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Os doy la bienvenida a mi blog, realmente no se lo q saldra de el, pero espero que os guste y que poco a poco vallamos entre tod@s ampliandolo un poquito. Espero que si quereis me hagais sugerencias, e incluso si quereis publicar algo solo teneis que pedirmelo, que yo con gusto lo haré. Ante todo quiero darle las gracias Citlally, de Deja Vu Inmortal, que me ha animado a crear este blog y espero no decepcionarla. Tambien mencionar a V@!eRiE que a pesar de su corta edad tiene un gran corazón y me ha inspirado en hacer este blog. Un beso a vosotras y a todas las creadoras de estos blogs que tanto me alegran el alma. GRACIAS

sábado, 13 de marzo de 2010

APORTACIONES: By MAPITA



Aquí os dejo la aportación de Mapita, mas conocida por la chica que siempre me manda a dormir. Sabes que te adoro, ¿verdad? Se que has hecho un gran esfuerzo por preparar esto para mi, y te lo agradezco de corazón. A mi la aportación me hizo soltar alguna lagrimilla, espero que con lo que vais a leer a continuación se pueda entender un poco mas como es posible una amistad a distancia.

OS QUIEROOOO

UN BESAZOOOO

MANDY



Inicialmente mi aportación al blog de Mandy sería un oneshoot con unos personajes principales maravillosos (ustedes) pero… hoy me nació hacer esto y pues se los doy de corazón… hay millones de cosas que me falto agregarle (ustedes saben cómo soy de acelerada y olvidadiza) pero si hay algo que jamás tienen que olvidar es mi amor por ustedes. Las amo chicas… son lo mejor.


Hace poco tiempo conocí a unas bellas personitas. Ladronas. Me robaron el corazón al momento que me dejaron llegar en sus vidas. Cuando sentía que mi mundo no tenía ni pies ni cabeza, e intentaba por cualquier medio hallarle algo que me llenara… las encontré ustedes.


Ustedes que pueden y siempre logran robarme una sonrisa de un modo u otro. Que me llenan de emoción en el momento que me hablan, que me dicen desde un simple “hola” hasta un sincero “te quiero”. No saben todas las emociones que causan en mí, la emoción y la felicidad de saber que alguien me comprende y me quiere mucho, que aunque no esté cercas de mí, ahí un momento en el día en que puedo robarme alguno de sus pensamientos. O eso es lo que pasa en mí, no hay un día en el que no piense en ustedes, en que no me pregunte ¿Como estarán? O ¿Qué habrá sido de ellas?


Mi corazón se ensancha en pensar en tus ustedes. Cuando leo algo de lo que escriben me lleno de orgullo de decir: ellas son mis amigas, mis chicas. Son maravillosas en tantos aspectos, cada una de una manera diferente, pero juntas, forman una unión tan extraordinaria, que es difícil de explicar.


Sé que constantemente estoy enfadando aunque ustedes lo nieguen. Gracias por quererme así como soy, con todas mis virtudes y defectos, por estar ahí cuando las necesito, por escucharme, por hacerme sentir su apoyo aun con la distancia.


Cada vez que les digo que las quiero… lo hago muchísimas veces. Porque es como una necesidad que hay en mí. Es… como el respirar, algo que inconscientemente hacemos y que es tan elemental para nuestra vida… así son ustedes para mí.


Ustedes son algo más que amigas… son mis hermanas. Esas hermanas las cuales nunca tuve, y que aun así, están ahí, a la distancia pero están ahí. Las amo muchísimo, como ustedes no se forman una idea en sus maravillosas cabecitas. Gracias por permitirme estar ahí, y gracias a ustedes por estar ahí… las amo.


Citlalli: a la primera que conocí y enfade hasta el cansancio (aunque lo niegues) como bien dijo Astrick, eres toda una diosa literaria. Eres mi ejemplo a seguir Cit. Mi idola. Eres tan buena y tan magnifica en tantos aspectos, a pesar de todo lo que has vivido me enseñas que hay que ser fuertes y positivas, que habrá un mañana. Una mujer llena de dones. Te admiro y adoro muchísimo Cit. Gracias por estar siempre ahí, por escucharme cuando lo necesito, por ayudarme en tantos aspectos… no me cabe duda de que tú eres un angelito del cielo, y uno de los más valiosos que existen.


Astrick: Pequeña hermanita desaparecida. Te adoro muchísimo, eres la ternura andante, me emocionas con cada cosa que me cuentas, con tus palabras. Tu libro será un exitazo no tengo duda. Siempre me haces reír, eres espectacular. Siempre te desapareces, pero vuelves. Eres sensacional y te extraño. Me encanta como escribes, aunque hace mucho que no subes nada… te tengo checadita a la distancia, jajá así que cuídate.


Karen: Ka de mi corazón. Eres una mujer asombrosa, fuerte y maravillosa. Me encanta cada detalle de ti. Tus historias… como escribes. El pequeño Anthony me tiene esperando aun. Tus escritos son tan hermosos… me hacen llorar pero de lo hermosos que son, lindos y… sin palabras. Siempre alegrándome y siguiéndome la corriente. Te adoro Ka, sabes que siempre me tendrás ahí, gracias por todo.


Mandy: Cosita, siempre tan linda y tierna. Te quiero muchísimo. Gracias por la paciencia y por todo. Tú sabes a qué me refiero. Jajá la maxi mí de Pandy. Las quiero mucho con todo y sus locuras. Mandy de Black. Algún día se te hara. Gracias a tu historia aprendí a querer a Mike y a Jessica, a un punto que no creí posible. Gracias por todo Mandy, siempre me haces sentir especial. Eres una pequeña en cuerpo de grande^^.


