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Os doy la bienvenida a mi blog, realmente no se lo q saldra de el, pero espero que os guste y que poco a poco vallamos entre tod@s ampliandolo un poquito. Espero que si quereis me hagais sugerencias, e incluso si quereis publicar algo solo teneis que pedirmelo, que yo con gusto lo haré. Ante todo quiero darle las gracias Citlally, de Deja Vu Inmortal, que me ha animado a crear este blog y espero no decepcionarla. Tambien mencionar a V@!eRiE que a pesar de su corta edad tiene un gran corazón y me ha inspirado en hacer este blog. Un beso a vosotras y a todas las creadoras de estos blogs que tanto me alegran el alma. GRACIAS
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lunes, 14 de junio de 2010

APORTACIONES: By Mandy


Esto es una pequeña aportación que he escrito para el blog de mi gran amiga Citlally. Es una parte de su historia contada desde el punto de vista de Seth. Como no, yo y el punto de vista de algun lobo!!Bueno, para las q no sigais la historia de City a lo mejor no tiene mucho sentido, por eso os dejo los links de la 1ªParte: DEJAVU INMORTAL(http://deja-vu-inmortal.blogspot.com), y de la 2ª Parte: DEL CREPUSCULO AL OCASO(http://del-crepusculo-al-ocaso.blogspot.com). Espero q os guste al menos la mitad de lo que yo disfrute escribiendolo. UN BESAZOOO



Seth POV

Era el día de su cumpleaños y llevaba mas de un año sin verla. Todo había cambiado desde que ella se había marchado, desde que nos había abandonado... Pero no la culpo por hacerlo, la culpa de todo lo que estaba pasando durante los últimos tiempos era mía, y solo mía.

Yo era el que había dado el paso, yo era el que había provocado esa esperanza en ella, sabiendo que, tarde o temprano, todo eso tendría un fin, un fin que sin remedio no podríamos evitar. Mi destino, muy a mi pesar, y por supuesto al de ella, estaba unido a otra persona. Cada día que pasaba junto a ella deseaba con mas y mas fuerza que lo que tenía que pasar algún día no pasara, que aquel día no llegara jamás. Pero ese día llegó, y desde entonces ella no esta junto a nosotros. Podría haberse quedado aquí, junto a su familia, que por seguro la habría apoyado, pero decidió marcharse, huir de lo que siempre había considerado su hogar.

A diario pensaba en ella, y en como estaría, a veces solo tenía que mirar al pobre Anthony para saber que ella no estaba bien, que estaba sufriendo, y deseaba aun con mas fuerza poder dar marcha atrás en todo lo ocurrido y que nunca le hubiera dado aquel primer beso, aquella primera promesa sin palabras que nos habíamos hecho con tan solo mirarnos a los ojos.

Esa era nuestra forma de comunicarnos, con solo mirarnos a los ojos sabíamos lo que pensábamos, lo que sentíamos y nuestros corazones comenzaban una carrera desenfrenada para finalizar uniéndose en un solo latir. Pero esos pensamientos también me entristecían, yo la había amado con toda mi alma y eso no quería borrarlo de mi memoria, era algo que siempre estaría dentro de mi corazón y que lo llevaría siempre en mi recuerdo.

En días como este todo se intensificaba mucho mas, aunque todo estaba cambiado, los Cullen no parecían los mismos, y sobre todo Alice, era tan solo una sombra de lo que había sido antaño. Un año antes no hubiera dudado en poner patas arriba la pequeña ciudad de Forks por el cumpleaños de algún miembro de su familia, pero en aquel entonces apenas podían llamarse así.

Los primeros en marcharse fueron Rosalie y Emmet, que quisieron llevarse a Marie con ellos, pero ella se negó y se quedó junto a mi. Ella era ahora la alegría de mi vida, el centro de toda mi existencia, la que día a día, y pese a que me atormentara el recuerdo de Valerie, hacía que la sonrisa nunca se borrara de mi rostro con su sola presencia. Ella era realmente hermosa, superaba con creces la belleza de su madre, la adoraba a cada momento y nunca me cansaba de acariciar su rostro y demostrarle que la amaba y que nunca dejaría de hacerlo.

¿Qué es lo que podría estar ocurriendo para que todo esto pasara?¿Quién era el/la causante de todo esto?¿Cuál había sido el desencadenante para todo esto? Había quien le había echado la culpa a mi querida Marie, como por ejemplo mi hermana, Leah; menos mal que que Marie había sacado la fuerza y el coraje de sus padres y le había hecho frente. Aunque también recuerdo, que Vale había tenido mucho que ver en esa reconciliación entre ambas.

Vale había aleccionado a Marie sobre como debía tratar a Leah, y le había advertido del carácter tan especial que tenía mi hermana. A veces llegaba a pensar que ella sabía que eso iba a ocurrir, que Marie seria la elegida para formar parte de mis destino, y que ese enfrentamiento con mi hermana tarde o temprano llegaría. Eso hacía que me doliera un poco mas, ella lo sabía todo de antemano, y aun así había consentido el que le ofreciera mi amor, aun a sabiendas que nunca sería del todo suyo, aunque la que sería mía para siempre era su prima.

También recuerdo aquel día en el que llamó, nunca lo olvidare, sus palabras se hundieron en mi corazón, yo no era capaz de dejar de culparme por haber hecho que ella se marchara, sin embargo ella, me consolaba, o al menos eso intentaba con sus palabras, y lo hizo con una entereza que ni yo ni Anthony pudimos soportar.

Recuerdo sus palabras exactas: “Se que te lastime al salir lastimada”, no sabía realmente el acierto de sus palabras, “Marie no tuvo mucha elección, y si yo pude aceptarlo...”, “por favor deja de atormentarte”, como no hacerlo si por mi culpa ella no estaba junto a nosotros, “haz que ESTO valga la pena”.

Ella sabía perfectamente que a mi no me podía engañar, ni a mi ni a su hermano. Aun recuerdo cuando aquella llamada terminó, la expresión de dolor en el rostro de Anthony, agarrándose el torso como si se le fuera a despedazar de un momento a otro. Ambos sabíamos que ella no estaba bien, y mas en ese momento, la conexión que ellos tenían llegaba a puntos insospechables. En ese momento yo lo pude comprobar porque en cuanto me acerqué a él para sostenerlo y que no acabara cayendo como parecía que iba a ocurrir, su corazón se aceleró, y se sincronizó con el mío del mismo modo en que el de Valerie y el mío lo hacían cuando estábamos juntos.

-Yo también la echo de menos hermanito.-escuche la voz de mi hermana que se acercaba hacia mi.

-¿Por que todo tiene que ser así?¿Porque me he convertido en el monstruo que un día
odie?-automáticamente algo en su rostro cambió, le acababa de recordar algo que a día de hoy aun le dolía.

-No, no eres ningún monstruo, no mas que ninguno de nosotros, es nuestra naturaleza, simplemente eso.
Nunca seremos personas normales, siempre habrá algo en nosotros que nos haga ser diferentes. Pero somos lo que somos y no podemos evitarlo.

Me abrazó para consolarme y noté como una lagrima se escapaba de sus ojos. Me dolía verla así, hacía mucho tiempo que no la veía llorar, y eso provocó que mis ojos se llenaran también de lagrimas. Estuvimos los dos abrazados, dándonos consuelo mutuamente hasta que alguien comenzó a aporrear la puerta y corrí a abrir la puerta para ver quien era.

-¡ANDY!-grité al verlo delante de mi.

-No hay tiempo para explicaciones, los Cullen los necesitan.

No hizo falta que dijera nada mas, automáticamente Leah y yo entramos en fase y avisamos al resto, algunos que se encontraban patrullando, acudieron a nuestro aviso en cuanto nos encontramos en forma lupina y se encargaron de avisar a los que hacian falta, mientras corríamos hacia el lago.

Cuando llegamos mis ojos no daban crédito a lo que estaban viendo, era una manada de lobos alrededor de un chico, en posición de ataque contra los Cullen, mi segunda familia, que rodeaban a Anthony. No entendía nada pero automáticamente nos pusimos en posición de defensa, flanqueando a nuestros amigos. No sabía lo que estaba ocurriendo, ¿quienes eran esos lobos?¿a que tribu pertenecían? Hasta entonces, pensábamos que solo los Quileutes teníamos ese gen de poder convertirse en lo que nosotros eramos.

