en cuanto llegaras.

-¿Te dijo que es lo que quería decirme?

-No, solo que lo llamaras, aunque se le notaba un tanto serio. ¿No te habrás metido en ningún problema verdad?

-No mamá, es solo que me dijo que en cuanto tuviera noticias de como estaba Bella me llamaría. Voy a llamarlo a ver que me dice.

Cogí el teléfono y marqué rápidamente el número de casa de los Swan.

-Residencia de los Swan, dígame.-contestó el Sr. Swan.

-Sr. Swan, soy Jessica Stanley, me dijo mi madre que había llamado. ¿Que deseaba?

-Hola Jessica, verás es que quería decirte que Bella ha sufrido un pequeño percance.

-Oh dios, ¿qué le ha ocurrido?-pregunté asustada.

-Resulta que Edward y el Dr. Cullen fueron a Phoenix a intentar convencerla de que volviera a Forks, y cuando llegaba al hotel donde habían quedado, ella cayó por las escaleras y atravesó un cristal.

-Pero...¿esta bien?¿Le ha pasado algo grave?

-No tranquila, ella está bien, dentro de lo que cabe. Se ha roto una pierna, y tiene varias magulladuras, pero esta bien, gracias a dios, aunque se quedará ingresada en el Arizona State Hospital unos días para estar bajo supervisión medica. Me has pillado que iba a salir camino del aeropuerto.

-Bueno Sr. Swan, gracias por informarme, mañana la llamaré en cuanto salga de clase, porque ahora es un poco tarde. Pero aun así dele recuerdos de mi parte, y que le deseo que se mejore cuanto antes, y que vuelva pronto.

-Muchas gracias Jessica, yo le daré los saludos y buenos deseos de tu parte. Hasta pronto.

-Hasta pronto, Sr. Swan.

Me quedé un poco aturdida después de la noticia. Se lo conté a mi madre y subí corriendo a mi habitación para llamar a Angela para contárselo. Ella se preocupó bastante y dijo que la llamaría en ese momento, aunque la convencí de que era tarde y que debíamos esperar al día siguiente, porque Bella necesitaría descansar, quedamos en llamarla en la hora del almuerzo.

Le dije a mi madre que no me apetecía cenar, entre el helado y la mala noticia que me acababan de dar se me había cerrado el estómago. Me puse con el ordenador y estuve un rato hablando con mis amigas y recordé la buena noticia que nos habían dado por la tarde, entonces eso me animó bastante aunque seguía preocupada por Bella.

Me duché, me puse el pijama y me fui pronto para cama, tantas emociones me habían agotado en exceso, así que morfeo me llamó pronto a sus brazos, y dormí placidamente.



jueves, 18 de marzo de 2010

31.- El Veredicto




Mandy POV



El miércoles me desperté mas temprano de lo habitual, realmente creo que no había dormido apenas. Me había pasado la noche entera pensando en la decisión que se tomaría esa misma tarde, era el día en el que terminaba el concurso que terminaría de cambiar mi vida por completo. El concurso que cumpliría mis sueños, conocer a las personas que encarnaban aquellos personajes que habían hecho que mi vida tomara un nuevo rumbo, gracias a esos personajes, y a su creadora Stephenie Meyer, había conocido un nuevo mundo. Habían hecho que volviera mi pasión por la lectura, y también por la escritura. Gracias a ellos había hecho amigas, las cuales a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia, era como si las tuviera a mi lado día a día.

Lo primero que hice al despertarme fue mirar el ordenador a ver que tal iban las votaciones. Cuando terminó de cargarse aquella pagina una lagrima salio de mis ojos, íbamos cinco votos abajo en el ranking, no me lo podía creer, tanto tiempo esperando aquel día y todo se había fastidiado. Pero si algo me caracterizaba era el optimismo y la perseverancia. Vi como se conectaba Jessica, supuse que estaría mirando la página del concurso y que se habría sentido igual de apesadumbrada que yo, así que abrí una conversación para darle ánimos.

Ella era mas pesimista que yo sobre el resultado del concurso, pero yo algo tenía claro y era que aun quedaban diez horas para que aquel concurso, y teníamos que luchar hasta el final. Me despedí pronto de ella porque si no se me haría tarde como siempre, le dije que ya hablaríamos en clase de trigonometría. Me metí en la ducha cavilando sobre como tendría que hacer para conseguir ganar el concurso. Salí del baño y hablé con mi hermana pequeña Iria para recordarle que le tenía que decir a todos y cada uno de sus amigos que me tenían que votar.

-Si hermana.-me decía en tono desesperado-Ya se lo dije a todos.

-Pues tu se lo vuelves a recordar hoy en clase, que cuando lleguen a casa que tienen tiempo para votar. ¿Lo harás?

-Siii hermanaaaa.-contestó.

Sabía que aunque contestara en ese tono, ella estaba muy emocionada con el concurso, me apoyaba siempre en todo lo que supusiera hacerme feliz, y por supuesto yo siempre haría lo mismo por ella. Como aquella vez que estuvimos desde las ocho de la mañana haciendo cola para ir al concierto de Estopa, su grupo favorito, para que ella pudiera verlo desde la primera fila, o como cuando tuve que convencer a mi jefe de que me dejara salir un rato antes del trabajo para poder ir a ver con ella el estreno de High School Musical 3, una de sus películas favoritas. En fin, Iria era mi hermana favorita.

Desayunamos y nos fuimos al instituto, por el camino íbamos cantando en alto como siempre, a las dos nos encantaba hacer el payaso cuando íbamos en el coche, y en ocasiones la gente nos miraba raro, pero eramos felices siendo así. Recogimos a las Claudias y a Inma, las mejores amigas de mi hermana, yo era la taxista de las niñas, y aproveché para recordarles lo que debían hacer, decirle a todos sus compañeros que me votaran. Al igual que mi hermana ellas asintieron con todo cansado, pero sabía que lo harían, eran mis niñas.

La mañana fue demasiado larga para mi, las horas se me hacían eternas pensando en la decisión que se tomaría a las cinco en punto de la tarde.

En clase de trigonometría, como habíamos quedado, me encontré con Jess, y quedamos en que después de clases iríamos a mi casa para esperar juntas el veredicto. Parecíamos dos niñas pequeñas esperando el día de reyes, y es que para ambas sería el mejor regalo que nos podrían hacer si conseguíamos ganar aquel concurso.