Patty: o Pandy para mí. Eres una lemmonera. Jajá tanto lemmon te afecta. Pero así te adoro, siempre logras hacerme reír. Somos tan parecidas y diferentes a la vez. La pequeña mini mi de Mandy. Igual de limoneras las dos, e igual de necias a la hora de irse a dormir. Jajá, Eliz y yo cada vez tenemos que esforzarnos más. Te adoro muchísimo aunque no nos podamos ver tan seguido últimamente. Aun así seguimos siendo las ángeles de Cit:)


Eliz: A la última que he conocido pero no menos importante. Me asombre tantas cosas en común que tengamos. Algún día conoceré la nieve y te contare como me fue. Eres súper tierna y linda, pura y sensacional. Te quiero mucho Eliz. Gracias por todo, los ánimos y todo. Eres una persona extraordinaria.


Annie: Me encanta todo lo que me cuentas, me contagias la emoción (si no es que yo me emociono más). Somos las chicas 16. Te quiero muchísimo. Eres genial, y te pasan cosas fantásticas. Tenemos mucho de que platicar aun. No me gustaría encontrarme con tu lado oscuro. Jajá y sigo sintiéndome mal por la broma. Te adoro Annie. Eres divertida, linda y sensacional.


Silvi: Con su pequeña bestiole que extraño tanto. Eres la bebe del grupo. Te Adoro mucho pequeña hermanita. Y también te extraño. Tú y Astrick juegan competencia haber quien se extravía durante más tiempo (van en empate jajá) pero aun así te quiero muchísimo y extraño.


Todas son de las mejores cosas que pudieron haber llegado a mi vida. Las amo a todas!! Gracias por existir… son la mejor manada o aquelarre de angelitos que hay.

Me enorgullece poder presumir que todas escriben genial y maravilloso. Cada una a su manera, pero al fin de cuentas genial.


Las amo (aunque esa simple palabra represente muchísimo, no es nada a comparación de lo que siento por ustedes) gracias por todo. Hay tantas cosas que me gustaría decirles pero no tengo las palabras para describir tanta perfección. Son la mejor mezcla que existe. Perdónenme cuando les fallo… (Se merecen mucho más, pero… me entrego así como soy… espero ser suficiente… las amo)


Mapita:)




ESPECIAL 1000 VISITAS 5ª PARTE: UN FINAL FELIZ




Bueno, se hizo esperar pero aquí está la última parte de mi especial, pero dicen que lo bueno se hace esperar. JAJAJA. Espero de corazón que os halla gustado, porque yo lo hize con todo el cariño para ustedes.
Os informo de que ahora reanudaré mi historia, que la tengo un tanto abandonada. Pronto volvereis a tener noticias de Jessica Stanley.
Quizás el ultimo capitulo os parezca corto, pero es que enrealidad no podía contar mucho mas, porque si alguna vez me decido ha escribir los otros tres libros, estaría repitiendome.
Me apena dejar de escribir este especial, porque como su nombre indica ha sido importante para mi, nunca creí cuando comencé este blog, que llegaría a las 1000 visitas, pero poco a poco y gracias a vuestro apoyo incondicional lo he conseguido.
Asi que por eso espero que disfruteis con este último capitulo, como yo he disfrutado escribiendo la historia completa.

UN BESAZOOOO

OS QUIEROOO

MANDY



Harry fue todo el camino serio, apenas si hablar, mientras Emily le contaba una y mil cosas sobre como estaba la familia, y sobre todo lo que había hecho desde su última visita. Yo la miraba anonadado a través del espejo retrovisor y Harry se limitaba a de vez en cuando comentar alguna que otra cosa.

-Seth tiene que estar enorme, y Leah, cuantas ganas tengo de verla.

Algo dentro de mí se volvió a romper y un par de lagrimas comenzaron a salir de mis ojos, giré mi rostro para que ninguno de los dos las pudieran ver. No sabía lo que me ocurría, ¿acaso aun amaba a Leah? No podía ser eso, yo ya sabía en es momento de quien era mi corazón, y pertenecía a Emily. Harry tenía razón, mis sentimientos hacia su hija fueron fuertes, pero había una fuerza sobrenatural que me empujaba a dejar todo eso atrás y amar y pertenecer a otra persona, pero eso no significaba que aun pudiera echar la vista atrás y recordar ciertos momentos.

Cuando llegamos a La Push decidimos que sería mejor que antes de ir a casa debería mantener una conversación con Emily sobre todo lo que había pasado. La llevé de paseo a First Beach y se lo confesé todo, mi licantropía, la existencia de los vampiros y lo mas importante, el vínculo que nos unía. Ella lloró como una desconsolada, no quería dañar a su prima, pero entendió que no podía hacer nada para evitarlo, ella sentía exactamente lo mismo que yo. Hundió su cabeza en mi pecho, mientras yo la besaba en la coronilla para consolarla, se ahogaba entre sollozos y esto provocó que yo también comenzará a llorar a su vez, pero pronto conseguí calmarme y la agarré por la barbilla para alzar su rostro.

-Emily Young, se que hace menos de dos horas que nos conocemos, pero si de algo estoy seguro es que te amo. Quizás no tenga sentido para otros, pero para mi si lo tiene. Mi mundo girá al rededor de ti, eres el centro de mi universo, yo ya no vivo por mi, lo hago por ti, y el día que me faltes dejaré de existir. No quiero que nunca mas te separes de mi, quiero que permanezcas siempre a mi lado. Prometo amarte y protegerte de por vida, y que nunca te fallaré.-ella me observaba aun con lagrimas en los ojos. Pero yo sabía que esa vez si podría cumplir aquella promesa de amor eterno.

-Pero Leah...-tapé sus labios con un dedo.

-No te preocupes por ella, tarde o temprano lo entenderá. Se que todo esto va a ser duro para todos, pero lucharé. Lucharé porque todo salga bien. Lucharé porque nunca dejes de amarme. Lucharé para que todo en nuestra vida sea absolutamente perfecto, quiero que seas la madre de mis hijos. Emily Young, ¿quieres ser mi esposa?

