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Os doy la bienvenida a mi blog, realmente no se lo q saldra de el, pero espero que os guste y que poco a poco vallamos entre tod@s ampliandolo un poquito. Espero que si quereis me hagais sugerencias, e incluso si quereis publicar algo solo teneis que pedirmelo, que yo con gusto lo haré. Ante todo quiero darle las gracias Citlally, de Deja Vu Inmortal, que me ha animado a crear este blog y espero no decepcionarla. Tambien mencionar a V@!eRiE que a pesar de su corta edad tiene un gran corazón y me ha inspirado en hacer este blog. Un beso a vosotras y a todas las creadoras de estos blogs que tanto me alegran el alma. GRACIAS
Mostrando entradas con la etiqueta SUEÑOS. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 24 de febrero de 2010

28.- Pesadillas




Estaba en medio de una calle repleta de gente, hacía un sol abrasador como el que nunca había vivido antes. Miré a mi alrededor y no supe distinguir en que lugar me encontraba, pero desde luego no estaba en Forks. Mientras comenzaba a pasear intentando descubrir donde me encontraba una imagen vino a mi mente, eran unos ojos color marrón chocolate, me eran algo familiares pero no acertaba a recordar de quien eran. Esa mirada se clavó en mi mente, era una mirada de profunda, con una mezcla entre ira y miedo, miedo que empezó a invadirme poco a poco.


La mirada se desvaneció, el sol me deslumbraba con su fuerza y pude ver la silueta de la que supuse que era la dueña de aquellos ojos que no se apartaban de mi mente. Solo pude distinguir levemente su silueta, era una chica, parecía joven, y su cuerpo temblaba ligeramente. La chica de pronto comenzó a correr delante mía, algo me decía que debía detenerla, que estaba en peligro, pero sin embargo mis piernas no respondían a lo que mi mente planteaba. Me llevé las manos a la cara tapándome los ojos con rabia, sabía que la chica corría peligro pero no podía hacer nada para detenerla.


Cuando abrí los ojos de nuevo, todo estaba sumamente oscuro, aquella oscuridad hizo que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo, e hizo que me encogiera abrazando mis piernas y hundiendo el rostro en mis rodillas esperando a que aquella oscuridad acabara. Poco a poco fui acostumbrándome a esa oscuridad, no conocía el sitio donde estaba, solo se que había un montón de espejos que cubrían toda la pared de la habitación, entonces me fijé que había una barra que recorría de punta a punta la sala donde me encontraba, y entonces supe que me encontraba en una escuela de ballet.


Escuché como unos pasos se adentraban en la sala, esos pasos eran duros, como si los causara alguien fuerte y grande, aunque eran tranquilos y sosegados. Se hizo la luz y corrí a esconderme dentro de un despacho contiguo a la sala de ensayo. Miré por la rendija de la puerta y pude ver al dueño de esos pasos.


Era un hombre alto, delgado pero de complexión fuerte, tenía el pelo largo y algo desmarañado el cual recogía en una coleta. Llevaba unos vaqueros raídos y algo sucios, su torso lo cubría una chaqueta de cuero la cual llevaba abierta y dejaba al descubierto su pecho desnudo y musculoso. Su piel era pálida pero con un tono de brillo ante la poca luz del sol que había dejado entrar a través de las ventanas, parecía como si fuera nieve sobre la que se reflejaba la luz. Era realmente hermoso, aunque había algo en sus ojos que daba un poco de miedo, eran negros como el azabache y reflejaban un sentimiento de maldad.


El hombre comenzó a moverse con suma rapidez alrededor de la sala, colocando cosas aquí y allá, como si estuviera preparándole una sorpresa a alguien, pero algo en la forma que tenía de moverse y en su actitud me decía que no era una sorpresa agradable. Preparó una mesa con un televisor antiguo y un video donde colocó una cinta en la que ponía “Acción de Gracias”. No se cuanto tiempo estuve ahí escondida en aquel despacho admirando la belleza y hermosura de ese ser que tenía delante, cuando de repente escuché como alguien entraba corriendo en el edificio y al hombre se le ensanchó la sonrisa, parece que sería la persona a la que estaba esperando.


Mientras se escuchaban los pasos de aquella persona que subía los escalones de madera de aquel edificio antiguo, el hombre se escondió en un rincón oscuro junto a la salida de emergencia. La televisión se encendió y el video se puso en funcionamiento, no alcanzaba a ver las imágenes que se estaban emitiendo, solo alcancé a escuchar la voz de una mujer.