Eran una manada muy bien formada, se les veía unidos, tal y como nosotros lo estabamos, rodeaban al chico que debía ser otro de ellos. Aquel chico al que los otros lobos intentaban proteger, no paraba de mirar a Anthony, le pedía explicaciones, unas explicaciones que ninguno conseguíamos entender.

-Te he pedido algo, ¿Acaso no me piensas contestar?-insistía.

Supuse que se refería a Anthony, pero seguía sin entender el porque.

-Te estoy hablando a ti, al chico rubio que no deja de abrazar..a...

En ese momento su voz se quebró, y me recordó a Valerie en el momento que se enteró de mi imprimación con Marie, nunca supe exactamente cual fue su reacción pero estaba seguro de que guardaban cierta similitud. Era un quiebro por amor, sin duda alguna, pero...¿hacia quien? Era imposible que el conociera a Leslie, y Ale...El no dejaba de pasar su mirada de ella a Anthony, como si intentara entender algo que aun no terminaba de entrar en su cabeza.

-No es a mí a quien debes pedírselo.-le respondió Anthony enfrentándose a él.

El chico no paraba de repetir para si mismo cosas que apenas pude entender, pero si que escuche algo que me hizo saber lo que podrías estar ocurriendo.

-¿Por qué….? ¿Qué te he hecho para que me arrebataras lo que más quiero?

Por algún motivo el pensaba que había sido Anthony quien había convertido a Ale en lo que ahora era. Ella debía ser alguien importante en su vida, para que ahora se sintiera de esa forma. Le notaba como su corazón estaba roto, al igual que noté en su momento como lo estuvo el de mi hermana y como lo estaba el de Valerie.

Ella debía ser su imprimación, y realmente ahora su naturaleza, aquella para la que nuestra especie había sido creada, se veía obligado a odiarla, pero era algo que no podría evitar. Ella era suya, y él pensaba que se la habían arrebatado. Me adelanté y quise explicarle la situación, les explique que ellos no habían sido los causantes de la conversión de Ale. No entendían como nosotros podíamos estar de parte de ellos, cuando realmente lo mas lógico sería que estuviéramos del otro lado, pero nada en nuestra existencia era lógico. Les explique a groso modo nuestros lazos con los Cullen, algo que si ellos lo permitían alargaríamos la explicación mas adelante, pero seguían sin entender.

-¿Porque?-seguía murmurando aquel muchacho.

Momentos después vi como él se acercaba demasiado rápido hacia mi amigo. Ambas manadas gruñían al ver lo que estaba ocurriendo. Ale instintivamente aparto de un golpe al muchacho que acabo en el suelo sangrando. Ella salió corriendo cuando él intentó abrazarla y volvió a herirle en el brazo.

-¡MELISSA!-grito el muchacho cuando la vio marchar y ella paró en seco.

-¡¡¡YA basta¡¡¡ déjala tranquila, ¿No te das cuenta que no recuerda NADA?- le exigía Anthony al chico.

Él no entendía como ella podría haberlo olvidado, al igual que yo no entendería que Marie algún día se olvidara de mi, me volvía loco y me faltaba la respiración con el simple hecho de imaginarlo. Me imaginé como le debió caer eso al pobre chaval, eso solo lo podíamos saber los que estábamos imprimados. Pero de nuevo me vino a la mente Valerie, yo también la abandoné, también me olvidé de ella aquel día. Miraba a aquel chico y veía en su mirada tortuosa los ojos de Vale reflejados en los de aquel muchacho.

-¿Cómo pudiste..?.-insistió él.

-De la misma manera en que lo hiciste TÚ- decía mientras que con una mano libre señalaba en dirección a una loba de pelambre blanca.

Ella salió corriendo empapada en lagrimas, él intentó seguirla pero Anthony se puso en su camino y lo paró. Una batalla estaba a punto de librarse entre las dos manadas y los vampiros, nosotros superabamos en numero, pero no sabíamos cuan fuertes podrían ser esos lobos, ni siquiera sabíamos de donde demonios habían salido. Ellos estaban a punto de atacar y al momento siguiente pararon asombrados, parecía que Anthony había echo uso de su poder, cosa que despisto a nuestro contrincantes haciéndoles detener su ataque, aunque Armando, que es como Ale..Melissa lo había llamado justo antes de salir corriendo, salió a través del bosque en busca de Melissa.

En ese momento Sam y Carlisle encabezaron nuestro flanco, y comenzaron las negociaciones, que se extendieron demasiado, intentando hacer entender nuestro tratado con los Cullen y que ellos lo intentara llevar a cabo también. Finalmente aceptaron los términos del tratado. Y ambas manadas nos retiramos para poder averiguar eso que nos intrigaba a todos. Después de todo parecía que Embry no era el único descendiente de los Makah que adoptaba la forma lupina.

Pero en esos momentos yo no podía pensar en eso, mi cabeza andaba en otro lugar, estaba con Valerie, pensando en donde podía estar ella, y pensaba que ella podría haber ayudado mucho mas a ese muchacho, porque desgraciadamente ella había pasado lo mismo, pero eso me atormentaba aun mas. Evidentemente en forma lupina Sam escuchaba todo lo que en ese momento estaba pasando por mi mente, y me dio permiso para que me retirara durante un rato.

Corrí hacia mi casa, quería esconderme e intentar quitarme esos pensamientos de la cabeza, necesitaba como fuera que todo eso acabara, y rezaba a diario para que ocurriera un milagro y que todo ese sufrimiento que corría al rededor de nuestras familias desapareciera de una vez por todas.

Al llegar a casa me encontré a Marie, sentada en mi sofá viendo la tele. Al entrar me sonrió con su sonrisa especial, y en ese momento nada importaba mas que ella. Me senté a su lado y la abracé con fuerza, deseando que nunca nos pudiera separar, y suspirando porque ella sintiera lo mismo.

-Te quiero mi vida.-me dijo en un susurro al oído.

-Y yo a ti mas, tu vida es mi vida, sin ti yo no existiría.-nos fundimos en un cálido beso.

Podría pasar horas y horas en aquella postura, entre sus brazos cálidos, oliendo cada centímetro de su piel, y acariciando su magnifico pelo rubio. Simplemente la adoraba, y todo los pensamientos tristes se acababan cuando ella estaba cerca, aunque a veces ella los percibía.

-Yo también la echo de menos.-dijo justo antes de quedarse dormida entre mis brazos.

jueves, 6 de mayo de 2010

APORTACIONES: By Karen




Bueno se que hace mucho que no publico, pero es que mi mente anda algo bloqueada. Para que os vayais entreteniendo mientras se desbloquea, aqui os dejo la aportación de Karen. Aunque ella a veces piense cosas raras, ella ya entiende porque lo digo, nosotras la queremos muchísimo y le deseamos todo lo mejor. Ademas es una magnifica escritora, aunque ella lo quiera negar. Espero que os guste por lo menos tanto como a mi. UN BESAZOOO

Veía fijamente los libros que yacían en el suelo, como esperando que se levantaran por arte de magia, pero supongo que así tenia que terminar mi día, simplemente el broche de oro para un día horroroso, desde la ducha fría en la mañana porque se había ido la luz, hasta el examen sorpresa que me hicieron en la facultad. Joder!!! Todo estaba resultando tan mal. Con un suspiro me agache para recoger los benditos libros, unas manos acompañaron a las mías, perfecto un metiche, lo que me faltaba, pensé.


-Gracias, no hacia falta que me ayudaras, pero gracias.-murmure.


-No lo hice porque creyera que necesitabas mi ayuda, lo hice porque nunca en mi vida vi a alguien con un aspecto tan terrible, y también tuve compasión por los libros, parecía que de un momento a otro los dejarías aquí tirados.


Ok, quien se creía este imbécil para decirme que tengo un aspecto que da asco, y luego, que le importa a el lo que haga con mis libros. No cabía duda de que todo iba de picada, levante mi rostro para decirle sus cuatro verdades, que se fuera a la mismísima mierda, pero toda mi rabia se quedo atorada en mi garganta. Estaba hipnotizada, sus ojos negros eran tan únicos, y parecía que tenían un hechizo sobre mí, seguramente me veía absurda contemplando sus ojos, pero es que joder!!! Jamás había visto unos así, tan profundos, tan transparentes y tan tranquilizadores, realmente estaba llegando a envidiar a este tipo, portador de una dentadura perfecta, sus dientes eran blancos, justo como los anuncios de cremas dentales, y tenía hoyuelos en sus mejillas!!! Seguramente estoy soñando, si eso debe de ser, digo no es normal que en un día fatídico llegue un tipo y te ilumine como si fuera el sol y que además parecía no tener defectos, o por lo menos físicos, porque hasta su cuerpo estaba comestible, hay dos opciones o estoy soñando o este chico es modelo.