-Sam, no se ni como ni porque, solamente se que por mucho que me pese el hacerle daño a mi propia prima, yo también te amo con todas mis fuerzas. Estoy enfadada conmigo misma por hacerlo, pero hay algo dentro de mi que no puede hacer nada por detener lo que siento por ti. Te adoro con toda mi alma, te necesito mas que al aire que respiro y siempre te perteneceré. Si, Sam Uley, si quiero ser tu esposa.

Acaricié suavemente sus mejillas, acercando su rostro al mio, la miré fijamente a los ojos, aquellos ojos que había hecho que la amara con toda mi alma, y la besé. En cuanto cerré los ojos, para concentrarme en sus labios, volvieron a repetirse en mi mente todos aquellos momentos que había pasado con Leah. Me odié a mi mismo con todas mis fuerzas, había vuelto a romper una promesa, la que le hice a Leah.

Creo que ese fue el momento exacto en el que comencé a odiar con todas mis fuerzas a los malditos Cullen, si no hubieran vuelto, si se hubieran quedado donde estaban, o simplemente se hubieran hundido en el infierno, yo no sería lo que soy, nunca hubiera herido a Leah, y mi vida sería normal.

Lo mas duro fue dejar a Leah. Ella no entendía porque la estaba dejando si días antes le había profesado amor eterno. Me lloró, y yo lloré con ella. Me suplicó, y no pude responder ante su suplica. Me repetía una y otra vez que me amaba, que no se resignaba a dejarme marchar porque si. Yo tuve que decirle que ya no la amaba, que tenía que hacerse a la idea que nunca mas estaríamos juntos, que todo había sido un error, y eso me volvió a partir el alma, herida que solo podía curar una persona. Nada desde aquel día en que conocí a mi alma gemela fue igual. Al principio decidimos que no se lo diríamos hasta un poco mas adelante. Recuerdo el día que Emily y yo hicimos publica nuestra relación, Leah nos miraba con los ojos llenos de ira, sufrió, la encontraba llorando por los rincones, cada vez que la veía de esa forma me odiaba mas aun.

Un buen día nos encontrábamos Emily y yo en el porche de nuestra casa, estábamos hablando sobre nuestra futura boda, aun quedaba tiempo para ello, porque ni siquiera habíamos puesto fecha aun. Ella comentó que le pediría a Leah que fuera su dama de honor, eso fue algo que no me hizo nada de gracia. Leah aun andaba sufriendo por todos lados y ella se planteaba no solo en invitarla a nuestra boda, si no que le pediría que adoptara ese papel tan importante. Volvía sentirme furioso conmigo mismo, discutíamos sobre su propuesta, me enfadé, mi cuerpo temblaba en exceso, intenté controlarlo, pero ella insistía mas y mas, y yo poco a poco fui perdiendo el control sobre mi mismo.

Yo estaba de espaldas a ella, no quería que me viera en aquel estado, ella notó algo extraño en mi y quiso acercarse a mi, me agarró el hombro para girarme y en ese mismo momento exploté. Entré en fase allí mismo, estaba fuera de control, y lo hice demasiado cerca de ella. Mis horribles garras se marcaron en el lado derecho de su cuerpo, su cara quedó desfigurada en un momento, su brazo estaba totalmente señalado con aquellas espantosas marcas. Es algo que no me perdonaría en la vida, la había prometido protegerla de todo el mal que le pudiera acechar, y fui yo mismo la que la herí rompiendo esa promesa.

Tardé un buen rato en controlarme, ella estaba allí delante de mi, sangrando por mi culpa, yacía en el suelo semi inconsciente, y yo allí frente a ella, en forma lupina sin tener forma de ayudarla. Terminé por controlarme y volver a mi fase humana. La cogí en brazos y la llevé corriendo al hospital. Por el camino le pedía perdón por lo sucedido, lloraba mientras ella volvía en si de vez en cuando y me miraba con la misma mirada que el primer día que nos conocimos.

Yo no lo entendía, era un ser odioso, no llegaba a comprender como alguien podría querer a un monstruo como yo, no merecía su amor, aunque yo la amaba, hubiera entendido perfectamente que nunca mas se hubiera acercado a mi. Pero ella reaccionó de forma totalmente diferente, me volvió a jurar amor eterno, me dijo que jamás pensó en que yo quisiera hacerle daño, simplemente pensaba que debía haber pensado mejor la forma de hacerme aquella petición, petición a la cual accedí, y por extraño que pudiera parecer Leah aceptó también.

Poco a poco la manada fue creciendo. El siguiente en unirse a nosotros fue Embry, que asumió su responsabilidad fácilmente. Después le siguió Jacob Black, fue después de mi al que mas le costó adaptarse a la situación entre otras cosas porque no podía contarle a su mejor amiga lo que le estaba ocurriendo, pero ella lo acabó descubriendo. Cuando Jacob se transformó le ofrecí cederle el puesto de macho alfa, ya que por derecho era a él a quien pertenecía, aunque él lo rechazó, siempre decía que lucharía todo lo posible por dejar de ser lo que era, que algún día lograría dejar de transformarse, cosa bastante difícil. Poco después se nos unió Quil Ateara, la reacción de aquel chico fue increíble, parecía como si lo llevara tiempo esperando, era uno de los pocos que en cierto modo siempre había creído en las leyendas de los Quileutes.

Cuando creíamos que ya no se nos uniría nadie mas, algo sorprendente ocurrió. Algo que marcó mi vida y la de los demás miembros para siempre, la siguiente transformación nos sorprendió a todos, y mucho mas a los ancianos que nunca se habían encontrado con un caso como aquel, la siguiente transformación fue la de Leah, ella era la primera mujer de la historia de los Quileutes en tener el gen de la licantropía. Por culpa de aquello yo me odiaba un poco mas si se podía, si en algún momento pude olvidar el dolor que le hice pasar, ella se encargó de recordarmelo cada día. Los demás miembros de la manada también sufrían con todo esto, incluso Leah consiguió un día hacer que Paul Embry un día se negara a hablar conmigo. Aquel día estuvo pensando sobre nuestra noche en First Beach, todos lo escucharon, pero el único que lo llegó a entender fue Jared, que comprendía lo que realmente significaba la imprimación.