-¿Bella?-decía la mujer en tono desesperado.-Oh Bella me has asustado.-continuó.


En ese momento levanté la cabeza para ver que quien estaba parada en mitad de aquella sala enorme era mi amiga, Bella estaba allí con cara de pánico y los ojos medio llorosos, como si buscara a alguien. Entonces el video se paró y el hombre salió de su escondite dirigiéndose hacia donde se encontraba mi amiga. Quise gritar pero ningún sonido salió de mis labios, quise salir en su ayuda pero mis piernas no respondieron.


Los ojos de aquel hombre se tornaron de repente en un rojo intenso, mientras ambos se miraban cara a cara. No logré escuchar de lo que hablaban, solo pude distinguir el nombre de Edward y de Alice de toda su conversación. Bella temblaba de pánico pero se le veía bastante firme sobre sus pies. La conversación poco a poco se fue tornando un poco menos cordial, Bella empezó a llorar y entonces vi como el hombre se abalanzaba sobre mi amiga.


Mis ojos no daban crédito a lo que tenían delante de ellos. Tapé mi rostro con las manos, no podía seguir viendo aquello, mientras escuchaba los gritos de dolor de mi amiga.


-No.-la escuché gritar-No, Edward, no lo hagas por favor.


Mis ojos no paraban de llorar a causa del sufrimiento que estaba sufriendo mi amiga, pero no entendía nada. Edward no estaba allí, ¿porque Bella lo mencionaba constantemente?, ¿quién era aquel hombre?, ¿porqué le hacía eso a Bella?


De pronto absolutamente todo se quedó en silencio, y me atreví a volver a abrir los ojos. Las lagrimas aun empañaban mi visión, pero alcancé a ver que no estaba en el mismo lugar, ahora me encontraba en el aparcamiento de un hospital frente a la entrada de urgencias. Mi corazón latía a mil por hora a causa de todo lo que estaba presenciando, nada tenía sentido, pero todo parecía tan real que hacía que me estremeciera con cada sonido que escuchaba en ese momento.


De repente se escuchó el sonido de un coche derrapando a unos cuantos metros de donde yo me encontraba y segundos después aparecía un Mercedes Clase S negro con los cristales tintados frenando en seco justo en la puerta de la urgencia. Cual fue mi sorpresa cuando del coche se bajaban el doctor Cullen y Edward con Bella en brazos, ella llevaba la pierna ensangrentada y parecía estar inconsciente.


Mi corazón poco a poco se fue calmando, Bella parecía estar a salvo en manos de Edward, pero seguía sin entender nada, todo era demasiado confuso. Froté mis ojos para hacer desaparecer las ultimas lagrimas que habían salido de ellos y cuando los volví a abrir desperté. Estaba en mi habitación, sentada sobre mi cama, empapada en lagrimas y con el corazón encogido, todo había sido un sueño, una de las peores pesadillas que había tenido nunca, pero Bella estaba bien y eso me hizo dar un suspiro de alivio.


Volví a recostarme en la cama aunque dudaba que pudiera volver a dormirme después de aquel disgusto. Estuve un rato mirando hacia el techo de mi habitación y se me venían a la mente imágenes del sueño que acababa de tener. La mirada de miedo Bella, la hermosura aterradora de aquel hombre y sus ojos rojos como el fuego que parecía arder dentro de él, y los gritos desesperados de dolo de mi amiga.


Miré el reloj de la mesilla de noche y aun eran las cinco de la mañana, aun quedaban dos horas para que me sonara el despertador. Bajé a por un vaso de leche para ver si lograba conciliar el sueño de forma tranquila, aunque me aterraba que si volvía a dormirme esas imágenes volvieran a mi. El simple pensamiento sobre ello hizo que se me erizara hasta el ultimo pelo de mi cuerpo y las lagrimas volvieran a asomar por mis ojos.