-Luego de cinco minutos, cobro porque me vean- me dijo sonriendo.


-Oh!-exclamé, estoy segura de que las tonalidades de mi rostro se basaban todas en la línea de los rojos- Discúlpame, no quise ser grosera-baje mi mirada y continúe recogiendo mis libros.


-No fuiste grosera, simplemente no pudiste contra mis encantos, jajajajaja; es broma, aunque talvez sea que tenga sucia la nariz o algo así, la tengo?


-N…no-tartamudee.


A este chico le deberían prohibir sonreír, y además ser simpático, demasiado bueno para ser real, demasiado lindo para existir, o por lo menos que existiera en mi vida aunque fuera fugazmente. Suspire, mientras lentamente mis pies volvían a caer en la realidad, una ráfaga de viento hizo que mi adorado cabello saliera por donde le daba la gana, las manos del chico hoyuelos perfectos, lo recogieron y lo puso detrás de mis orejas, dulcemente. Jesús cualquiera caería de rodillas con esa mirada.


-Gracias.- le dije cuando me di cuenta de que mi voz había decidido volver.


Me levante, para quedar frente a frente, ante un sueño hecho realidad, mi pulso decidió en ese instante salir disparado a quien sabe que lugar, era mucho mas alto que yo, con contextura normal, digo su cuerpo era atlético pero no demasiado musculoso, y yo apenas le llegaba a la mitad de su pecho, ok me sentí algo insignificante a su lado, por no decir que demasiado; mis ganas de llorar por todo lo que había pasado en el día se acrecentaron hasta que el nudo se estaba haciendo imposible de tragar.


-Oye, oye estas bien?-me preguntó, mientras su mano derecha levantaba mi rostro desde el mentón-¿Quieres tomar un café conmigo señorita?


-Supongo que tomar un café con un desconocido no será tan malo, o depende…


-De que depende?


-De que planees matarme o algo por el estilo…-respondí con una sonrisa en mi rostro, en realidad la primera del día…


-Bueno, desconocida de hermosos ojos, si estuviera planeando matarte, no te hubiera ayudado a recoger los libros… Justo te hubiera noqueado cuando te agachaste-respondió seriamente.


-Ok me estas dando miedo…


-Jajajajaja, bueno que dices, vamos por el café?

-Vamos….


Nos encaminamos a la cafetería que había al frente de la facultad, una vez allí, cada uno pidió un café.


-Ahora si, cuéntame, ¿porque pensabas abandonar tan vilmente a tus pobres libros?- me pregunto con una media sonrisa.


-Un muy mal día, es el culpable


-Mmmm...¿Supongo que no quieres hablar de ello?


-Supones muy bien, - dije con un suspiro - lo único que quiero es tener una especie de laguna mental que me haga olvidar el día de hoy, o por lo menos parte de el.-continúe diciendo mientras miraba sus ojos.


¿De donde mierda había salido eso? En otras palabras le dije que lo único salvable de este día era haberme topado con él. Bueno tal vez estoy exagerando un tanto, pero hoy todo es como una hipérbole constante. El maldito nudo apareció nuevamente y no pude evitar que mis ojos se llenaran de lagrimas, y que en mi nariz todo se volviera aguado, tenía muchísimas ganas de romper en llanto. Rápidamente las lágrimas que estaba tratando inútilmente de contener, corrieron libremente por mis mejillas, pequeños sollozos salían de mi pecho, solo quería sumergirme en mi desgracia. Con mucha delicadeza sus manos me atrajeron hacia su pecho, y Dios!!! Como necesitaba eso, trazaba un camino consolador en mi espalda con sus manos, solamente me dejaba llorar, no decía nada, simplemente estaba brindándome su hombro para desahogarme y de paso estropearle su camisa. Poco a poco los sollozos fueron disminuyendo haciéndome consciente de que estaba en brazos de un desconocido, que indiscutiblemente olía muy bien. Su aroma era una mezcla de lluvia con un toque de canela, él olía a hogar, pero igual no sabia ni su nombre. A duras penas logre salir del refugio que me proporcionaron sus brazos, levante mi mirada y mi corazón se detuvo, sus ojos mostraban una ternura increíble, y además me sonreían.


-Gracias-le dije con la voz ronca, mientras sorbía mi nariz, me tendió un pañuelo inmaculadamente blanco; estoy segura de que mis ojos casi estaban por salirse de sus orbitas, lo digo porque en que mundo normal un hombre de hoy en día cargaba con un pañuelo y además te lo ofrecía habiendo servilletas al alcance.


-No hay de que.-respondió mostrando sus hoyuelos, a esta altura estaba segura de que esos malditos hoyuelos serían mi perdición-De todas formas ya quería botar esta camisa.-continuo diciendo mientras me regalaba un guiño.


No pude evitar sonreír, limpie los restos de llanto que tenía en mi rostro.


-Así esta mejor, unos ojos tan hermosos no deben de esta anegados en lágrimas.


-Que adulador.-replique


-No, adulador no, simplemente sincero-respondió mientras tomaba un sorbo de su café.


-Me acabo de dar cuenta de que ni si quiera se como te llamas.- me regalo una hermosa sonrisa y lentamente se inclino hacia mí, mi boca de pronto estaba seca, y la saliva huía cada instante más mientras su rostro se acercaba al mío, mi corazón se encontraba en una maratón olímpica, bombeaba sangre a un ritmo frenético, ¿y si me besaba?, ¿que iba a hacer si me besaba? No es que no lo estuviera deseando, porque sinceramente, quería comprobar por mi misma si sus labios eran tan suaves como se veían, relamí mis labios, justo cuando creía que iba a saborear aquella boca, esta se dirigió hacia mi oído.


-Hola, ojos hermosos, yo soy Christopher, y es un placer conocerte.- tomo mi mano entre las suyas, un estremecimiento me recorrió de pies a cabeza, mordí mi labio, para tratar de controlar las sensaciones y emociones que atravesaban mi cuerpo.


-Hola Chris, yo soy Fabiana.-dije apenas audiblemente.


-Un hermoso nombre para una hermosa chica.


-¿Debo darte las gracias? ¿O debo suponer que esas palabras se las dices a todas las chicas que se cruzan en tu camino?


-Creo que un poco de ambas.-replico riendo entre dientes.


-Gracias por el café, Christopher, pero ya tengo que irme.-dije mientras me levantaba de mi asiento.


-Te acompaño, y no acepto un no por respuesta.


-No pensaba negarme a que me acompañaras.-le respondí con una autentica sonrisa en mis labios


Caminamos lentamente en un silencio amistoso hacia mi apartamento, que no se encontraba muy lejos, estaba como a dos cuadras de la facultad, por eso lo amaba tanto. Me consideraba una chica con suerte, soy de las personas que piensan que cada quien se forja su propio destino, y puedo decir con todo orgullo que el mío lo he forjado a pulso, la vida no es fácil, pero nadie aseguro que lo seria. Estaba cursando ya el ultimo semestre para sacar la maestría en relaciones publicas internacionales, mi trabajo de medio tiempo era como un regalo del cielo. Mientras recorríamos el camino, una brisa helada golpeaba nuestros rostros, para mi, resultaba refrescante, adoraba cuando el clima era así.