Casi al mismo tiempo que Leah, le siguió la transformación de su hermano. Esa transformación al igual que la posterior de Collin y Brady, sorprendió a los ancianos, eran demasiado jóvenes para la conversión, pero la creación de un ejercito de neófitos hizo que fuera necesario la ampliación de la manada. Ese mismo ejercito de neófitos fue lo que provocó que el tratado entre los Quileutes y los Cullen se modificara, por primera vez en la historia, unos enemigos naturales como lo eran los Vampiros y los Licantropos se unieron para la lucha.

En contra de mi voluntad, la alianza entre nuestras especies fue cada vez mas fuerte. El futuro nacimiento de lo que en aquel entonces creímos que sería el peor y mas peligroso monstruo que pudiera existir hizo que nuestra manada se dividiera. Jacob se separó de nosotros para proteger a Bella Swan de aquella bestia que crecía en su interior, y a él se unieron Leah y Seth, el cual parecía tener un vinculo especial con aquellos chupasangres.

El nacimiento de aquella criatura provocó lo que nunca antes se pudo imaginar, la imprimación de un lobo con una semi-vampira. Odié el momento en que Jacob imprimó a aquella criatura, no tenía sentido, nuestras especies habían nacido para odiarse y ser enemigos, y en el transcurso de toda esta historia, todo fue cambiando.

En definitiva ninguno de nosotros debería existir, pero lo hacíamos. Eramos criaturas de las que cualquier humano debería mantenerse lejos. Si yo hubiera podido elegir, tengo por seguro que no elegiría este camino. Si hubiera podido elegir, nunca hubiera hecho daño a personas a las que quería. Pero a veces también pienso que si hubiera podido elegir, nunca hubiera conocido a la que hoy en día es mi esposa y madre de mis dos hijos Harry y Patty, y eso me entristece mas aun, así que prefiero odiarme a mi mismo por todo lo que hice sufrir y tenerlos a mi lado, que haber ahorrado ese sufrimiento y pensar que nunca los tendría.


jueves, 11 de marzo de 2010

ESPECIAL 1000 VISITAS 4ª PARTE: LA IMPRIMACION




Bueno chicas, siento mucho haber tardado en publicar de nuevo, pero estuve un tanto liada y también un poco atascada. Tranquilas esta es la penúltima parte del especial y ya volveré a mi historia.

Solo quería hoy recordar que es 11 de Marzo y que tal día como hoy hace 6 años se produjo el mayor atentado terrorista que se ha provocado en España. Se trata del mayor atentado cometido en Europa hasta la fecha, con 10 explosiones casi simultáneas en cuatro trenes a la hora punta de la mañana (entre las 07:36 y las 07:40), en el que 192 personas murieron y 1.858 resultaron heridas. La autoría de los atentados la asumieron el grupo terroristas islamistas de Al Qaeda, los mismos que perpetuaron el atentado a las Torres Gemelas en New York el 11 de Septiembre de 2001. En esos trenes iban ciudadanos de diversos países (49 de las víctimas mortales no eran españolas); perdieron la vida y quedaron heridas personas de distinta condición social, creencias religiosas (no pocos eran musulmanes) e ideología política; eran hombres y mujeres (algunas embarazadas); jóvenes y mayores... Siempre tendré un recuerdo para todas esas victimas y los cientos de voluntarios que allí se desplazaron.

Sin mas, os dejo con la cuarta parte de mi especial. Espero que os guste y que dejéis comentarios.

UN BESAZOOOOO

OS QUIEROOOOO





Me desperté y Leah estaba ahí observándome detenidamente como dormía, una enorme sensación de felicidad invadió mi cuerpo, mi vida era totalmente plena, tenía a mi familia, a mis amigos, a mi manada y lo mas importante de todo, tenía frente a mi a la mujer a la que amaba.

-¿Te han dicho alguna vez que pareces un angelito mientras duermes?-dijo entre risotadas.

-¿Alguna vez no esta bonito espiar a la gente?-ella continuó riéndose.

Yo me estire exageradamente, y cuando menos se lo esperaba salté encima de ella, haciéndole cosquillas y ella intentaba escapar de mis brazos riéndose a carcajadas. Caímos en la cama y quede tendido encima de ella, nos paramos en seco mientras ella me miraba fijamente a los ojos, nos besamos tiernamente, cada vez que la besaba sentía menos ganas de separarme de ella, sus gruesos labios se enlazaban con los míos a la perfección y nuestras manos se enredaron entre si. Antes de que aquellos besos se convirtieran en algo mas decidimos separarnos, aunque lo hicimos a duras penas.

Salimos de mi habitación y nos dirigimos a la cocina, algo olía delicioso y cuando entramos vi que la mesa estaba repleta de comida. Desayuné lo que podría haber sido para cinco personas, pero es que desde mi transformación tenía un hambre voraz, y devoraba todo alimento que se me pusiera por delante. Leah me observaba con detenimiento como engullía cada trozo de comida, mientras ella se tomaba una simple tostada.

-¿Como es que pudiste prepararme todo esto sin que ni siquiera me enterara?-le pregunté extrañado.

-Duermes como una marmota, creo que hoy no te hubiera despertado ni una bomba que te hubiera caído al lado de la cama.-rió entre dientes.

-Por cierto, ¿y mi madre?-estaba tan ilusionado por la presencia de mi amada que no me había percatado de que mi madre no estaba en casa.

-Salió temprano con mi madre. Iban a comprar algunas cosas para la visita de este fin de semana.

-¿Visita?¿Quien viene este fin de semana?-pregunté entusiasmado.

-Ahhh! Se me había olvidado decirte. Este fin de semana viene mi prima Emily desde la reserva de los Makah. Somos primas lejanas pero realmente somos como hermanas, hace casi dos años que no la veo, tengo muchísima ilusión de volver a verla. Seguro que te va a caer super bien, es la persona mas maravillosa que conozco, es la hermana que nunca tuve.