Finalmente el sueño pudo y el cansancio pudo mas que el miedo, y volví a dormirme plácidamente. Esta vez dormí sin ningún percance, sin ninguna de esas espantosas imágenes que había vivido minutos antes.



martes, 9 de febrero de 2010

21.- Sueños: La Pasión



Hola chic@s, antes de que leais debo deciros que en éste capitulo se describen escenas no aptas para menores, no son excesivas pero creí que debiais saberlo antes de leerlo, por si algun@ quiere saltar este capitulo, lo entenderé. Por otro lado agradeceros que si habeis llegado al capitulo 21 es q habeis leido los 20 anteriores mas las aportaciones y eso me llena de orgullo. MUCHAS GRACIAS A TOD@S L@S QUE ME SEGUIIS, SIN VOSOTR@S ESTE BLOG NO SERIA POSIBLE. UN BESAZO ENORME

Abrí los ojos y me senté en el filo de mi cama, algo me había despertado pero no sabía bien que había sido, entonces lo volví a escuchar, era algo golpeando mi ventana. Miré el reloj de la mesilla de noche, eran las 00.30 de la noche. Un poco asustada encendí la luz de la lampara y me acerqué a la ventana, aparté levemente la cortina sin correrla del todo, solo lo suficiente para ver quien o que era lo que estaba golpeando mi ventana a esas horas de la noche.

Un suspiro salió de mi pecho y abrí del todo la cortina cuando pude alcanzar a ver quien era esa persona, mis ojos no daban crédito a lo que estaba viendo, era Mike, estaba allí con esa sonrisa en sus labios, esa que provocaba que hasta el último pelo de mi cuerpo se erizara al verla. Abrí con cuidado la ventana para no hacer ruido y me asomé.

-Te echaba de menos, necesitaba verte.-me dijo en un susurro-¿Puedo subir?

-Ve hacia la puerta de atrás. Dame un minuto.-le contesté.

Me coloqué la bata y me deslicé hacia la puerta de mi habitación la cual abrí ligeramente para comprobar que mis padres ya dormían. Bajé cuidadosamente las escaleras y entré en la cocina y con sumo cuidado abrí la puerta trasera. Allí estaba Mike, tan guapo y sonriente como siempre. Se acercó hacia mi agarrándome por la cintura acercando mi cuerpo al suyo y dándome un frenético beso en los labios. Cuando ese beso terminó los dos suspiramos a la vez, deseábamos que esos momentos entre nosotros nunca acabaran.

-Como echaba de menos tus labios.-me susurró al oído.

-Shhh.-Le cerré la boca con mi dedo y le hice una seña para que me siguiera.

Subimos las escaleras lo mas silenciosamente posible y entramos rápidamente en mi habitación cerrando suavemente la puerta detrás de mi.

-Yo también echaba de menos los tuyos cariño.-le dije mientras le agarraba el rostro con las manos acercándome a sus labios y besándolos de nuevo.

Ante esto el respondió sujetando fuertemente mi cintura y pegando mi cuerpo al suyo de nuevo. Cada fibra de mi cuerpo se estremecía cada vez mas y noté como un escalofrío recorría mi columna cuando al separarnos el soltó su aliento sobre mi oreja, besándome ligeramente detrás de esta. Inspiré su olor, me encantaba su perfume, besé su cuello múltiples veces y esto hizo que el se estremeciera y me pegara aun mas a su cuerpo.

Comenzamos a besarnos de nuevo, nuestros besos se estaban convirtiendo cada vez en mas apasionados. Yo agarraba su cabello besando sus labios con fuerza, él acariciaba mi espalda y me apretaba contra él, lo cual nos hizo soltar un leve gemido.

Sin parar de besarnos comencé a quitarle la chaqueta, la cual quedó tirada en el suelo. El comenzó a besarme en el cuello mientras me quitaba la bata y yo le desabotonaba la camisa dejando al descubierto su pecho. Era prácticamente perfecto, sus músculos estaban perfectamente señalados, los cuales comencé a acariciar y a besar suavemente. El terminó de quitarse la camisa dejando su torso completamente desnudo, esa imagen hizo que un calor tremendo me recorriera todo el cuerpo.

El me dio media vuelta poniéndome de espaldas contra su cuerpo semidesnudo, abrazándome fuertemente y besando de nuevo la parte de atrás de mi oreja, era mi punto débil y el lo había descubierto. Me desabrochó con cuidado los botones de la parte de arriba de mi pijama, dejándola tirada en el suelo junto a parte de su ropa. Me fue besando desde la oreja hasta el hombro, cuando de repente volvió a ponerme de frente a él.

Continuó besándome apasionadamente, el calor en el ambiente iba subiendo cada vez mas y gotas de sudor comenzaron a aparecer por mi frente. Desabrochó mi sostén y yo lo dejé caer, dejando mis pecho al descubierto. El los acarició suavemente mientras los besaba con pasión, eso provocó que mis pezones se erizaran y un gemido saliera de mis labios.