En la hora del almuerzo llamé a Taylor, mi novio, no el actor por el que babeaba cada día, y le dije que no podríamos quedar esa tarde porque Jessica vendría a casa para lo del concurso, el me dio ánimos y me dijo que no me preocupara, que ya nos veríamos al día siguiente, él siempre me apoyaba en todo lo que me proponía, había tenido suerte al encontrarlo.

Cuando salimos de clase, me encontré con Jessica y con las niñas en los aparcamientos, cogimos nuestros coches y nos fuimos todas para mi casa, mi madre ya estaba acostumbrada a que se formaran esas reuniones inesperadas en mi casa, sobre todo porque las amigas de mi hermana eran prácticamente como si fueran hijas suyas también, a la mayoría literalmente las había visto de nacer, dado que ella era matrona y conocía a sus madres de toda la vida.

Preparamos la merienda, hicimos unos sandwiches de tomate y mayonesa, mi especialidad desde que de pequeña experimentaba con mis amigas cuando mis padres estaban trabajando. Le recordaba una y otra vez a Iria y a sus amigas que debían Mi hermana mayor protestaba por el jaleo que estábamos montando pero al final se acabó dando por vencida.

Eran las cuatro y media de la tarde, aun quedaban treinta minutos para que acabaran las votaciones, así que nos subimos a mi cuarto para intentar relajarnos. Le mostré a Jessica todas las cosas que tenía de La Saga, todos mis posters de Taylor Lautner, el cofre donde guardaba las réplicas de las joyas que aparecían en la saga, el colgante de Ashley, la pulsera de Lizzie, el brazalete de con el escudo de la familia de Jack... Ella alucinaba con todas aquellas cosas.

-Solo te falta un muñeco hinchable tamaño natural de Taylor Lautner.-comentó entre risas, y ambas nos carcajeamos.

-Yo tengo a mi propio Taylor.-reíamos sin parar, pero era una risa nerviosa-Pero aun así mira.

Aparté un biombo que separaba la habitación en dos y le mostré lo que allí había. Era una figura de cartón que se sostenía de pie, tamaño natural de Lex, y ella reía cada vez mas. Intentamos por un momento dejar de pensar en el concurso hablando de cosas del instituto, pero cada vez que miraba el reloj me parecía que las manillas iban mas lentas. A las cinco en punto de la tarde actualizamos la página del concurso cogiéndonos de las manos, para recibir la noticia. Nos encontramos con un cartel que decía:



LAS VOTACIONES HAN CONCLUÍDO, EN BREVE LA ORGANIZACIÓN SE PONDRÁ EN CONTACTO CON LOS FINALISTAS PARA COMUNICARLES EL VEREDICTO, EN POSITIVO O EN NEGATIVO, A TRAVÉS DEL NUMERO INDICADO EN LA FICHA DE INSCRIPCIÓN AL CONCURSO.



El corazón se me iba a salir del pecho, ya no había vuelta atrás, la decisión estaba tomada y solo nos quedaba esperar. En ese momento entró mi hermana sin llamar a la puerta, lo que me hizo brincar de mi asiento y que los sentimientos afloraran y una lagrima se me saltara.

Y entonces el teléfono de Jessica sonó.

-Es un número desconocido.-me dijo mi amiga sosteniendo el móvil con la mano temblorosa.

-¿A que esperas? Cógelo.-dijo mi hermana, porque yo en ese momento era incapaz de pronunciar palabra alguna.

-¿Si dígame?-contesto con voz temblorosa, hizo una pausa y prosiguió-Si, soy yo.

Solo alcancé a escuchar un par de “ajam”, “Si claro”, “por supuesto” y poco mas. La expresión de Jessica era totalmente inescrutable, se la veía un tanto preocupada o quizás desilusionada. Mil cosas se me pasaron por la cabeza, quería que colgara el teléfono y me dijera lo que había pasado. Me daba igual que el veredicto fuera positivo o negativo, siempre había tenido un buen perder, lo único que quería era quitarme este sin vivir que tenía por la incertidumbre. La miraba atentamente intentando averiguar algo.

-Bueno, pues muchas gracias por todo.-dijo esto y colgó el teléfono.

Bajó el rostro, como si evitara mirarme a los ojos, como cuando tienes que dar una mala noticia. Miles de pensamientos vinieron en ese momento a mi mente, entre otros pensaba otra forma de poder conocer a mis ídolos, no me daría por vencida, habíamos perdido una batalla, pero la guerra no estaba perdida ni mucho menos.

-Lo siento mucho amiga.-dijo sin mirarme a los ojos y un par de lágrimas cayeron por mis mejillas.

-No pasa nada Jess, otra vez será.

-No me entiendes Mandy, quise decir que lo sentía mucho porque este sábado no vas a poder ver a tu novio, PORQUE NOS VAMOS A SEATTLE A VER Y A CONOCER A LOS ACTORES DE CREPUSCULO!!!-dijo gritando y dando saltos.

Nos abrazábamos y gritábamos al compás, lo habíamos conseguido, en menos de tres días estaríamos junto a los actores que mas pasiones levantaban en el momento, finalmente iba a ir el casting completo. No me lo terminaba de creer, mi sueño estaba cada vez un poquito mas cerca de ser cumplido. Me acordé de mis amigas del blog y enseguida pensé en que tenía que darles la buena noticia, y cuando Jess y yo pudimos calmarnos medianamente lo hice. Ellas se pusieron muy contentas, me mandaron que le diera saludos a todos y cada uno de ellos. Cit me mandó recuerdos para Jason (Jackson Rathbone) y Ashley (Michelle Greene), Annie me los mandó para Eric (Kellan Lutz), Karen para Jack (Robert Pattinson) al igual que Elis y Mapita, y Patty me los mando para Charles (Peter Facinelli), su papacito como ella lo llamaba.

Jessica y yo decidimos ir a celebrarlo tomándonos un helado gigante en el Kalua, la heladería del pueblo, así que llamamos a nuestros respectivos novios y quedamos con ellos en la heladería.



miércoles, 17 de marzo de 2010

30.- La Espera




Siento mucho haberme retrasado en la vuelta a mi historia, pero es que he andado un poco estresada en estos días. Espero que la espera merezca la pena. Un besazo a tod@s. Os quiero




Cuando me levanté, me duché, desayuné y me fui al instituto deseando ver a Mike, ya que el día anterior no había disfrutado de él. Habíamos acordado vernos pronto en las mesas de detrás de la cafetería para poder charlar tranquilamente. Le estuve comentando el porque de mi preocupación el día anterior, sumado a lo que ya le había contado en el mensaje de la noche anterior y le conté lo que me había contado el jefe Swan.