Se la veía tan emocionada con la próxima visita que me contagió esa alegría que a ella siempre le caracterizaba. Entre los dos recogimos la cocina y nos sentamos en el salón a ver un poco de televisión, aunque no le tomábamos mucha atención a lo que en ella estaba saliendo, nuestro programa favorito eran nuestros ojos. Hacía un día estupendo y soleado, así que decidimos ir a la playa a darnos un baño, y cuando llegamos no habíamos sido los únicos en tener aquella idea, la playa estaba repleta de gente.

Estaban todos nuestros amigos, Paul jugaba a las peleas con Jared, les lancé una mirada inquisitiva para que pararan o alguien podría notar la excesiva fuerza con la que lo hacían, no hizo falta estar en fase lupina para que adivinaran mis pensamientos. Seth había ido con sus amigos Collin y Brady, y jugaban a saltar las olas. Jacob estaba sentado en unos troncos junto con Quil, Embry y algunos de nuestros amigos de fuera de la reserva, como Mike, Jessica, Angela, Lauren y Tyler, Leah y yo nos acercamos a ellos para charlar un rato. Estuvimos hablando de cosas sin sentido durante un rato, los chicos hablábamos de deportes y las chicas de ropa y moda. Se unieron a la reunión el resto de nuestros amigos y entonces Jessica sacó una cámara de fotos y se puso a sacar instantáneas a todo el mundo.

-A ver todos los Quileutes, colocaros todos juntos para que os haga una foto para el recuerdo.-nos pidió Jessica.

Nos colocamos todos juntos, yo abrazaba a Leah y a su vez ella hacía lo mismo con su hermano, era muy protectora con el, Paul y Jared pusieron pose de super hombre espalda con espalda, Jacob, Quil y Embry se agarraron por los hombros, y Collin se montaba a hombros de Brady.

-Decir “pa-ta-taaaa”-nos indicó y todos a la vez sonreímos.

Cuando nos hizo la foto se acercó para enseñárnosla y algo dentro de mis dio un vuelco, en ese momento no supe el porque de esa sensación pero poco después lo descubriría.

Leah y Seth fueron a casa a por comida para el resto, mientras aproveché para hacer los planes para la vigilancia de aquella noche cuando Jacob y los demás fueron a pegarse un baño. Pasamos el resto del día jugando y bañándonos, habíamos tenido muchísima suerte, no era normal un día tan cálido en Forks. Poco a poco se fueron yendo nuestros amigos los rostros pálidos y después los mas pequeños Seth, Collin y Brady. Cuando comenzó el crepúsculo con una seña mandé a Paul y Jared a que empezaran la primera ronda.

Estuve charlando con Jacob un rato, algo me decía que muy pronto el se uniría a nosotros, él y Quil eran los que mas probabilidades tenían de serlo, ya que eran descendientes directos de los primeros espíritus guerreros, es más el mismo Ephraim Black, creador del tratado con los Cullen, era el abuelo de Jacob. Terminaron de irse todos y nos quedamos Leah y yo a solas, en el mismo lugar donde la noche anterior habíamos confirmado nuestro amor verdadero. Estuvimos allí un rato hasta que pensé que no podía abandonar a mi manada una noche más y llevé a Leah a su casa.

Por el camino se la veía feliz, recordaba anécdotas que le habían pasado cuando era pequeña junto a su prima Emily. Ya en la puerta de su casa, nos despedimos con pocas ganas de separarnos, pero el deber me llamaba, así que tuve que mentir a Leah poniéndole como excusa que tenía que madrugar para ir a llevar a Billy Black al pueblo a casa del jefe Swan. En cuanto se le pasó el enfado corrí hacia el bosque y entré en fase lupina para unirme a la vigilancia. Después de un par de rondas mandé a Jared a descansar, la noche parecía estar tranquila no era necesario que nos agotáramos los tres. Cuando nos aseguramos que todo estaba en orden le indiqué a Paul que ya podía abandonar su puesto e irse a dormir. Yo me quedé haciendo una última ronda, durante la cual pensaba en mi futuro con Leah, y cuando la acabé me acosté con ese mismo pensamiento.

Llegó el viernes por la mañana y Leah estaba super emocionada porque esa misma tarde llegaría Emily. Fui a su casa para ayudarla a prepararlo todo, corría de un lado a otro preparando lo que parecía un festín. A la hora de la comida no paraba de hablar, hablaba tan rápido que no entendía la mitad de las cosas que me estaba diciendo, pero la entendía, Emily era alguien muy importante para ella, era la hermana que nunca había tenido.

Por la tarde a eso de las cuatro Harry y yo fuimos a recoger a Emily a la estación de autobuses, mientras Sue, Seth y Leah se quedaron en casa ultimando los detalles. Durante el camino fui hablando con Harry sobre algunos de los detalles sobre las guardias que realizábamos y me estuvo comentando alguna cosa mas sobre la licantropía. Entre otras cosas me comentó sobre algo llamado Imprimación.

-Supongo que debí decírtelo antes, antes de que mi hija se enamorara de ti, pero cuando supimos de tu transformación ya era tarde.-comenzó a decirme en tono triste-La imprimación es algo que no se puede evitar, es algo mas fuerte aun de lo que ya llevas vivido. Cuando llegue el momento, encontrarás a la persona indicada para ti, mas bien predestinada para ti, será a la única persona que podrás contarle tu secreto. Sabrás quien es esa persona en el mismo momento en el que la tengas delante.

-Yo sentí eso al ver a Leah, supe en ese mismo instante que quería pasar con ella el resto de mi vida.-contesté ante su comentario.

-Lamentablemente no es suficiente, se que ahora mismo te parece que ella es el amor de tu vida, y no quiero decir que en cierto modo lo sea. Es solo que hay un lazo aun mas fuerte del que tu sientes por mi hija.-prosiguió.