Una vez que llegamos a mi apartamento, mi mente y mi corazón cruzaban un debate campal. Mi lado racional gritaba porque me metiera, cerrara la puerta y decirle adiós al magnifico prototipo que estaba junto a mi, y mi corazón me rogaba que lo invitara a pasar. Mi corazón llevaba la delantera, despues de todo el me había brindado su hombro y yo estropee su camisa, aparte de que me sentía pequeña y segura junto a su lado, pero al final él tomo la iniciativa, acerco su rostro al mío y me regalo el mas dulce de los besos…


Un escalofrío recorrió mi cuerpo haciéndome consciente del lugar en el que me encontraba, el viento frío que azotaba mi cuerpo, era nada en comparado al que llenaba mi alma, los recuerdos me atormentaban nuevamente, pero venían a mi a todas horas, mi corazón sangraba cada vez que su sonrisa llenaba mi cabeza… ¿Como podría ahora vivir sin él? Sin mi luz, sin mi chico de los hoyuelos… lágrimas bañaban mis días, todo a mi alrededor era oscuro y vacío, aun estando frente a su tumba, esperando encontrarlo…


-Christopher simplemente no puedo vivir sin ti, es demasiado doloroso amor, eres mi vida, si tu no estas a mi lado nada de lo que me rodea tiene importancia.-mi voz salía acompañada de sollozos que venían de mi alma desgarrada…, abrazaba mi cuerpo tratando de controlar los temblores que me embargaban, pero era imposible, lo único que quería era llegar a donde sea que el estuviese, fundirme nuevamente en su cuerpo, disfrutar de sus caricias, de sus besos…


Flash Back


Hoy era un día especial Chris y yo cumplíamos dos años de estar juntos, estaba dispuesta a tirar la casa por la ventana, aun no creía posible su suerte, de haber encontrado a su príncipe de hoyuelos encantadores en las mejillas, definitivamente no podría pedirle más a la vida. El sonido de mi celular me saco de mis ensoñaciones.


-Sal a la calle ojos hermosos, tengo algo para ti.-dijo Chris.


Era increíble que aun después del tiempo, su voz hacia que mi corazón se embarcara en una carrera de vida o muerte. Me encamine hacia la puerta con una enorme sonrisa pintada en mis labios, Chris estaba ahí, en medio de la calle arrodillado, con una cajita negra de terciopelo en sus manos; un ruido extraño vino del otro lado de calle donde un carro venía a toda velocidad directo hacía mi príncipe…


Final Flash Back


Un grito desgarrador lleno el silencio del cementerio, el anillo que ahora se encontraba en mi dedo, me pesaba en el corazón.


-¿Porque me dejaste Chris?¿Porque no luchaste por nosotros? Tenemos que estar juntos Chris…No quiero vivir si no es contigo.- le grite al viento, le grite a la soledad, controlando un poco mi cuerpo, saque de mi bolso el arma que había comprado el día anterior, la coloque justo donde se encuentra mi corazón y sin dudar dispare…



sábado, 13 de marzo de 2010

APORTACIONES: By MAPITA



Aquí os dejo la aportación de Mapita, mas conocida por la chica que siempre me manda a dormir. Sabes que te adoro, ¿verdad? Se que has hecho un gran esfuerzo por preparar esto para mi, y te lo agradezco de corazón. A mi la aportación me hizo soltar alguna lagrimilla, espero que con lo que vais a leer a continuación se pueda entender un poco mas como es posible una amistad a distancia.

OS QUIEROOOO

UN BESAZOOOO

MANDY



Inicialmente mi aportación al blog de Mandy sería un oneshoot con unos personajes principales maravillosos (ustedes) pero… hoy me nació hacer esto y pues se los doy de corazón… hay millones de cosas que me falto agregarle (ustedes saben cómo soy de acelerada y olvidadiza) pero si hay algo que jamás tienen que olvidar es mi amor por ustedes. Las amo chicas… son lo mejor.


Hace poco tiempo conocí a unas bellas personitas. Ladronas. Me robaron el corazón al momento que me dejaron llegar en sus vidas. Cuando sentía que mi mundo no tenía ni pies ni cabeza, e intentaba por cualquier medio hallarle algo que me llenara… las encontré ustedes.


Ustedes que pueden y siempre logran robarme una sonrisa de un modo u otro. Que me llenan de emoción en el momento que me hablan, que me dicen desde un simple “hola” hasta un sincero “te quiero”. No saben todas las emociones que causan en mí, la emoción y la felicidad de saber que alguien me comprende y me quiere mucho, que aunque no esté cercas de mí, ahí un momento en el día en que puedo robarme alguno de sus pensamientos. O eso es lo que pasa en mí, no hay un día en el que no piense en ustedes, en que no me pregunte ¿Como estarán? O ¿Qué habrá sido de ellas?


Mi corazón se ensancha en pensar en tus ustedes. Cuando leo algo de lo que escriben me lleno de orgullo de decir: ellas son mis amigas, mis chicas. Son maravillosas en tantos aspectos, cada una de una manera diferente, pero juntas, forman una unión tan extraordinaria, que es difícil de explicar.


Sé que constantemente estoy enfadando aunque ustedes lo nieguen. Gracias por quererme así como soy, con todas mis virtudes y defectos, por estar ahí cuando las necesito, por escucharme, por hacerme sentir su apoyo aun con la distancia.


Cada vez que les digo que las quiero… lo hago muchísimas veces. Porque es como una necesidad que hay en mí. Es… como el respirar, algo que inconscientemente hacemos y que es tan elemental para nuestra vida… así son ustedes para mí.


Ustedes son algo más que amigas… son mis hermanas. Esas hermanas las cuales nunca tuve, y que aun así, están ahí, a la distancia pero están ahí. Las amo muchísimo, como ustedes no se forman una idea en sus maravillosas cabecitas. Gracias por permitirme estar ahí, y gracias a ustedes por estar ahí… las amo.


Citlalli: a la primera que conocí y enfade hasta el cansancio (aunque lo niegues) como bien dijo Astrick, eres toda una diosa literaria. Eres mi ejemplo a seguir Cit. Mi idola. Eres tan buena y tan magnifica en tantos aspectos, a pesar de todo lo que has vivido me enseñas que hay que ser fuertes y positivas, que habrá un mañana. Una mujer llena de dones. Te admiro y adoro muchísimo Cit. Gracias por estar siempre ahí, por escucharme cuando lo necesito, por ayudarme en tantos aspectos… no me cabe duda de que tú eres un angelito del cielo, y uno de los más valiosos que existen.


Astrick: Pequeña hermanita desaparecida. Te adoro muchísimo, eres la ternura andante, me emocionas con cada cosa que me cuentas, con tus palabras. Tu libro será un exitazo no tengo duda. Siempre me haces reír, eres espectacular. Siempre te desapareces, pero vuelves. Eres sensacional y te extraño. Me encanta como escribes, aunque hace mucho que no subes nada… te tengo checadita a la distancia, jajá así que cuídate.


Karen: Ka de mi corazón. Eres una mujer asombrosa, fuerte y maravillosa. Me encanta cada detalle de ti. Tus historias… como escribes. El pequeño Anthony me tiene esperando aun. Tus escritos son tan hermosos… me hacen llorar pero de lo hermosos que son, lindos y… sin palabras. Siempre alegrándome y siguiéndome la corriente. Te adoro Ka, sabes que siempre me tendrás ahí, gracias por todo.


Mandy: Cosita, siempre tan linda y tierna. Te quiero muchísimo. Gracias por la paciencia y por todo. Tú sabes a qué me refiero. Jajá la maxi mí de Pandy. Las quiero mucho con todo y sus locuras. Mandy de Black. Algún día se te hara. Gracias a tu historia aprendí a querer a Mike y a Jessica, a un punto que no creí posible. Gracias por todo Mandy, siempre me haces sentir especial. Eres una pequeña en cuerpo de grande^^.


Patty: o Pandy para mí. Eres una lemmonera. Jajá tanto lemmon te afecta. Pero así te adoro, siempre logras hacerme reír. Somos tan parecidas y diferentes a la vez. La pequeña mini mi de Mandy. Igual de limoneras las dos, e igual de necias a la hora de irse a dormir. Jajá, Eliz y yo cada vez tenemos que esforzarnos más. Te adoro muchísimo aunque no nos podamos ver tan seguido últimamente. Aun así seguimos siendo las ángeles de Cit:)


Eliz: A la última que he conocido pero no menos importante. Me asombre tantas cosas en común que tengamos. Algún día conoceré la nieve y te contare como me fue. Eres súper tierna y linda, pura y sensacional. Te quiero mucho Eliz. Gracias por todo, los ánimos y todo. Eres una persona extraordinaria.


Annie: Me encanta todo lo que me cuentas, me contagias la emoción (si no es que yo me emociono más). Somos las chicas 16. Te quiero muchísimo. Eres genial, y te pasan cosas fantásticas. Tenemos mucho de que platicar aun. No me gustaría encontrarme con tu lado oscuro. Jajá y sigo sintiéndome mal por la broma. Te adoro Annie. Eres divertida, linda y sensacional.