El resto de la mañana transcurrió de forma tranquila, las clases fueron igual de aburridas que siempre, entregué todos los deberes que me habían mandado hacer el día anterior y me mandaron un montón más. Solo hubo algo en la mañana que seguía haciéndome sentir rara, y era que ninguno de los Cullen había asistido aquel día a clase tampoco, pero pensé que como hacía buen tiempo estos días que estaría de excursión con el doctor y su esposa.

A la salida Mike me esperaba apoyado en mi coche y estuvimos hablando otro rato, y me hizo una propuesta.

-¿Qué te parece si esta tarde nos despejamos un ratito y nos vamos a nuestro parque?-me dijo con su sonrisa habitual en los labios.

-Pues no se.-dude por un momento-Tengo muchos deberes que hacer, y debo estudiar para el examen del jueves.

-Debes despejarte un poco Jess, ademas desde que te dejé en casa después del baile no hemos tenido un momento para estar totalmente a solas.-me dio un abrazo mientras me decía esto-Te echo de menos mi vida.

-De acuerdo.-accedí, realmente tenía ganas de estar a solas con el-Pero nos vamos ya y volvemos a tiempo para que pueda hacer los deberes.

-Trato hecho.

Me siguió en el coche hasta mi casa donde dejé la mochila y la cambié por el bolso. Dimos un largo paseo, hablamos largo y tendido de todo un poco, recordamos nuestra noche del baile, y me dijo que teníamos que repetirlo. Hacía muy buena tarde y fuimos a por un helado que nos comimos de camino al coche. Cuando llegamos a mi casa paró el coche y me cogió la mano.

-¿De verdad tienes que irte?-me dijo mirándome a los ojos.

-Es que tengo que hacer deberes.-le dije apenada.

-Yo también, y la verdad es que me vendría muy bien la ayuda de alguien inteligente como tu.

-Mike...-dije pensando su propuesta-Bueno, esta bien, pero en el momento que empieces a distraerme te marchas a tu casa. ¿Entendido?

-Esta bien. Prometo portarme bien.

Entramos en casa y avisé a mi madre de que Mike y yo estaríamos en la cocina haciendo deberes. Hice mi tarea y ayude a Mike a hacer la suya, que realmente le hacía falta mi ayuda, sobre todo en trigonometría, que andaba un tanto despistado. Fue sorprendente pero conseguimos terminar los deberes sin casi ninguna interrupción, solo un par de besos que Mike me robaba mientras estaba despistada buscando algo en un libro.

Subí a por mi ordenador mientras Mike se sentaba en el salón, mis padres habían salido a comprar. Estuvimos buscando en Internet información para un trabajo que teníamos que entregar la semana siguiente. Aproveché para mirar que tal iba el concurso, estaba publicado el ranking de los tres finalistas del concurso, y estábamos empatadas con otra en primer lugar.

-Mañana a estas horas ya sabremos si ganamos o no!!-grité emocionada abrazando a Mike.

-Me alegro mucho por ti Jess.-dijo acariciándome el pelo y aprovechó esa caricia para acercarse a mi y besarme con delicadeza, pero con cierta pasión.

Cada vez nuestros besos se hacían mas apasionados, la relación iba viento en popa y yo cada día amaba mas a Mike. Nos quedamos un rato mas viendo la televisión en el salón hasta que llegaron mis padres, mi madre invitó a Mike a cenar.

-Me encantaría señora Stanley, pero debo regresar a casa, mis padres me esperan para cenar. Pero cualquier otro día estaría encantado de aceptar su invitación.-contestó él ante la invitación de mi madre.

Lo acompañé hasta el coche y nos dijimos adiós con pocas ganas de despedirnos. Me quedé en el porche esperando que su coche doblara la esquina. Recogí todos los libros y cosas que habíamos dejado por medio y las llevé a mi habitación. Mientras mi madre preparaba la cena yo subí a pegarme una ducha relajante, me coloqué el pijama y bajé a cenar. Durante la cena mi madre me estuvo haciendo el interrogatorio pertinente sobre como iba mi relación con Mike, tema que sobre el que mi padre evitaba escuchar.

Cuando terminamos de cenar ayude a mi madre a recoger la cocina y subí a mi habitación, me tumbé boca arriba en la cama, pensando en nada y en muchas cosas a la vez. La música siempre me ayudaba a relajarme, no estaba nerviosa por nada en concreto, pero necesitaba relax, así que me coloqué los auriculares de mi I-Pod y cerré los ojos para concentrarme.

Cuando me desperté por la mañana aun llevaba los auriculares puestos, no se si me dormí antes o después de que al reproductor se le acabara la batería, lo que si tenía claro es que me había despertado mas descansada que hacía mucho tiempo.

Era el gran día, a las cinco de la tarde se cerraban las votaciones para el concurso que cambiaría mi vida si llegaba a ganarlo. Cogí el portátil que me lo había dejado encendido la noche anterior, Mandy estaba conectada, supongo que tendría la misma impaciencia que yo. Miré la página de las votaciones y lo que vi me entristeció sumamente, íbamos cinco votos abajo. Mientras le daba vueltas a lo que acababa de ver me saltó una ventana de conversación.

Mandy dice: Buenos días Jess, ¿estas despierta ya?

Jess dice: Si Mandy, aquí ando, pero algo decaída.

Mandy dice: Si, ¿ya viste las votaciones?

Jess dice: Si, no me lo puedo creer, con todo lo que nos lo hemos trabajado, y a última hora todo se va a ir al traste.

Mandy dice: No te adelantes amiga, aun quedan diez horas para que acaben las votaciones, tenemos una última oportunidad.

Jess dice: No se no se.

Mandy dice: Tu verás que si. Bueno, te dejo que me tengo que duchar y arreglarme para ir a clase. Nos vemos en trigonometría.

Jess dice: Bueno, allí nos veremos.

Me encantaba el optimismo de mi compañera, yo sabía que si a mi me emocionaba la posibilidad de ganar aquel concurso, a ella le emocionaba tres veces mas. Yo sabía que a ella le había cambiado de forma radical la existencia el haber descubierto la saga, era mucho mas feliz desde entonces. Era la mejor compañía para asistir a aquel encuentro en caso de que lográramos alzarnos con la victoria.

Apagué el ordenador y me arreglé sin dejar de pensar en ningún momento en la decisión que se terminaría por tomar nueve horas y media después.

La mañana en clases fue normal, en case de trigonometría quedé con Mandy que iríamos a su casa después de clase para recibir la noticia juntas. Un cosquilleo se posaba en la boca de mi estómago durante toda la mañana. Durante la hora del almuerzo hablé con Mike, le conté como andaban las votaciones y el me animó, dándome un enorme beso de amor.