-Yo no quiero hacerle daño a Leah.-empecé a apenarme. De veras no quería que ella sufriera mas de lo que lo había hecho hasta ese momento.

-No te preocupes por ella, tarde o temprano tendrá que pasar y cuando pase intentaré hacer que ella lo llegue a entender.

Permanecimos prácticamente en silencio el resto del camino, comencé a darle vueltas a lo que Harry me acababa de decir, no me podía imaginar a mi mismo con otra persona que no fuera Leah, ella era dueña de mi corazón desde el mismo momento en que se cruzó en mi vida, si mi corazón latía era por ella y si yo soportaba el ritmo de vigilancias nocturnas y llevar vida norma por el día, era a que luchaba por estar con ella cada día.

Entramos en la estación de autobuses de Port Angeles y nos dirigimos hacia la zona de los andenes, buscamos al rededor y no la vimos aun. Harry fue a dentro del edificio a mirar cual era exactamente el anden donde paraba el autobús de la chica. Miré al rededor a ver si veía a alguna chica con las características que me habían comentado de Emily, cuando de repente escuché a una mujer de gritar y cuando me di la vuelta vi a aquella chica en el suelo con sus maletas. Mi instinto protector me hizo correr hacia ella para ayudarla a levantarse.

-Señorita, ¿se encuentra usted bien?-la ayude a levantarse, ella estaba de espaldas a mi.

-Si gracias, es solo que a veces soy un poco torpe.-dijo mientras se daba la vuelta y quedaba de frente a mi levantando la mirada hacia mis ojos.

En aquel mismo momento todo quedó en silencio, mi mundo empezó a tomar un giro diferente al que había tomado hasta ese momento, y el centro de ese mundo era aquella chica. Era una completa desconocida pero sentí como si ella y solo ella fuera la razón de mi existir, la razón por la que debía luchar por mi causa, por la que debía mantenerme en pie cada día y no decaer nunca. Era una completa desconocida pero sentí que la amaba, que lo hacía con toda mi alma, nada de lo que había sentido hasta ese momento era real, y que todo tenía sentido desde el mismo momento en que nuestras miradas se cruzaron.

La miré fijamente a los ojos durante un rato, eran de un negro intenso, algo en su mirada me indicó que sentimientos como los míos cruzaban por su mente. Por un momento aquella chica perdió un poco el equilibrio y tuve que volver a sujetarla para que no cayera al suelo de nuevo. Con un brazo la sujetaba por la cintura y con el otro la agarraba por el hombro, mis dedos rozaron su pelo negro azabache, brillaba bajo los reflejos del sol y era liso que le llegaba hasta casi la cintura. La observé detenidamente, era sumamente bella, cada centímetro de su piel, de su cuerpo, me llamaba a gritos, me pedía que la protegiera para siempre, y que nunca mas me separara de ella.

-¡Sam!-escuché a Harry gritar tras de mi, pero no me giré, seguí observando-Veo que ya la has encontrado. ¿Que tal ha ido tu viaje Emily?

Al escuchar aquel nombre salir de los labios de Harry Clearwater separé la mirada de ella hacia Harry y algo en mi corazón se quebró. Esa chica de la que había quedado totalmente enamorado hacía un instante, era la prima de Leah, era Emily Young. Comenzaron a pasar por mi mente recuerdos de los dos últimos años, esos dos años que había pasado al lado de Leah Clearwater, el día que la vi por primera vez, cuando nos dimos aquel primer beso en la playa, nuestras peleas y nuestras reconciliaciones, y finalmente recordé aquella noche en First Beach, la noche en que...Volví de nuevo la vista hacia Emily, y volvía a mirar a Harry, mis ojos iban de uno al otro, y en el rostro de Harry vi lastima, dolor, angustia, vi una mezcla de sentimientos que no super distinguir. Finalmente mi mirada se volvió a posar en aquella belleza y desde aquel instante nunca mas me separé de ella.

Tenía tantas cosas que decirle, tanto que mostrarle, no sabía como hacerlo ni por donde empezar pero sabía de sobra que tenía toda mi existencia por delante para demostrale todo lo que la amaba, que mi vida era ella, que el día que ella faltara mi corazón dejaría de latir, y que al fin y al cabo ella era mía y yo era suyo.

martes, 9 de marzo de 2010

ESPECIAL 1000 VISITAS 3ª PARTE: LA CONFIRMACION DE UN AMOR




Bueno chic@s, aqui os dejo la tercera parte de este especial que tan importante es para mi. Finalmente no seran solo tres partes, habra una cuarta parte y quizas muy probablemente una quinta. Espero no aburriros en exceso con la historia de Sam, pero para mi entender es alguien importante en la historia y se debía conocer su parte. Advierto que este capitulo contiene una parte un tanto para adultos, pero no es nada fuerte. Espero que no os disguste. UN BESAZO ENORME A TOD@S. OS QUIERO





Había pasado casi un año desde que los Cullen habían vuelto al pueblo. Yo había decidido dejar el instituto porque no era capaz de llevar ese ritmo. Leah se enfadó mucho conmigo cuando se lo hice saber, porque ella había luchado para que yo fuera un hombre de provecho para que sacara buenas notas y no entendía porque tiraba todo eso por la borda.

Todo parecía ir tomando rumbo hacía la normalidad, aunque yo sabía que nunca mas todo iba a ser normal. Leah finalmente aceptó mis decisiones y seguíamos amándonos como siempre, nuestro amor era verdadero. Seguíamos haciendo nuestros planes de futuro y cuando podía le demostraba mi amor preparándole una pequeña velada romántica a la luz de una hoguera en First Beach, no sin antes delegar en mi manada el deber de proteger a la tribu mientras yo no podía acompañarlos y ordenarles que se pusieran en contacto lo antes posible conmigo si algo se salía de la normalidad.

Era verano otra vez y aunque lo fuera esa noche era fría, así que Leah se acurrucó en mis brazos buscando mi calor. Me miraba con esos hermosos ojos y su mirada me hacía amarla aun mas si se podía. En ese tiempo eramos felices juntos y superábamos cualquier adversidad que se nos planteara, lo único que importaba es que nos amábamos hasta lo inimaginable.