Silvi: Con su pequeña bestiole que extraño tanto. Eres la bebe del grupo. Te Adoro mucho pequeña hermanita. Y también te extraño. Tú y Astrick juegan competencia haber quien se extravía durante más tiempo (van en empate jajá) pero aun así te quiero muchísimo y extraño.


Todas son de las mejores cosas que pudieron haber llegado a mi vida. Las amo a todas!! Gracias por existir… son la mejor manada o aquelarre de angelitos que hay.

Me enorgullece poder presumir que todas escriben genial y maravilloso. Cada una a su manera, pero al fin de cuentas genial.


Las amo (aunque esa simple palabra represente muchísimo, no es nada a comparación de lo que siento por ustedes) gracias por todo. Hay tantas cosas que me gustaría decirles pero no tengo las palabras para describir tanta perfección. Son la mejor mezcla que existe. Perdónenme cuando les fallo… (Se merecen mucho más, pero… me entrego así como soy… espero ser suficiente… las amo)


Mapita:)




viernes, 12 de febrero de 2010

APORTACIONES: By SIRE




Esta aportación es muy especial para mi, no es que las demás no lo sean, todas las adoro y las agradezco de corazón. Esta la ha escrito para mí, mi mejor amiga, ella siempre ha estado ahí cuando la he necesitado, aunque en muchas ocasiones le ha fallado, pero desde aqui le quiero pedir perdon y darle las gracias por todo lo que ha hecho por mi, entre otras cosas sacar un poco de su limitado tiempo para hacer esto por mi. Es la madre de dos de las mejores cosas que hay en mi vida, mis sobrinos, que aunque no lo sean de sangre, los quiero mas que a mi vida, igual que ella no es mi hermana de sangre, pero daría la mía por ella. MUCHISIMAS GRACIAS POR SER COMO ERES. Y AUNQUE NO TE LO DIGO CASI NUNCA, TE QUIERO.
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SUEÑOS CUMPLIDOS


Bonito título para esta historia aunque no es oro todo lo que reluce.

Para llegar a lo que todos pensamos que es la felicidad tenemos que realizar grandes sacrificios, además siempre hay alguien que se pierde por el camino, alguien que nos defrauda, algo que nos duele hasta el punto de hacernos sentir que estamos muriendo en vida. En definitiva que no es tan fácil como nos hacen creer esas novelas pastelosas ni esos cuentos infantiles que acaban diciendo y fueron felices y comieron perdices. Pero bueno con esto no quiero hacer ver que todo es malo, simplemente quiero aclarar a los que lean este relato corto que aunque las cosas no salgan como queremos a la primera, siempre hay que seguir luchando y nunca darse por vencido.

La perseverancia y la tenacidad son en mi humilde opinión las mejores aliadas de la felicidad, sin ellas nunca nos podremos llegar a sentir completos, el que no luche por algo nunca sabrá valorarlo con lo cual lo vera como otro suceso sin importancia en su vida.

Bueno acabada esta reflexión que espero no os haya aburrido demasiado, paso a contaros la historia que hoy me ocupa, en ningún momento penséis que es una historia real....................o bueno tal vez si que lo sea.


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Hace algunos años cuando todavía era una jovencita que no sabía nada de la vida, conocí a una persona que me hacía reír. Tanto fue así que caí en lo que hoy en día puedo calificar como sus redes. Al principio era muy feliz, él me quería, me hacía reír y lo más importante me comprendía, cosa que por aquel entonces necesitaba con desesperación. Con el tiempo la cosa se fue enfriando, yo poco a poco lo fui dejando de lado ya que veía que en él algo había cambiado, sus prioridades comenzaron a ser otras en las que yo no encajaba.

Al principio de nuestra relación lo que mas feliz le hacía era sentarse conmigo y unas palomitas a ver una película ya fuera buena o mala y después en cambio prefería estar sentado en un bar las horas y horas muertas sin hacer otra cosa mas que hablar de caballos, ferias, domas y múltiples cosas que para mí carecían de sentido en la vida real. Era como llevar dos vidas paralelas, una en la que solo se trataban temas relacionados con el mundo del caballo y una segunda en la que hacía una vida real, hablaba con los amigos, quedábamos a tomar un café, salíamos a tomar unas copas, trabajaba en un bar que mas que un bar era una tasca en la que solo entraban vegetes en busca de su ración diaria de anís......En definitiva hacía lo que hace la gente normal.

Poco a poco fui abriendo los ojos y comprendiendo que no era bueno para mi llevar ese ritmo de vida, que debía decidir entre mis dos "vidas".


Una noche estaba tan estresada y cansada de peleas y malos royos que al llegar al barrio decidí quedarme un rato en la calle antes de subir, gracias a Dios que nunca en ningún momento se me pasó por la cabeza dejar de lado a mis amigos por mi pareja, así que me quedé un rato charlando y riendo con ellos cosa que en verdad me hizo mucho, mucho bien, esa misma noche quedamos en que a la noche siguiente íbamos a ir a un pub que regentaban unos amigos no muy lejos de casa.

A la mañana siguiente me levanté, me arreglé y salí hacia mi odioso trabajo como todos los días, no se porque pero aquella mañana se me hizo mas corta de lo que acostumbraba. Cuando acabé mi jornada me dirigí a buscar a mi pareja (aunque a los mas jóvenes os parezca un hecho extraño y del prehistórico en aquel entonces solo existían unos móviles que se asemejaban a un ladrillo y que costaban un ojo de la cara de la compañía moviline y que solo se podían permitir la gente de postín) bueno a lo que iba fui al encuentro de mi pareja. Lo cierto es que no era difícil dar con él, siempre estaba en el mismo lugar desde que amanecía hasta que se ponía el sol.

Aquel día me sentí realmente incomoda pensaba en la noche que me esperaba y solo deseaba que se hiciera de noche y mi pareja dijera que estaba cansado y se iba a casa a dormir para poder salir de allí. Me sentía presa en libertad ya que lo cierto es que nada ni nadie me obligaba a estar allí pero algo dentro de mi me decía que no estaba bien que me fuera dejándolo allí a él.


Parecía que el reloj se había ralentizado y que el tiempo no pasaba pero por fin llego el tan ansiado momento en que mi pareja me dijo:

-¿Niña nos recogemos ya ?,tuve que hacer un gran esfuerzo para no gritar ¡¡BIEEEEEEEEEEN!! y cantar el aleluya. Así pues nos despedimos lo deje en su casa y corrí a reencontrarme con mis amigos.


Aquella noche lo pasamos genial, cantamos en el karaoke canciones del año de la polca, bailamos, bebimos(con moderación) y estuvimos dando vueltas con las motos de aquí para allá. Lo cierto es que no parece un plan muy divertido, pero para mi fue genial, hacía tiempo que no me divertía tanto, nunca pensé que yo que desafino hasta hablando fuera capaz de subirme a un escenario a cantar “Ojos verdes” ni mas ni menos, y lo mejor de todo fue que la gente aplaudió como si lo hubiera hecho bien. ¡Que mal amigo es el alcohol que nos hace ver cosas que no son! Al despedirnos me dijeron que al día siguiente habían quedado para cenar e ir al cine y que si me apetecía, como la respuesta era si así se los hice saber pero no sin advertirles que yo llegaría después de cenar y que nos veríamos en la puerta del cine América, a lo que no pusieron mas impedimento.

Al día siguiente empecé mi rutina como de costumbre pero me sentía ansiosa. Me encontraba el dilema de aunque me lo pasaba genial con todos ellos no podía evitar sentirme culpable por mis escapadas furtivas, pero por otro lado pensaba en que realmente no estaba haciendo nada malo tan solo divertirme un poco que era lo normal a mis 16 años de edad.

Al llegar la noche la mala suerte hizo que mi ajada moto me dejara tirada de vuelta, así que con todo el dolor de mi corazón tuve que ir empujándole al dichoso cacharro hasta casa mientras veía que ya estaba muy pasada la hora a la que habíamos quedado, la película iría por la mitad, así que me resigné a quedarme en casa aquella noche.


Cual fue mi sorpresa cuando oí sonar el porterillo de casa y al responder era uno de mis amigos que preguntaba porque no había acudido a la cita. Le explique mi percance y me dijo que no había problema que en su coche había sitio para dos y que había quedado con los demás para tomar algo después del cine, así que me apresuré a arreglarme y bajar.