Cuando terminaron las clases seguí a Mandy hasta su casa. Una vez allí, llamé a mi madre para avisarle que me quedaría en casa de mi amiga a hacer los deberes, o al menos eso le dije, porque dudaba mucho que con los nervios a flor de piel como los teníamos, atináramos a hacer algún ejercicio a derechas.

Preparamos algo de merienda para nosotras y para los hermanos de Mandy. La pequeña era la que mas nos apoyaba en nuestra candidatura, había hecho a toda su clase del instituto votarnos en el concurso. A las cuatro y media de la tarde Mandy y yo no podíamos mas, mirábamos constantemente los resultados de las votaciones, íbamos empatadas con la otra finalista. De pronto actualizamos la pagina y nos encontramos con un cartel que indicaba que en breve la organización se pondría en contacto con las concursantes finalistas para comunicarles el veredicto a través del numero de contacto que habíamos indicado en la inscripción al concurso, ese número era el mío.

Nos subimos a su habitación, era un homenaje a La Saga Crepúsculo, tenía un millón de posters colgados en las paredes de los protagonistas, pero del que mas abundaba era de Taylor Lautner, que hacía de Lex en las películas. Me enseñó todos y cada uno de los objetos que había comprado de los personajes, tenía desde el colgante que llevaba Ashley de la familia hasta un puzzle de mil piezas de Lex, pasando por la pulsera que le regala Lex a Lizzie para demostrarle su amor. En definitiva era todo un santuario a La Saga y sus personajes, no le faltaba ningún detalle.

Intentamos distraernos hablando de cosas del instituto pero surtió poco efecto, en seguida volvíamos a comentar cosas sobre nuestro hobbie en comun. Las agujas del reloj parecían no moverse ni un ápice, aquellos treinta minutos fueron los mas eternos de mi existencia. Los nervios me hacían comerme las uñas y a Mandy se la veía extremadamente nerviosa, cosa que se notó cuando su hermana entró a la habitación y ella saltó de la cama como quien hubiera oído a un fantasma, se le habían saltado hasta las lagrimas. Dieron las cinco en punto de la tarde, la decisión ya estaba tomada, ahora solo nos quedaba esperar la llamada de la organización para que nos dieran la noticia, ya fuera positiva o negativa.

Entonces mi teléfono comenzó a sonar.



viernes, 5 de marzo de 2010

29.- La Preocupación



El despertador sonó a las siete en punto de la mañana y me levanté de la cama de un brinco. Aun rondaban por mi mente las imágenes de la pesadilla que había tenido aquella noche y pensé en llamar a Bella para asegurarme que estaba bien, aquella pesadilla había sido tan real que me llegué a plantear que hubiera ocurrido de verdad.

-Ha sido solo una pesadilla Jess.-me dije a mi misma en voz alta.

Me metí en la ducha para intentar despejar mis ideas, dejé caer el agua sobre la cabeza y mientras cerraba los ojos vinieron a mi mente la imagen de aquella mirada aterradora de ojos rojos. Salí corriendo de la ducha, me lave los dientes y me puse lo primero que pillé del armario, no tenía ánimos ni si quiera para arreglarme, aunque había dormido lo suficiente aquella pesadilla había hecho que no descansara de la forma adecuada. Tenía un nudo en la boca del estómago que me lo cerraba completamente, así que para desayunar tan solo tomé un vaso de leche. Cogí el bolso donde metí mi móvil y las llaves y salí de casa para meterme en mi coche y dirigirme hacia el instituto.

El día seguía lluvioso, aunque la tormenta de la noche anterior había desaparecido, menos mal porque realmente pensé que la tormenta había influido en mis pesadillas, o al menos eso pensé en ese momento.

Cuando llegué al instituto escaneé toda la zona de aparcamiento, pero no estaban ni el coche de Bella, ni el de Edward, ni siquiera estaba el de ninguno de los Cullen. Algo dentro de mi empezó a preocuparme, sentía como si poco a poco mi pesadilla fuera tomando forma y convirtiéndose en un hecho real. Pero no podía ser, seguro que cuando llegara la hora de trigonometría ella estaría sentada en su lugar de siempre, con la mirada distraída pensando como no en su amor.

Las horas de la mañana se me hicieron eternas, en Biología le pregunté a Erik si había visto a Bella en clase de Literatura, pero me comentó que había tenido que ir al medico a primera hora y que había faltado a esa clase. Estaba ansiosa porque terminara la clase y correr hasta el aula de trigonometría, necesitaba saber si ella había ido a clase, y si no era así comenzaría a preocuparme realmente.

Sonó la campana que indicaba el final de la clase y salté de mi asiento como si quemara, recogí mis cosas en un salto y salí del laboratorio a la velocidad del trueno. En ese momento hubiera deseado tener velocidad vampírica para llegar lo antes posible al aula de trigonometría, y por fin llegué. Cuando entré la clase aun estaba vacía, me senté en mi pupitre esperando impaciente y mirando fijamente hacia la puerta. Un minuto después entró Lauren que se me quedó mirando fijamente y se acercó a mi.

-¿Qué te ocurre Jess?-me dijo preocupada.

-No es nada Lauren,-mentí-solo que estoy esperando que llegue Bella, quiero interrogarle sobre su fin de semana, y saber como le va con Edward.

-Bueno, pues deja de esperar.-al pronunciar estas palabras mi corazón se aceleró.

-¿Qué quieres decir?-le pregunté ansiosa.

-Pues que Bella no ha venido hoy a clases, ni tampoco Edward.-estas palabras hicieron que mi preocupación aumentara-Parece que si que se lo han pasado bien el fin de semana. Ya me entiendes, no?

-Si, si te entiendo.-asentí no muy convencida.

Poco a poco fueron entrando el resto de los alumnos, yo me mantuve toda la hora totalmente en silencio. Algo dentro de mi me decía que debía preocuparme realmente por la ausencia de mi compañera y amiga. Pasó la hora de trigonometría y en la de español tampoco vi a Bella.

Cuando llegó la hora del almuerzo entré en la cafetería con la esperanza de ver a algún Cullen sentado en su mesa, y si así era echaría valor y me acercaría a preguntarles si sabían algo sobre Bella o sobre Edward. No había nadie de la familia allí, la mesa estaba vacía y la sala comenzó a darme vueltas, estuve a punto de caer al suelo si no llega a ser porque Mike estaba justo detrás mía para sujetarme en el último momento. Me agarró por la cintura y me beso en la coronilla.