La luna estaba en lo mas alto del cielo y su reflejo sobre la piel y los ojos de mi amada hacían que su belleza se resaltara aun mas. Me quedé mirándola fijamente a sus profundos ojos, acaricié su rostro con dulzura y la besé suavemente, la besé como si fuera la última vez que pudiera besarla, ella correspondió a ese beso apretando mas su abrazo haciendo que su cuerpo se acercara mas al mio. Parecía como si fuera a ser la última noche que íbamos a poder pasar juntos, nuestros cuerpos no se querían separar el uno del otro y se fueron juntando un poco mas. Ese beso pasó de ser suave a apasionado, y nuestros cuerpos unidos pasaron a ser una sola unidad. Nuestras respiraciones eran rápidas y acompasadas, nuestros corazones aceleraron el ritmo y en mi cuerpo era recorrido por una enorme sensación de calor, pero no era el calor al que mi cuerpo estaba acostumbrado, aquel calor provenía del cuerpo de Leah.

Se separó de mi un solo instante y mi cuerpo se sintió desprotegido sin tener el suyo cerca. Se quitó la rebeca que se había puesto por el frío y se tumbó sobre la arena empujando mi cuerpo contra el suyo. Yo no llevaba camisa, nunca solía llevarla, y ella acariciaba cada esquina de mi musculosa espalda, parecía estar estudiándola con detenimiento. Ella me cogió la mano y me invitó a que también la acariciara, comencé por su vientre, pasando la mano por debajo de su blusa, no me atrevía a ir mucho mas allá. Me ayudó el que se desabrochara la blusa y dejara su torso al descubierto, pude ver como sus perfectas curvas relucían bajo la luz de la luna, tenía unos pechos perfectos, lo que me hizo desearla aun mas. Mis labios comenzaron a bajar por su cuerpo, pasaron de sus labios a su cuello, y suavemente mis labios rozaron sus hermosos pechos mientras los acariciaba suavemente, esto hizo que su piel se erizara y sus pezones se endurecieran.

Continué con mi paseo por su cuerpo besando cada rincón de aquella perfecta figura, y cuando llegué debajo de su ombligo, de su boca salió un gemido que me hizo entender que es lo que estaba deseando, que era lo mismo que yo deseaba, deseaba hacerla mía y yo hacerme suyo. Lo que estaba a punto de ocurrir sería la confirmación de un amor, que como el nuestro era verdadero. Nos deseábamos con locura y necesitábamos tenernos cerca el uno del otro, y en ese momento los dos formábamos parte de un solo ser.

Leah giró su cuerpo poniéndose encima de mi, sentándose sobre mis caderas y poniendo las manos sobre mi pecho y me observó detenidamente. Sus ojos expresaban pasión y deseo, me besó con fuerza, siguió desvistiéndose y me ayudó a mi a desvestirme, quedando nuestros cuerpos totalmente desnudos bajo la intensa mirada de la luna. Y allí estaba ella encima de mi acariciándome y besándome hasta la saciedad, mi cuerpo cada vez estaba mas excitado, creo que ella también lo notó y me miró sonriendo.

En un impulso giré nuestros cuerpos pero sin llegar a separarlos, dejándola a ella debajo de mi cuerpo colocado entre sus piernas. Noté su humedad debajo de mi, eso hizo que me excitara al máximo y en un gemido me lo pidió.

-Soy tuya Sam Uley, ¿a que esperas para tomar lo que te pertenece?-dijo esto apretando mi cuerpo mas contra el suyo.

Hice caso a su petición y comencé a introducirme dentro de ella, noté el momento exacto en que rompía su virginidad y me apoderaba de ella. En ese preciso instante noté en su rostro muestras de dolor, pero quedaron superadas por los gritos de placer que instantes después salían de nuestras gargantas. Nuestros cuerpos se fueron sincronizando poco a poco, sus caderas se movían debajo de mi mientras yo bailaba sobre su cuerpo.

En un arranque de pasión volvimos a girar nuestros cuerpos y ella quedó sentada sobre mi, comenzó a moverse haciendo que volviera a entrar en ella mientras yo acariciaba sus hermosos pechos. Cabalgó sobre mi con movimientos lentos llenos de placer cada vez que entraba en ella, el ritmo de sus movimientos fue aumentando o disminuyendo a su antojo, era ella dueña de mi en aquellos momentos y hacía conmigo lo que quería, estaba totalmente sumido ante ella. Me di cuenta cuando ella estaba llegando al clímax de aquel acto, su cuerpo temblaba encima de mi, aceleró el ritmo y eso hizo que yo también comenzara a sentir ese temblor. Ambos llegamos al orgasmo a la vez, fundidos en un solo ser, ella se recostó sobre mi torso desnudo con la respiración sumamente alterada y su cuerpo empapado en sudor. La abracé y la besé con ternura, no quería que su cuerpo se separara del mio, deseaba tener cerca su calor y su aliento golpeando en mi piel.

-Te amo Leah, eres lo mas importante de mi vida.-le susurré al oido mientras le acariciaba las mejillas.

Ella simplemente me respondió asomando una enorme sonrisa en sus labios y se tumbo a mi lado sin separar nuestros cuerpos ni un centímetro. Cubrí su cuerpo con una manta aunque hubiera sido suficiente con el calor de mi cuerpo, pero no quería que ni siquiera la luna admirara la belleza de su cuerpo desnudo.

Pasamos así, desnudos bajo la manta, un buen rato mirándonos fijamente a los ojos, en un silencio absoluto, silencio que solo rompían las olas al chocar con la orilla, el suave chisporroteo de las llamas que aun fulgían en la hoguera y el sonido de los árboles moviéndose con el viento.