Cuando llegamos al punto de encuentro solo estaba una de las parejas con las que habíamos quedado y para mas inri nos dijeron que estaban cansados y que se retiraban a casa. Que desilusión que me llevé, al final me quedaba en tierra. Pero Fer, llamemoslo así, me convenció de que fuéramos a tomar una copa y a pasar el rato en el karaoke. Al principio me pareció una mala idea ya que el era chico, yo tenía pareja y no me parecía correcto que nos vieran por ahí solos, pero tan insistente fue que me convenció, además nos conocíamos de hacía varios años, como aquel que dice nos habíamos criado juntos en el barrio ¿Qué iba a pasar?


Estuvimos charlando, parecía increíble, pero después de tantos años lo cierto es que no nos conocíamos el uno al otro, él me contó de su vida y yo le relaté el tema de mis dos "vidas", lo cierto es que cuanto mas hablamos del tema mas tonto me parecía el echo de que le hubiera dado tantas vueltas a la cosa, sonaba tan estúpido que al final acabamos riendo a carcajadas y bromeando sobre el tema. Tomamos un par de cerveza jugamos un par de partidas al billar y cuando nos cansamos de escuchar el mismo tema de Prodigy una y otra vez decidimos ir a hablar a un sitio mas tranquilo. No podía creer lo que me estaba pasando, a medida que fue pasando la noche veía a Fer de una manera diferente a la que lo había visto durante tantos años.


En un instante me di cuenta de que nuestras bromas habían pasado de simples bromas a tonteo, por lo cual dí un salto y me acerqué a la orilla con la escusa de que me iba a refrescar, vamos que iba a cambiarle el agua al canario. Mi cabeza iba a explotar, las ideas iban y venían taladrándome hasta el último hueco del cerebro. ¿Qué me estaba pasando? Eso no podía ser yo tenía mi pareja, mi vida planificada milímetro a milímetro y ahora llegaba aquella persona a la que creía conocer desde hacía tanto años y me rompía todos los esquemas. Sin darme cuenta me englobe en un mundo de pensamientos y el tiempo paso. Al cabo de unos diez minutos Fer se acercó y se sentó conmigo en la orilla, me miró y me preguntó si estaba bien, yo le dije que no que me encontraba mal y quería volver a casa así que sin mas dilación volvimos al coche y nos dispusimos a volver a casa. Una vez arrancado el coche y empezando a salir dio media vuelta y volvió a aparcar, el silencio se apoderó del lugar hasta que sus palabras lo rompieron preguntándome con voz firme pero suave.

-¿He hecho o dicho algo que te haya molestado? Lo digo porque lo estábamos pasando bien y de golpe te ha cambiado la cara y te quieres ir.


Yo me quedé muda sin saber que contestar así que hice lo que todo hijo de vecino ha hecho alguna vez, decirle que las cervezas me habían sentado mal. ¿Que mas podía decirle?¿Creo que me estoy enamorando de ti?


El me sacó una botella de agua del asiento de atrás, al volverse nuestras caras se quedaron tan cerca que podía notar su respiración agitada y le dije que por favor no se molestara por mi reacción que el no había hecho nada mal, que era yo la que tenía el problema.

Comenzamos ha hablar otra vez, yo para distraer mis manos nerviosas cogí un pequeño peluchito de un ratón que tenía en el coche, pero cuando el me pregunto si yo era feliz con mi pareja los nervios me jugaron una mala pasada y le arranqué la mitad de los bigotes al pobre ratoncito. Cuando lo vio empezó a incriminarme, siempre en plan de broma, que le había roto el muñequito y que le iba a tener que comprar otro, a lo que yo conteste con un sonoro ¡que te lo has creído! y arranqué a reír. El empezó a jugar haciéndome cosquillas.


-¡Ah!¿con que te vas a reír?


Escapando de sus cosquillas salí del coche y el me persiguió corriendo por la playa hasta que me alcanzó y tiro a la arena, mi corazón se disparó, lo tenía tan cerca y a la vez tan lejos....Nos miramos a los ojos fijamente, en aquel momento deseaba que el tiempo no pasara se recostó a mi lado y se volvió ha hacer el silencio. Al cabo de unos minutos se giró me miró y me dijo:


-¿Ves las estrellas? Parecen diminutas lucecitas en el cielo, pero lo cierto es que si una cayera destruiría la mitad de la ciudad. Las cosas no son siempre lo que parecen.


Lo cierto es que entre los nervios, el taladro de la cabeza y todo lo sucedido aquella noche no sabía que contestarle y solo conseguí asentir con la cabeza dándole la razón. Volvió a recostarse boca arriba mirando al cielo y pasados unos segundos me pidió perdón, sorprendida y perpleja le pregunté el por qué de su disculpa y sin mediar palabra se giro me agarró fuertemente contra él y me besó.

En aquel momento el tiempo se paro para mí, mi mente se liberó de todos sus miedos y el taladro que me atormentaba desapareció en un segundo. Era tan dulce .....me decía tanto sin hablar ......Mientras me besaba apasionadamente me miraba a los ojos y me acariciaba el pelo, podía notar como suavemente deslizaba su mano por mi espalda, cada segundo que pasaba me apretaba con mas fuerza y poco a poco fue deslizando su boca hacia mi cuello y al llegar a el me susurró al oído.


-Te quiero, siempre serás mía.


En aquel momento calló una maldición sobre mi, una maldición que me hacía ver que pasara lo que pasara, dijeran lo que dijeran los demás incluso aunque nuestros caminos se separaran algún día siempre lo amaría.

He de reconocer que me puse muy nerviosa ya que aunque llevaba años con mi pareja nunca había llegado a mayores con él y me aterraba la idea de que la cosa fuera a más así que le pedí que me llevara a casa.

Durante todo el camino de vuelta no cruzamos ni una sola palabra, él venía conduciendo y cuando el momento lo permitía apoyaba su mano en mi rodilla apretándola con fuerza, yo a la vez iba recostada sobre su hombro, deseando que aquello no acabara nunca, pero a la vez con el miedo de saber que al día siguiente todo volvería a la normalidad me levantaría, me arreglaría, iría a trabajar, quedaría con mi novio, mi novio que mal sonaba en aquel momento eso en mi cabeza, si hubiera podido hubiera borrado todo lo que viví con él de un plumazo. Como se lo iban a tomar mis amigas que tantas veces me decían que era una cabeza loca y lo peor si Fer al levantarse y pensar lo que había pasado se arrepentiría y no querría volver a verme mas.

Al llegar a casa paró en doble fila y me acompañó al portal, yo hice el amago de despedirme y como si tuviera el don de leerme la mente me dijo:


-Tranquila no tengas miedo que no has hecho nada malo, de todas formas te comprendo son muchas cosas las que tienes que arreglar, iremos a tu ritmo, sin presiones ¿vale?-no se porque pero lo cierto es que sus palabras me reconfortaron.

Subí a casa me duché y me puse el pijama antes de dormir me recreé recordando los besos , caricias y palabras bonitas que Fer me había regalado aquella noche.


Por la mañana tuve que pellizcarme para ver si realmente había pasado todo o si solo había sido un sueño fruto de mi mente, en un intento de descargar tensiones acumuladas, al volver a recordarlo todo mi cuerpo se estremecía, de pronto al mirar al espejo me descubrí a mi misma mientras olía mi camiseta que aún habiendo pasado toda lo noche en el respaldo de una silla conservaba el olor al perfume de Fer. Lo cierto es que al verme no pude mas que esbozar una carcajada y pensar -que patética que soy- Cuando conseguí parar de reírme de mi misma me vestí y me dispuse a salir para ir a trabajar, cual fue mi sorpresa cuando al bajar a la calle vi que Fer estaba ahí parado, me extrañó ya que eran las siete menos cuarto y no había un alma en la calle. Al salir del portal solo acerté a preguntarle.

-¿Qué haces aquí?¿Tu no entras a trabajar a las ocho?

-Si tienes razón pero yo se de una que no tiene vehículo para ir a trabajar y me ha dado lastima de que se tuviera que ir andando así que vamos sube que te llevo-me contestó.


¡Qué plan! Con todo lo que me había pasado aquella noche ni siquiera recordé que se me había estropeado la jog y que no tenía como ir a trabajar, menos mal que vino Fer, si no de seguro hubiera llegado tarde y me hubiera tenido que aguantar la bronca del jefe. Al llegar a la puerta del bar me bajé de su yamaha special y le di las gracias por llevarme, el se quitó el casco y me preguntó si quería que me recogiera a la salida a lo que yo en un subidón de adrenalina le contesté.