-¿Qué te ocurre Jess?-preguntó preocupado.

-Nada.-le mentí, pero no quería preocupar a nadie mas sin saber realmente lo que había ocurrido-Solo que me mareé un poco, es que apenas desayuné porque tenía el estómago cerrado cuando me levanté. Lo único que necesito es tomar algo sólido.

-Pues siéntate cariño, que yo te lo traigo, no valla a ser que termines cayéndote.

Me senté con el resto de compañeros, y nadie parecía haberse dado cuenta de la ausencia de los Cullen, ni de la ausencia de Bella. Estaba enloqueciendo por momentos, ¿en serio nadie había notado que era sumamente extraño que tanto los Cullen al completo como Bella no hubieran asistido a clase ese día? La única que pareció preocuparse y darle algo de importancia fue Angela que me preguntó si yo sabía algo al respecto. Le dije que no sabía nada, no quise contarle nada sobre mi pesadilla para no preocuparle inútilmente, ella era un tanto mas susceptible que yo, así que simplemente le dije que llamaría al llegar a casa a Bella, y que en cuanto supiera algo que la avisaría.

El resto de la mañana se me hizo eterna, parecía que nunca iba a dar la hora de irse a casa y poder descubrir realmente el motivo por el que Bella no había asistido a clase aquel día. Fuese cual fuese el motivo de su ausencia, tenía que ser realmente grave, porque ella jamás había faltado a una clase desde que llegó al instituto, solo el día de las pruebas de Rh en clase de biología, que se mareó y Edward la tuvo que llevar a casa.

Cuando acabaron las clases corrí hacia mi coche antes de que salieran todos los demás y evitar el atoro que solía producirse a esa hora para salir del aparcamiento. Salí a toda velocidad de aquel aparcamiento, ni siquiera había esperado a despedirme de Mike como casi siempre hacía. No pensaba en otra cosa que llamar a casa de los Swan y comprobar que todo estuviera bien.

Cuando llegué a casa solté la mochila y los libros en la entrada y corrí hacia la cocina a coger el teléfono. Marqué el numero de la casa d Bella, pero nadie respondió, la llamé al móvil pero me daba que estaba apagado. Eso me preocupó aun mas, así que pregunté a mi madre si sabía el numero de la oficina del Jefe Swan explicándole que simplemente quería preguntarle por Bella porque no había ido a clase. Volví a coger el teléfono y marqué.

-Oficina de Policía, al habla el jefe Swan, ¿en que puedo ayudarle?-respondió el padre de mi amiga.

-¿Jefe Swan? Soy Jessica, Jessica Stanley, compañera de Bella.

-Dime Jessica, ¿que deseas?

-Pues verá, es que como Bella no ha ido a clase hoy, estaba algo preocupada, ¿no estará enferma?

-Bueno Jessica, Bella está bien. Solo que ayer cuando volvió de jugar al Beisball con Edward, me dijo que necesitaba irse, que volvía con su madre a Phoenix.-se notó mucha tristeza en su voz, se resquebrajaba por momentos conforme avanzaba su frase-Muchas gracias por preocuparte por ella, en cuanto se ponga en contacto conmigo para avisarme que ha llegado bien te aviso, y le comunico a ella que has llamado.

-Muchas gracias Sr. Swan, me deja usted mas tranquila.

-No hay de que, y gracias a ti por preocuparte.

-Hasta pronto Sr. Swan.

Colgué el teléfono y un recuerdo vino a mi mente. Era una imagen de mi sueño, de aquella horrible pesadilla, era el momento justo en que aparecí delante de la puerta de urgencias de aquel hospital, momentos antes de que llegara el coche en el que viajaban Edward, Bella y el Dr. Cullen. Mi mirada se fijó en un detalle concreto de aquel recuerdo, era el nombre de aquel hospital, era el Arizona State Hospital, entonces lo relacioné todo, el sol abrasador, el calor asfixiante, estaba en Phoenix, justo donde el jefe Swan me había dicho que se dirigía Bella.

Subí las escaleras saltando los escalones de dos en dos, me metí corriendo en mi habitación y abrí el portátil. Busqué el numero del hospital que había recordado de mi sueño y marqué con rapidez. Pregunté si hacía sido ingresada alguna chica en las últimas horas con el nombre de Isabella Swan, me dijeron que no, y le di la descripción pero me dijeron que nadie con esa descripción había sido atendida en las urgencias de aquel hospital en las últimas horas. Eso me tranquilizó un poco pero algo seguía diciéndome que no todo iba bien.

Para despejar un poco la mente, entré en la pagina del concurso y lo que vi hizo que esas preocupaciones se borraran de mi mente por un momento. Quedaban menos de 48h para que terminara el concurso y Mandy y yo íbamos las primeras, y ademas con bastante ventaja. El evento que habíamos creado para Tuenti y Facebook había surtido efecto. Estuve hablando con Mandy sobre ello, he hicimos mil y un plan para cuando llegara el día, entre otras cosas el modelo de ropa que llevaríamos puesto. Le conté a Angela lo que me había dicho el padre de Bella y ella también se quedó un poco mas tranquila.

Hice un par de ejercicios de trigonometría y estudié un poco para el examen de Literatura de el jueves siguiente. Y así pasé el resto de la tarde metida entre libros para intentar no pensar demasiado en Bella. De pronto me acordé que no había hablado con Mike y le mande un mensaje pidiéndole disculpas por mi actitud ese día. Le mentí un poco diciéndole que es que no me encontraba del todo bien porque no había dormido bien la noche anterior, aunque eso no era del todo mentira, pero tampoco era toda la realidad. El me contestó diciéndome que no le diera importancia, que descansara bien y que el día siguiente ya hablaríamos. Era tan comprensivo conmigo, realmente lo adoraba.

Hice caso a Mike y en cuanto cené, me pegué una ducha rápida y me metí corriendo en la cama, deseando que morfeo me acogiera en sus brazos y guardara de que mis sueños fueran dulces y tiernos.


miércoles, 24 de febrero de 2010

28.- Pesadillas




Estaba en medio de una calle repleta de gente, hacía un sol abrasador como el que nunca había vivido antes. Miré a mi alrededor y no supe distinguir en que lugar me encontraba, pero desde luego no estaba en Forks. Mientras comenzaba a pasear intentando descubrir donde me encontraba una imagen vino a mi mente, eran unos ojos color marrón chocolate, me eran algo familiares pero no acertaba a recordar de quien eran. Esa mirada se clavó en mi mente, era una mirada de profunda, con una mezcla entre ira y miedo, miedo que empezó a invadirme poco a poco.