En un arranque de pasión lo lancé sobre mi cama y me senté sobre su cintura, acariciando su torso, deleitándome ante esa visión que tenía ante mis ojos, era los mas hermoso que había visto nunca, y era MIO. Me agaché para acercarme a su rostro y seguir besándolo. El sabor de sus labios era como una droga para mi, era exactamente mi marca de heroína.

El me agarró fuerte y me pegó a su cuerpo, y en un instante era yo la que estaba debajo de él, lo tenía entre mis piernas, las cuales crucé por detrás de su espalda. El comenzó a recorrer cada parte de mi cuerpo con su manos y sus labios, lo cual me hacía estremecer cada vez mas de placer.

Terminó de quitarme el pijama y el se terminó de desvestir, y allí estábamos los dos, completamente desnudos, con nuestros cuerpos entrelazados y nos examinábamos mutuamente cada parte de nuestros cuerpos.

Volvió a colocarse entre mis piernas cruzadas en su espalda. Cada vez tenía mas calor y nuestros cuerpos comenzaban a sudar. Y entonces suavemente entró dentro de mi, en ese momento fue como si una corriente recorriera todo mi cuerpo. Mi reacción fue apretar mas mis piernas para pegar su cuerpo mas al mio. Mi respiración se hizo mas fuerte y rápida, aunque estaba acompasada con la de Mike. Nuestros cuerpos se movían en armonía, era como si llevaran toda la vida haciendo lo que estaban haciendo en ese momento.

Mi cuerpo temblaba de placer, entonces en un giro quedé sentada sobre él, aun estaba dentro de mi. Tenía un cúmulo de sensaciones que recorrían mi cuerpo en ese momento. El acariciaba mi pecho mientras yo cabalgaba sobre él. Varios gemidos salían de nuestros pechos, eran gemidos de autentico placer.

En ese momento desee que esto nunca acabara, que pudiéramos permanecer así eternamente, que no había nada que pudiera superar el placer que yo estaba sintiendo en ese preciso instante. Entonces descubrí que no era así, una serie de calambres comenzó a recorrerme el cuerpo, era como una explosión de fuegos artificiales dentro de mi. Nuestros cuerpos temblaban al compás y nos abrazamos fuertemente dejándonos llevar por esa explosión. Nos besamos fuertemente mientras no podíamos dejar de mover nuestros cuerpos.

Al momento nuestros cuerpos temblorosos quedaron tumbados el uno junto al otro, estábamos empapados en sudor y nuestras respiraciones estaba excesivamente alteradas. Nos miramos fijamente a los ojos sumiéndonos en un dulce abrazo. No se cuanto tiempo pasamos así hasta que nos quedamos dormidos en esa posición, abrazados con nuestros cuerpos aun desnudos.

Cuando volví a abrir los ojos descubrí algo que hizo que las lagrimas salieran de mis ojos. Todo había sido un sueño, pero todo había sido para mi tan real, que aun tenía la misma respiración alterada y mi cuerpo estaba empapado de sudor. Hacer el amor con Mike había sido un sueño maravilloso y mas que nunca deseaba que mis sueños se hicieran realidad.



sábado, 16 de enero de 2010

13.- Sueños: El Vestido



Abrí los ojos y mire hacia el espejo. Allí estaba yo, con mi vestido que iba a llevar esa noche al baile de primavera. Era simplemente precioso.

Era largo hasta los tobillos, dejando ver solo la punta de mis sandalias. Era de un raso suave, de un rojo escarlata intenso. En la parte de delante llevaba una abertura hasta la mitad del muslo que dejaba al descubierto mi pierna, y lucía unos brillantes alrederor del escote en V que terminaba hacia arriba en unas tirantas que se cruzaban hacia atrás, en el cruce de las tirantas se encontraba un broche de los mismos brillantes del escote. La parte de atrás dejaba al descubierto la mayoría de mi espalda con una terminación en V que lucía los mismos brillantes que el resto del vestido, debajo del cual hacía un pliegue que seguía hacia el suelo transformandose en una pequeña cola que arrastraba ligeramente en el suelo.