-No .....no te molestes.........mejooooor..........recogeme a la noche y tomamos algo ¿te parece?-el sonrió se volvió a poner el casco y arrancó la moto.

Cuando estaba llegando a la puerta de la tasca oí que me llamaba, me gire y al mirarlo gesticuló disimuladamente un beso y sin hablar me dijo -te quiero- arrancó y se fue calle abajo. Allí me quedé yo en la puerta con cara de tonta hasta que mi jefe se cansó de verme allí parada y me gritó.


-¡¡¡HOY NO SE TRABAJA!!!


Entré de un pingo y me puse a trabajar. Aquel día pensé que me iban a despedir rompí varios vasos tiré bandejas .........en conclusión que no fue mi mejor día de trabajo pero lo cierto es que por mas que el jefe me regañaba yo era la mas feliz del mundo.

Al llegar la tarde mi pareja que ya sabía que estaba sin vehículo vino a recogerme, menos mal que le dije a Fer que no viniera. Ciertamente yo pensaba que cuando lo tuviera delante me iba a sentir culpable, pero lo cierto es que me era indiferente, yo solo podía pensar en la cara de Fer diciéndome te quiero y desear volver a estar entre sus brazos.

Así pasaron los días, ahora si que era cierto que llevaba una doble vida, contra mas tiempo estaba con Fer mas tiempo quería estar y mas segura estaba de que era el hombre de mi vida. Mientras tanto mi pareja se preguntaba por que mi indiferencia, por qué cuando contaba un chiste y todos reían yo solo miraba al vacío, por qué cuando antes nunca ponía pegas a nada y me sentaba a su lado como si fuera parte de la decoración ahora solo veía por mi parte malas caras......pero ya era tarde para él, mi corazón ya tenía dueño y aun a su pesar no era él.


Una noche cuando Fer y yo llevábamos juntos como un mes y medio o así me llevó a la playa al mismo lugar que el día que nos besamos por primera vez. La cosa ya era muy distinta a aquella noche, estábamos abrazados regalándonos besos, caricias, miradas de complicidad y recuerdo que de golpe pensé-quiero que sea él,quiero que sea el el que me enseñe a amar- A la vez que lo pensé me puse muy nerviosa, pero aun así le pedí que me llevara a un sitio mas apartado donde pudiéramos tener algo mas de intimidad y así lo hizo. Cuando llegamos se puede decir que yo me abalancé sobre él y aún así el paró y me preguntó.


-¿Estas segura? No quiero que luego te sientas mal.


Eso me hizo reafirmar mi deseo de estar con él, nos estábamos besando y acariciando y en un arranque de valentía le arranqué la camiseta y le dije al oído.


-Hazme tuya, te deseo.


Las piernas me temblaban aun estando tumbada, él me quitó la ropa poco a poco a la vez que me iba besando y acariciando todo el cuerpo yo creía que me moría de placer, cuando nuestros cuerpos estuvieron desnudos el uno al lado del otro yo sentí que solo eran uno, el fue con mucha delicadeza, parando cada vez que notaba que se me escapaba un quejido, volviendo a besarme y acariciarme para que me relajara hasta que al final después de mas de una hora y media de preliminares puedo decir con toda certeza que toque el cielo con la yema de los dedos.


Nunca antes había tenido esa sensación de ser amada, podía verle en los ojos el amor que me tenía, cuando nuestros cuerpos se relajaron tras el éxtasis al que habían sido sometidos el me abrazo fuertemente y no paraba de decirme cuanto me quería y me deseaba, hubo una frase que me dijo que en aquel momento me provocó risa pero que con el paso de los años recuerdo con mucho cariño.


-Te amo mi virgencita- fijaros que cosa mas tonta, pues ahora cada vez que lo recuerdo me emociono y entristezco a la vez.

Aquella noche la despedida fue muy dura ninguno de los dos queríamos separarnos pero al llegar las claritas del día no había mas remedio que volver a la vida normal. A partir de aquel momento me planteaba a diario como romper mi relación con mi pareja, ya que me di cuenta que cada latido que daba mi corazón lo hacia por Fer, solo había un problema, cada vez que le sacaba el tema a mi pareja se ponía agresivo incluso me amenazaba diciéndome que si no era para él no sería para nadie, que primero me mataría a mi y después se mataría él, un día que conseguí reunir el valor para dejarlo llegó a tomarse un bote de pastillas de la hermana sin saber que eran pastillas anticonceptivas, cuando lo llevaron al hospital alegó en su defensa que creía que eran sedantes.

Así fue pasando el tiempo y llego el momento que Fer me dio un ultimátum.


-O él o yo, no puedo vivir pensando que te toca, que se siente tu dueño, que cuando no estas conmigo estas con él- que equivocado estaba quizás si el hubiera sabido que el único que me tocaba era el, que al único que se lo había dado todo era a él......

Un par de días después de que Fer me diera el ultimátum no se como mi pareja se enteró que estaba con él y vino echo un energúmeno insultándome, agrediendome y despotricando de mi y de él con toda la mala suerte de que en ese momento Fer llego debajo de casa buscándome, a esas alturas ya todos sabían que estaba con él, con tan mala suerte que para que mi pareja no se diera cuenta de que estaba abajo tuve que tragarme el orgullo y no replicar si quiera por miedo a que le diera uno de sus brotes psicóticos e intentara dañarlo. Cuando confirmé que Fer se había marchado harto de esperar pensando que no estaba en casa, me revelé ante mi opresor le grité a la cara lo mal que se había portado conmigo, que me tenía como el que tiene un jarrón para disfrute de los demás, que ya no lo quería, que me era indiferente que se tomara uno o diez botes de pastillas y lo mas importante que ya no le tenía miedo alguno, además le deje claro que pasara lo que pasara me hiciera lo que me hiciera, nunca me podría arrebatar todo lo que había vivido con Fer, que eso era mio y me lo llevaría conmigo a la tumba, en ese momento levantó la mano e intentó golpearme lo que no esperaba es que me defendiera y bien que me defendí, con una hucha de barro con forma de cerdito que le tire a la cabeza haciéndole una brecha que sangraba como si le hubiera partido el alma, le eché valor y lo eché de casa advirtiéndole que no volviera más, en el momento que se fue respiré aliviada y un gran peso se me quitó de encima, por fin iba a poder ser feliz con la persona que tanto amaba lo que no sabía es la jugarreta que me tenía preparada el destino.


Toda la noche estuve llamando a Fer pero su teléfono no paraba de dar tono y nadie lo contestaba, pensé que se habría enfadado por no contestarle antes, pero aun así yo estaba feliz planeando todo lo que iba ha hacer con él, es más me sentía libre porque a partir de ahí ya nunca más tendría que esconder mi amor por él .

Al día siguiente seguí mi rutina como no tenía prisa ya que todavía no era la hora de que Fer saliera de trabajar cogí a mi perrito, es lo único bueno que me dejo mi pareja, y me fui a darle un paseo llegue al Parque del Oeste donde estuve hasta que se hizo de noche. Cuando llegue debajo de casa al cruzar la calle una moto se me echo en lo alto, no daba crédito a lo que mis ojos veían era mi pareja que había venido a cumplir su promesa, por suerte me dio tiempo a esquivarlo y lo único que consiguió fue hacerme un esguince en el tobillo y dar él tremendo porrazo, al momento todos los vecinos se le echaron en lo alto, yo pensé que me iba a dar algo, el corazón se me iba a salir por la boca, si me hubieran dejado lo hubiera matado en ese mismo momento pero algo dentro de mi me dijo que si él estaba así era por mi traición, intenté razonar con él pero no hacía mas que gritar y los ánimos entre mis amigos se iban caldeando. Para evitar un mal mayor accedí a irme con él para hablar e intentar tranquilizarlo, cuando comprendió que había perdido la guerra y la batalla la impotencia le hizo decirme que a mi no me haría nada pero que a Fer lo tenía que ver muerto, yo cansada de oír los delirios de un loco le dije que ya estaba harta y que si el pensaba que Fer se iba a dejar pisotear. En ese momento un escalofrió recorrió mi cuerpo cuando con una sonrisa de esquizofrénico se abrió la chaqueta y me dejó entrever un cuchillo de grandes dimensiones y me juró que con ese mismo le iba a quitar la vida a Fer, yo intenté detenerlo le suplique, le lloré incluso le prometí que no lo iba a buscar que volvería con él, pero nada le hacía entrar en razón. Cuando arrancó la moto, sabiendo sus intenciones di un brinco y me subí detrás para intentar evitar que lo encontrara, yo no creía que realmente tuviera el valor para hacerle daño pero conociendo el carácter de Fer tampoco quería que la persona a la que amaba pasara por ese trance y mucho menos que le diera un "malo" (como dice una amiga mía) y le hiciera algo a mi ya ex-pareja de lo que se tuviera que arrepentir el resto de su vida.