La mirada se desvaneció, el sol me deslumbraba con su fuerza y pude ver la silueta de la que supuse que era la dueña de aquellos ojos que no se apartaban de mi mente. Solo pude distinguir levemente su silueta, era una chica, parecía joven, y su cuerpo temblaba ligeramente. La chica de pronto comenzó a correr delante mía, algo me decía que debía detenerla, que estaba en peligro, pero sin embargo mis piernas no respondían a lo que mi mente planteaba. Me llevé las manos a la cara tapándome los ojos con rabia, sabía que la chica corría peligro pero no podía hacer nada para detenerla.


Cuando abrí los ojos de nuevo, todo estaba sumamente oscuro, aquella oscuridad hizo que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo, e hizo que me encogiera abrazando mis piernas y hundiendo el rostro en mis rodillas esperando a que aquella oscuridad acabara. Poco a poco fui acostumbrándome a esa oscuridad, no conocía el sitio donde estaba, solo se que había un montón de espejos que cubrían toda la pared de la habitación, entonces me fijé que había una barra que recorría de punta a punta la sala donde me encontraba, y entonces supe que me encontraba en una escuela de ballet.


Escuché como unos pasos se adentraban en la sala, esos pasos eran duros, como si los causara alguien fuerte y grande, aunque eran tranquilos y sosegados. Se hizo la luz y corrí a esconderme dentro de un despacho contiguo a la sala de ensayo. Miré por la rendija de la puerta y pude ver al dueño de esos pasos.


Era un hombre alto, delgado pero de complexión fuerte, tenía el pelo largo y algo desmarañado el cual recogía en una coleta. Llevaba unos vaqueros raídos y algo sucios, su torso lo cubría una chaqueta de cuero la cual llevaba abierta y dejaba al descubierto su pecho desnudo y musculoso. Su piel era pálida pero con un tono de brillo ante la poca luz del sol que había dejado entrar a través de las ventanas, parecía como si fuera nieve sobre la que se reflejaba la luz. Era realmente hermoso, aunque había algo en sus ojos que daba un poco de miedo, eran negros como el azabache y reflejaban un sentimiento de maldad.


El hombre comenzó a moverse con suma rapidez alrededor de la sala, colocando cosas aquí y allá, como si estuviera preparándole una sorpresa a alguien, pero algo en la forma que tenía de moverse y en su actitud me decía que no era una sorpresa agradable. Preparó una mesa con un televisor antiguo y un video donde colocó una cinta en la que ponía “Acción de Gracias”. No se cuanto tiempo estuve ahí escondida en aquel despacho admirando la belleza y hermosura de ese ser que tenía delante, cuando de repente escuché como alguien entraba corriendo en el edificio y al hombre se le ensanchó la sonrisa, parece que sería la persona a la que estaba esperando.


Mientras se escuchaban los pasos de aquella persona que subía los escalones de madera de aquel edificio antiguo, el hombre se escondió en un rincón oscuro junto a la salida de emergencia. La televisión se encendió y el video se puso en funcionamiento, no alcanzaba a ver las imágenes que se estaban emitiendo, solo alcancé a escuchar la voz de una mujer.


-¿Bella?-decía la mujer en tono desesperado.-Oh Bella me has asustado.-continuó.


En ese momento levanté la cabeza para ver que quien estaba parada en mitad de aquella sala enorme era mi amiga, Bella estaba allí con cara de pánico y los ojos medio llorosos, como si buscara a alguien. Entonces el video se paró y el hombre salió de su escondite dirigiéndose hacia donde se encontraba mi amiga. Quise gritar pero ningún sonido salió de mis labios, quise salir en su ayuda pero mis piernas no respondieron.


Los ojos de aquel hombre se tornaron de repente en un rojo intenso, mientras ambos se miraban cara a cara. No logré escuchar de lo que hablaban, solo pude distinguir el nombre de Edward y de Alice de toda su conversación. Bella temblaba de pánico pero se le veía bastante firme sobre sus pies. La conversación poco a poco se fue tornando un poco menos cordial, Bella empezó a llorar y entonces vi como el hombre se abalanzaba sobre mi amiga.


Mis ojos no daban crédito a lo que tenían delante de ellos. Tapé mi rostro con las manos, no podía seguir viendo aquello, mientras escuchaba los gritos de dolor de mi amiga.


-No.-la escuché gritar-No, Edward, no lo hagas por favor.


Mis ojos no paraban de llorar a causa del sufrimiento que estaba sufriendo mi amiga, pero no entendía nada. Edward no estaba allí, ¿porque Bella lo mencionaba constantemente?, ¿quién era aquel hombre?, ¿porqué le hacía eso a Bella?


De pronto absolutamente todo se quedó en silencio, y me atreví a volver a abrir los ojos. Las lagrimas aun empañaban mi visión, pero alcancé a ver que no estaba en el mismo lugar, ahora me encontraba en el aparcamiento de un hospital frente a la entrada de urgencias. Mi corazón latía a mil por hora a causa de todo lo que estaba presenciando, nada tenía sentido, pero todo parecía tan real que hacía que me estremeciera con cada sonido que escuchaba en ese momento.


De repente se escuchó el sonido de un coche derrapando a unos cuantos metros de donde yo me encontraba y segundos después aparecía un Mercedes Clase S negro con los cristales tintados frenando en seco justo en la puerta de la urgencia. Cual fue mi sorpresa cuando del coche se bajaban el doctor Cullen y Edward con Bella en brazos, ella llevaba la pierna ensangrentada y parecía estar inconsciente.


Mi corazón poco a poco se fue calmando, Bella parecía estar a salvo en manos de Edward, pero seguía sin entender nada, todo era demasiado confuso. Froté mis ojos para hacer desaparecer las ultimas lagrimas que habían salido de ellos y cuando los volví a abrir desperté. Estaba en mi habitación, sentada sobre mi cama, empapada en lagrimas y con el corazón encogido, todo había sido un sueño, una de las peores pesadillas que había tenido nunca, pero Bella estaba bien y eso me hizo dar un suspiro de alivio.


Volví a recostarme en la cama aunque dudaba que pudiera volver a dormirme después de aquel disgusto. Estuve un rato mirando hacia el techo de mi habitación y se me venían a la mente imágenes del sueño que acababa de tener. La mirada de miedo Bella, la hermosura aterradora de aquel hombre y sus ojos rojos como el fuego que parecía arder dentro de él, y los gritos desesperados de dolo de mi amiga.