Mi pelo estaba semi recogido con un broche de brillantes del mismo color que el vestido que dejaba caer hacia los lados de mi rostro unos tirabuzones estrategicamente colocados, los cuales caían también por diversas partes de mi cabello. El peinado dejaba lucir unos pendientes largos, compuestos de tres piedras rojo escarlata, que me llegaban hasta casi los hombros.

Mi maquillaje era bastante suave sobre la cara, resaltando con diferentes tonos de rojo en los ojos, y destacando los labios con un rojo fuego, para desatar las pasiones del chico que en breves momentos me recogería.

Por último miré mis zapatos que tenían un tacón de vértigo. Eran unas sandalias de color plata con unas tiras finas que subían hasta casi por debajo de la rodilla.

De pronto escuche un coche parar delante de mi porche. No me era familiar, asi que seguí admirando mi imagen frente al espejo, hasta que escuche que llamaban a la puerta, y acto seguido mi madre me llamo desde el pie de la escalera.

-Jess, hija, vienen a buscarte.-dijo en tono alegre.

No podía ser, no era el coche de Mike el que había escuchado llegar. Conocía perfectamente el sonido de su suburban.

-Ya voy mamá!- dije mientras cogia el chal que me coloque sobre los hombros y lo amarré en el centro con un broche en forma de corazón.

Bajé con sumo cuidado las escaleras, mirando hacia el suelo para no tropezar antes de tiempo. Ya tendría suficiente durante la noche para tropezar y caer el los brazos de mi Mike. Cuando fui a bajar el último escalón levante la mirada y allí estaba él.

Abrí y cerré los ojos muy rapido, con un poco de miedo pensando que si lo hacia demasiado el desaparecería, pero seguía ahí, delante mia. Llevaba un traje gris perla de seda, con una camisa celeste y una corbata del mismo color que el traje. Su pelo estaba especialmete bien peinado, el fijador no lo había usado como de costumbre, en lugar de extenderlo hacia atrás, había levantado las puntas de su cabello ligeramente. Era la imagen mas bonita que había visto en la vida. Me quede un minuto mirandolo fijamente y observando detenidamente cada punto de su atuendo. Solo tenia una palabra para describirlo, era bello. Entonces él rompió mi silencio.

-Hola Jessica-dijo con su sonrisa especial que tanto me gustaba- Esto es para ti.-dijo alargado su mano en la que llevaba una caja con un brazalete, era una flor blanca y roja, ese tipo de flor me era muy familiar, entonces recordé donde la había visto. Era la misma que la de la portada del que hasta ahora era mi libro favorito: LUNA NUEVA.

-Oh…Gracias…-mis palabras salían temblorosas de mis labios, basicamente porque me estaba concentrando en hablar y respirar al mismo tiempo- No tenías porque haberte molestado.

-No es ninguna molestia.-dijo mientras me colocaba con delicadeza la flor en mi muñeca.-Una flor para otra flor.-continuó mientras se acercaba lentamente hacia mi rostro besando lentammente mi mejilla.

Me sonrojé de inmediato y bajé la mirada avergonzada. Mientras el me ofrecía su brazo y yo me aferraba a el con demasiada fuerza, como si lo soltara un poco fuera a escapar de mi vista. Ya que veía que de mis labios no salía palabra alguna, decidió continuar la conversación.

-¿Nos vamos? Nos estan esperando.

- Si vamos, pero… ¿Quién nos espera?-dije con curiosidad.

-El brazalete no era la única sorpresa de esta noche.

-Vale.-asentí mientras me volvía a mirar a mi madre y a mi padre que me miraban con cara de alegria.-Hasta luego papa y mama.

Justo antes de salir del umbral de la puerta. El se paró en seco y mirandome fijamente a los ojos me dijo:

-Cierra los ojos cariño, es una sorpresa.-dijo mientras acariciaba la mejilla haciendo que me ruborizara de nuevo.

Hice caso a su mandato y cerré los ojos suavemente, mientras me agarraba con aún mas fuerza de su brazo, por una lado con miedo de caerme y por otro porque quería sentir su calor cerca de mi. En el momento que él me lo pidió abrí mis ojos.

En ese momento sonó el despertador.

¡¡¡NOOOOOO!!! Todo había sido un sueño. Hundí la cabeza debajo de la almohada, con desesperación, deseaba volver a dormirme y seguir con ese sueño. No me lo podía creer, todo había sido tan real. Pero una cosa tenía clara, tenía que encontrar ese vestido, removería cielo y tierra si fuera necesarío pero quería ese vestido.