Aquella noche fue la última vez que vi a Fer lo llame, lo busque, pregunté por él hasta la saciedad hasta que me dijeron que se había ido fuera de Málaga, en concreto a Madrid, yo no podía entender porque lo había hecho ahora que por fin íbamos a poder estar juntos, cosa que comprendí con el tiempo. Al parecer el día que me estuvo llamando le dijeron que el otro estaba en mi casa y pensó que me estaba haciendo la loca para que mi pareja no se percatara que estaba con él y al día siguiente por lo visto volvió pero alguien, que aún hoy no ha dado la cara, un o una cobarde le dijo que había discutido con mi pareja porque se había enterado de lo mio con él, pero que mi pareja me había perdonado y me había ido con él, para que veáis hasta donde llega la maldad de la gente.

Como ya he dicho antes no lo vi mas, aunque incluso fui a Madrid a buscarlo, parecía que se lo había tragado la tierra, estuve dos años llorando por los rincones y echándolo de menos a diario hasta que me resigné a que lo había perdido de por vida.

Entonces conocí al que hoy en día es mi actual pareja y padre de mis dos hijos, no se si por despecho o por no estar sola me junté con él y al poco me quedé embarazada. Cosas de la vida y del destino, volviendo un día de comprar me paré a saludar a los chavales de la barriada y cual fue mi sorpresa cuando oí una voz que me decía.


-¿Como estas preña ?¿Ya no se saluda a los amigos?-con tan solo escuchar su voz me eché a temblar y al voltear corroboré que se trataba de él, era Fer que había vuelto.


No atiné a decir palabra alguna, recuerdo que en ese momento solo tenía el gran impulso de llorar y tirarme a sus brazos para que me consolase pero mantuve la compostura le dí dos besos, le pregunté como estaba a lo que él contesto con un tono sarcástico.


-A ti no hace falta que te pregunte .........ya te veo............embarazada ¿no?


-Evidente ¿no?-le contesté. Aquel día lloré durante toda la noche pensando en él, no parecía justo con mi marido pero no lo podía evitar, es mas creo que hasta dormida seguí llorando.

Pasó el verano y llegó Septiembre, durante ese tiempo algunas veces nos habíamos cruzado pero nunca nos vimos a solas, yo me daba cuenta de que algo quedaba y me hubiera gustado correr a contarle lo que había pasado en realidad pero nunca reuní el valor pienso que por miedo a la desilusión.

El 26 de Septiembre de 1999 sera una fecha que recordaré siempre, yo estaba en casa sola, mi marido ya había empezado a coger malos vicios que todavía perduran en él, y sonó el portero electrónico, era un amigo que teníamos en común, me pidió permiso para subir y hablar conmigo alegando que era muy importante lo que me venía a decir, una vez hubo entrado me pidió que me sentara que no me traía buenas noticias.


-Fer ha tenido un accidente y esta muy mal, se ha roto el bazo y varias costillas, lo están operando ahora mismo a vida o muerte.-en aquel momento sentí que me desgarraban por dentro con mil cuchillos incandescentes mi amigo prosiguió-Cuando se lo llevaban para quirófano no paraba de llamarte.


Comencé a llorar desmesuradamente, recuerdo que no podía respirar y que otra vez sentí los cuchillos en mi vientre, parecía que iba a explotar quise coger el bolso para ir corriendo a su lado, pero en el mismo momento que salía por la puerta me dio un dolor aun mas fuerte que me dejo sentada en el suelo sin respiración, comprendí que algo no iba bien y me vi entre la espada y la pared ¿Que hago? Voy al lado del verdadero amor de mi vida ¿Y si le pasa algo? Dios no lo quiera, por favor Dios mio no te lo lleves aunque no este a mi lado pero no te lo lleves, y por otra parte mi niña, algo no iba bien, sentía que se retorcía dentro de mi estaba sufriendo, ahí descubrí lo que tantas veces me habían dicho pero que hasta ese momento no había comprendido, el amor que se le tiene a un hijo no es comparable con nada. Que verdad mas grande de solo pensar que le pasara algo a mi niña me moría un poquito así que mi amigo me llevo al hospital ya que yo no podía ni tenerme en pie.

Al llegar a hospital me reconocieron me dieron una pastilla tranquilizante y lo cierto es que en una hora me encontraba perfectamente, cuando vi que lo malo había pasado quise levantarme para correr al lado de Fer, pero el medico me lo prohibió alegando que estaba de parto y que era muy pronto para que el bebe naciera, así que me tendría que quedar allí hasta que todo estuviera controlado, y así fue gracias a Dios todo se calmó, el dolor cesó y las contracciones se pararon. Mandé a mi amigo para que me trajera noticias de Fer pero hasta el día siguiente no llegaron. Aquella noche mi amiga que estaba en el centro de fiesta me recogió del materno y me acompañó a casa mientras que mi marido pasó la noche en casa de su madre, no recuerdo por que, no recuerdo haber pasado otra noche así pegada al teléfono por si había noticias nuevas, por fin a las 8:30 de la mañana el portero electrónico volvió a sonar y mi amigo me traía buenas noticias. Todo había salido bien y Fer estaba fuera de peligro, eso si le esperaba una larga recuperación esa misma tarde pillé un descuido y fui a verlo.

Iba mentalizandome a mi misma para animarlo, pero en el momento que entre a la habitación y lo vi arranque a llorar y me abracé a él, vergüenza de mi, el pobre me tuvo que animar a mi en vez de yo a el, le quería decir tantas cosas a la vez que no me salia nada a derechas así que opté por lo mas fácil, le dije que lo seguía queriendo y que eso no iba a cambiar nunca, él me respondió que él sentía lo mismo que yo y también empezó a llorar incluso me dijo que si yo quería podíamos empezar desde cero, que él se haría cargo de mi bebe y que la querría como si fuera suya, entonces tomé la decisión mas dura y equivocada, creo, que he tomado en mi vida y le dije que eso no podía ser, que ya en su día cometí un error y que no quería que volviera a ocurrir lo mismo, que mi marido no era malo y que no le podía hacer eso. Que tonta era entonces. Así que solo le pedí que cuando nos viéramos en algún sitio en vez de saludarme de otra manera me dijera tan solo ¿que pasa ? y que así yo sabría que el me sigue queriendo como yo a él. Con todo el dolor de mi corazón lo besé y salí por la puerta llorando sabiendo que todo había terminado. Al tiempo me enteré de que se casó y de corazón os digo que desee que fuera todo lo feliz que no habíamos podido ser los dos juntos.

Hasta aquí la parte bonita de la historia, pero como os dije al principio no es oro todo lo que reluce y ahora que han pasado once años desde aquel último beso puedo deciros con toda seguridad que ni él ni yo somos felices, en alguna ocasión lo hemos hablado, yo porque mi pareja es.....bueno vamos a dejar los comentarios despectivos que no quedan bien en un relato y él porque por desgracia su pareja esta enferma y nunca podrá ver cumplido su sueño de tener hijos, así que ya lo veis, en resumidas cuentas, el mensaje que quiero lanzar con este relato es que viváis cada día como si fuera el último, que no desperdiciéis ninguna oportunidad por miedo al fracaso, es mejor morir luchando que vivir arrodillado. Yo aunque no lo parezca sigo luchando y soñando con que algún día podremos dejar de mandarnos mensajes diciéndonos "¿que pasa?" y decirnos cara a cara sin tener que escondernos de nadie lo mucho que nos queremos.




FIN


Espero que este relato os sirva por lo menos para daros cuenta de que hay cosas tan pequeñas como un beso, una sonrisa o un mensaje en el móvil que valen mas que un Ferrari o un Chalet con piscina, chimenea y jacuzzi. Besos y gracias por leerme.