Miré el reloj de la mesilla de noche y aun eran las cinco de la mañana, aun quedaban dos horas para que me sonara el despertador. Bajé a por un vaso de leche para ver si lograba conciliar el sueño de forma tranquila, aunque me aterraba que si volvía a dormirme esas imágenes volvieran a mi. El simple pensamiento sobre ello hizo que se me erizara hasta el ultimo pelo de mi cuerpo y las lagrimas volvieran a asomar por mis ojos.


Finalmente el sueño pudo y el cansancio pudo mas que el miedo, y volví a dormirme plácidamente. Esta vez dormí sin ningún percance, sin ninguna de esas espantosas imágenes que había vivido minutos antes.



martes, 23 de febrero de 2010

27.- Tormenta



Aquí os dejo un nuevo capitulo, siento de veras haberos tenido abandonadas tantos dias, pero es que he estado muy ocupada, cosas de casa. También os informo de que junto con mi amiga Sire he creado un nuevo blog al que os invito a que visiteis: http://unsinfindehistorias.blogspot.com Espero que os guste tanto o mas que este. Sin mas me despido y os prometo que nunca mas os dejaré abandonadas tanto tiempo. UN BESAZO A TODAS OS QUIEROOO



Entré en casa de haciendo el menor ruido posible, esperando poder evitar la bronca de mi padre, aunque tenía pocas posibilidades de librarme. Cuando cerré la puerta escuché como mi padre cerraba las cortinas de la ventana del salón de forma brusca.

-Jessica Stanley.-dijo mi padre en un tono que solo usaba cuando estaba realmente enfadado.

-Si papá.-le contesté con tono inocente.

-¿Puedes venir un momento al salón?

Me acerqué al salón en silencio y preparándome para lo que me venía encima. Cuando entré en la habitación mi padre estaba de pie justo delante mía, con los brazos cruzados delante del pecho y con una expresión de sumo enfado en el rostro.

-¿Sabes que hora es?-me dijo sumamente serio. Iba a contestarle pero en cuanto fui a pronunciar palabra el continuó hablando.-Son exactamente las 7:18 de la mañana. ¿No crees que es un poco tarde para llegar a casa?

-Papá, lo siento, es que me lo estaba pasando tan bien con mis amigos, que no me di cuenta de la hora.-lo mire con cara de arrepentimiento esperando que así fuera el castigo menor.

-No valen escusas, deberías haber llegado mucho antes y...

-Cariño deja a la niña,-sonó la voz de mi madre entrando en el salón-solo se estaba divirtiendo en una noche especial.

-Pero...-quiso continuar.

-Ha sido su primer baile de primavera, y además seguro que se ha sabido comportar debidamente.-me miró con cierta complicidad en los ojos-Espero que te lo hayas pasado bien hija.

-Si mamá.-menos mal que mi madre me entendía-Me lo pasé de escándalo.

-Me alegro mucho hija.-me dijo mientras me daba un abrazo y besaba mi frente-Ahora ve y descansa.

-Gracias mamá, buenas noches papá-le dije con una sonrisa inocente en los labios, a lo que el respondió con un bufido.

-De tu padre ahora me encargo yo.-me dijo mi madre al oído.

Corrí escaleras arriba mientras escuchaba a mis padres discutir sobre mi llegada a casa a esas horas. Me metí en mi habitación y lo primero que hice fue quitarme los tacones, no sin antes echarme un ultimo vistazo al espejo. Aunque algunos rizos se habían descolocado y el maquillaje había desaparecido casi por completo, me seguía viendo guapísima. Estaba deseando ver todas las fotos que nos habíamos hecho esa noche. Me di una ducha rápida para quitarme los restos de arena y salina, y me metí en la cama. Pensando en aquella maravillosa noche me quedé mirando hacia el techo y poco después caí en un profundo sueño.

Cuando me desperté eran casi las 15:00 de la tarde. Mis padres habían salido como cada domingo a casa de mis tíos, así que no me esmeré mucho en hacerme la comida. Cogí una pizza de la nevera y la metí en el horno, mientras se horneaba mi almuerzo fui a por mi portátil para colocarlo en el salón. Lo conecté y fui a sacar la pizza del horno antes de que se me chamuscara y me quedara sin almuerzo. Me tiré en el sofá con el ordenador encima de las rodillas y la pizza en la mesilla, de la cual iba cogiendo algunos trozos poco a poco.

Hablé con las chicas que me contaron que se lo habían pasado de muerte en casa d Lauren y que habían llegado a sus respectivas casas a eso de las 5 de la mañana. Mike aun no se había conectado, así que supuse que aun dormía. Cogí el teléfono para mandarle un mensaje para darle los buenos días, aunque realmente ya eran buenas tardes puesto que eran ya las 16:30.



Buenos días mi vida. Espero que todo esté bien y que no te hayan regañado mucho en casa. Yo al final me libré porque mi madre se puso de mi parte. Espero que des señales de vida pronto. UN BESAZOOO”



Seguí mirando cosas en Internet, entre otras la posición en la que estábamos Mandy y yo en el concurso para conocer a nuestros actores favoritos. Finalmente habíamos decidido participar juntas para tener mas posibilidades de ganar, y puesto que el premio era para dos personas lo compartiríamos igualmente. Al entrar en la página lo primero que leí fue un titular que decía: “Anna Kendrik asistirá al evento”. Esto me emocionó bastante ya que era uno de mis personajes favoritos de los libros y de la película, la identificaba bastante conmigo, ya que también estaba enamorada del chico mas deseado del instituto después de Jack Whitlock.

Cual fue mi sorpresa cuando vi que Mandy y yo nos posicionábamos en segunda posición a tan solo veinte votos de la ganadora. Teníamos que conseguirlo como fuera, teníamos que sacar votos hasta de debajo de las piedras, solo quedaban tres días para que finalizara el concurso. Así que me puse manos a la obra, abrí el Tuenti y el Facebook para crear un evento para que todos mis contactos me votaran. Abrí una conversación con Mandy en el messenger y le conté mis planes.



Jessica dice: Amiga, ¿has visto las votaciones?

Mandy dice: Las acabo de mirar, estoy al borde de un infarto de miocardio, en serio, tenemos que ganar.

Jessica dice: Ahora mismo estoy creando un evento tanto en Tuenti como en Facebook para que los que no nos hallan votado que lo hagan.

Mandy dice: Eso es buena idea Jess.

Jessica dice: En cuanto lo tenga listo te lo envío y lo repartes, ok?

Mandy dice: OK! ¿Leíste que está confirmada la asistencia de Anna?

Jessica dice: SIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Mandy dice: Me acordé de ti en cuanto lo leí. Seguro que es simpatiquísima, aunque sabes que el personaje de Magguie no me cae demasiado bien, por eso de la envidia que le tiene a Lizzie.

Jessica dice: Estoy super emocionada, nos quedan poco mas de 72h para conseguir ganarlo.

Mandy dice: Seguro que lo conseguimos. Bueno amiga te tengo que dejar porque he quedado con Taylor para dar una vuelta.

Jessica dice: Ok amiga, hablamos luego.



Cuando terminé el evento se lo envié a mi amiga a ambas cuentas y recogí un poco el salón. Puse lo que me había sobrado de la pizza en el microondas y fregué los cacharros que había usado. Me puse a ver la televisión esperando alguna respuesta de Mike, empezaba a preocuparme dado que eran las 17:30 y aun no había contestado a mi mensaje. Estaba pensando en llamarlo cuando me sonó el teléfono de casa y corrí a cogerlo.

-¿Diga?-contesté apresuradamente.

-Hola, ¿Jess?-la voz que sonaba al otro lado del teléfono era la de Mike.

-Hola Mike, si soy yo.-le contesté-¿Estas vivo?

-Siento no haberte contestado antes pero es que me acabo de despertar. Estaba demasiado cansado, tenía sueño atrasado. Espero no haberte preocupado.

-No te preocupes por nada Mike, he estado vagueando un poco en casa, navegando por Internet y cotilleando un poco con las niñas sobre el final de la fiesta anoche.

-¿SI? Seguro que nos habéis criticado a los chicos.

-No demasiado, solo lo justo y necesario.

-Seguro que si.-se rió por lo bajo.

-¿Sabes una cosa?-le pregunté y continué sin dejar que contestara-Mandy y yo vamos las segundas en el concurso, os he enviado a todos un evento tanto al Tuenti como al Facebook para que lo compartáis con vuestros contactos para que nos voten.

-Me alegro mucho por ti Jess, ojalá que ganéis. Seguro que no hay ninguna fan que se lo merezca mas que vosotras.-me animó.

-Ojalá.-contesté.

-Bueno ahora lo veré y prometo enviarlo. ¿Te apetece quedar esta tarde y nos vemos un ratito?

-Eso sería genial, me está dando un poco de claustrofobia el estar todo el día encerrada en casa.

-¿Te viene bien que quedemos en una hora?

-Mejor hora y media, que aun tengo que desmarañar el peinado de ayer.

-OK, pues a las 19:00 estoy en tu puerta.

-Pues ahora nos vemos.

Nos despedimos con un sonoro beso. Cuando colgué el teléfono decidí llamar a Bella, que era a la única que no había visto en el messenger, para ver que tal le había ido el día anterior y cotillear un poco sobre su nuevo novio.

-¿Diga?-contestó Bella al segundo tono.

-¿Bella? Soy yo, Jess.

-Hola Jess.-su voz sonó un poco defraudada, quizás esperaba que la llamara otra persona, quizás esa persona sería Edward-¿Qué tal te fue en el baile?

-Fue magnifico, simplemente increíble.-le contesté.

Comencé a relatarle uno a uno los sucesos acontecidos en el día anterior, desde la sesión de estética, pasando por la sorpresa que nos dieron los chicos, terminando por confesarle lo de los besos con Mike, creí que sería oportuno contárselo ya que no era un secreto para nadie. De repente me di cuenta de que ella no estaba prestando mucha atención o al menos eso parecía.

-¿Oíste lo que te dije Bella?-me irritaba en exceso lo sumamente distraída que era esa chica.

-Lo siento, dime.-contestó ella volviendo al mundo.

-¡Te he dicho que Mike me besó!-volví a gritarle.

-Eso es estupendo Jess.-dijo en un tono alegre bastante sincero.

Le estuve preguntando que había hecho el día anterior y me comentó que solo salió a disfrutar del sol y poco mas. Entonces no me resistí mas, mi lado cotilla salió a la luz.

-Oye, ¿has sabido algo de Edward Cullen?-le pregunté en tono interesado.

Dudó un poco mientras pensaba su respuesta, eso significaba que si había tenido noticias de él, solo que era demasiado vergonzosa para contar los detalles. Entonces escuché la voz del jefe Swan llamarla al entrar en la casa.

-Ah bueno, ha llegado tu padre. No importa, mañana hablamos en trigonometría.-le dije dando un suspiro, realmente me interesaba que era del nuevo novio de Bella.

-Nos vemos Jess.-dijo colgando el teléfono.

Miré la hora y vi que me quedaban exactamente una hora y diez minutos para que Mike llegara a por mi, así que corría a meterme el la ducha e intentar arreglarme el pelo.

Mike como siempre llegó a su hora y me llevó a tomar un refresco a la cafetería. Estuvimos charlando toda lo que restaba de tarde de forma tranquila, hablamos de todo un poco, de los exámenes, de los compañeros, pero sobre todo nos detuvimos en hablar sobre la magnifica noche que habíamos pasado el día anterior, sobre todo cuando nos quedamos solos. El tiempo pasaba volando cuando estaba junto a él, y cuando menos me lo esperé era ya la hora de volver a casa si no quería que mi padre se volviera a enfadar conmigo, y esta vez no me libraría del castigo, porque a mi madre tampoco le gustaba que volviera tarde a casa si al día siguiente tenía clases.

Camino de casa empezó a tronar, hacía mucho que no veía rayos comos eso, y aquel día los truenos sonaban mas que de costumbre, lo que hizo que me abrazara mas fuerte a Mike. Nos despedimos como siempre con un hermoso y cálido beso, que deseamos que no terminara. Cuando entré en casa, salude a mis padres que ya habían llegado y durante la cena les estuve contando un poco sobre el baile, aunque evité contarles donde acabé la noche, ya que eso no le haría demasiada gracia a mi padre. Cuando acabamos de cenar ayudé a mi madre a recoger la cocina y me subí a mi habitación, me puse el pijama y me lavé los dientes. Puse un poco de música en mi I-Pod para relajarme antes de dormir, y para evitar escuchar los estruendos de la tormenta. Cada canción que escuchaba me recordaba a algún momento del baile con Mike. Cuando ya mis ojos no podían luchar mas por mantenerse abiertos, apagué el I-Pod y me acurruqué en la cama en posición fetal esperando que morfeo me acogiera pronto en sus brazos.