Nos colocamos la ropa, aunque deseamos poder quedarnos así eternamente, sintiendo cada roce de nuestra piel, que hacía que se nos erizara hasta el ultimo pelo. Nos quedamos allí tumbados en la playa observando el cielo cubiertos de estrellas, era extraño ver eso en Forks, un cielo tan despejado no era para nada lo normal en aquella localidad. Ella se quedó dormida en mis brazos que la resguardaban de la noche fría, mientras yo la observaba y deseaba con todas mis fuerzas que algún día ella pudiera conocer mi secreto.

La cogí en brazos como si fuera un bebe y la llevé hasta su casa, no quería despertarla, pero tuve que hacerlo cuando llegamos al porche. La desperté con un dulce beso en los labios. Ella despertó devolviéndome ese beso y se desperezó poco a poco, mientras yo la soltaba en el suelo. Aun estando de pie el uno frente al otro eramos capaces de separarnos.

-Siento que todo esto es un sueño, y que tarde o temprano despertaré y tu no estarás ahí, y entonces mi vida se convertirá en una horrible y aterradora pesadilla.

-No te preocupes por eso mi vida, siempre estaré a tu lado, nunca te abandonaré.

Ella se separó poco a poco de mi, dirigiéndose hacia la puerta estirando su brazo apretando mi mano, sin ninguna gana de alejarse de mi. Yo con ganas me hubiera quedado a su lado lo que restaba de noche y la vida entera, pero ella debía entrar en casa, si no Harry enloquecería, y yo debía cumplir con mi deber de macho alfa y hacer una ronda alrededor de los límites del tratado. Le dibujé un “Te Quiero” con los labios y se adentró en su morada.

Me quedé un rato allí parado ante su puerta, pensando en todo lo que aquella noche había ocurrido. Tenía que concentrarme en no pensar demasiado sobre ello al menos mientras estuviera en mi forma lupina. Después de un rato me volví hacia el bosque y justo cuando atravesé sus límites entre en fase y comencé a escuchar los pensamientos de los miembros de mi manada.

“Que suerte tiene Sam de estar con una tía buena como Leah”, escuché los pensamientos de Paul.

“¿Así es como protegéis a la tribu?”, les dije con mi voz de macho alfa.

“Te ha pillado de marrón. Jejeje!”, pensó Jared.

“Bueno chicos, dejaros de tonterías y contarme como ha ido la vigilancia”

“No ha habido ningún movimiento extraño”, me contestó Paul.

“Ningún chupasangres se ha movido por la zona, ni siquiera los oímos cazar”, prosiguió Jared.

“Bueno, os podéis retirar a descansar, yo haré la última ronda.”, les ordené y ellos obedecieron.

Se alejaron corriendo y noté el punto exacto en el que entraron en fase humana, porque dejé de escuchar los pensamientos estúpidos de Jared metiéndose con Paul, haciendo que este último se exasperara.

Aproveché entonces para liberar mi mente y entrar en contacto con la naturaleza, dejé fluir los pensamientos sobre todo lo acaecido aquella velada tan intensa para mi y para mi amada.

Hice una ronda rápida por los alrededores y efectivamente no había rastro de que ningún vampiro se hubiera movido de su casa aquella noche, eso me tranquilizó bastante y me hizo sentir un poco menos culpable por abandonar en cierto modo a mi tribu, aunque el placer que yo había sentido aquella noche lo tapaba todo.

Corrí hacia mi casa, ya casi era la hora del amanecer y debía descansar, últimamente apenas dormía y a eso se le sumaba que aquella noche estaba extremadamente agotado. Al llegar a los limites del bosque que rodeaban mi casa volví a mi forma humana y entré en casa silenciosamente, me metí en cama sin dejar de pensar en una forma de poder hacer que Leah supiera de mi secreto, pero que no pusiera en peligro al resto de la tribu.


lunes, 8 de marzo de 2010

ESPECIAL 1000 VISITAS 2ª PARTE: LA TRANSFORMACION




Todo iba a las mil maravillas con mi Leah, teníamos planes de futuro, ambos queríamos las mismas cosas para nuestra vida, nos casaríamos cuando termináramos el instituto, aunque ella seguiría estudiando en la universidad, tendríamos hijos, en definitiva, envejeceríamos juntos. Envejecer, cuanto adoraba esa palabra cuando la pronunciaba al hablar de Leah, en aquellos momentos no me podía imaginar una larga vida sin ella a mi lado.

Un día a principios de Septiembre estábamos los dos paseando por la playa de La Push, comenzamos a juguetear en la orilla, nos lanzábamos agua y arena, jugamos como unos niños pequeños divirtiéndose en los últimos días de verano. De pronto comencé a sentirme extraño, tenía mucho calor, aunque sabía que la temperatura no era elevada, al notar esta sensación paré en seco, en ese momento una bola de arena se estrelló contra mi espalda. Me volví hecho una furia, mi cuerpo temblaba desesperado, no lo podía controlar, no sabía lo que me pasaba. Me dirigí hacia Leah, en aquel estado pareciera que la iba a atacar, ella puso cara de terror y justo cuando estaba llegando a su altura me detuve, la miraba a sus ojos aterrorizados.

-Lo siento, lo siento. No quise hacerte daño, por favor perdoname.-dijo en tono de suplica.

Yo simplemente miré al suelo avergonzado, realmente había estado a punto de atacar a la mujer que amaba, y simplemente por una bola de arena. Giré sobre mi mismo, no quería mirarla a los ojos, le había fallado porque le había prometido que la protegería de todo lo malo que le pudiera pasar, y por alguna extraña razón en ese momento yo era el peligro para ella. Noté como ella se acercaba a mi espalda, mi cuerpo seguí temblando, pero no era de frío, porque lo que yo sentía era un calor abrasador recorriendo todo mi cuerpo. Ella me tocó el hombro y bajó para agarrarme la mano, en ese momento ella también notó el cambio de mi temperatura y mis temblores.

-¿Qué te pasa Sam?-dijo muy preocupada-Estas ardiendo, es como si tuvieras fiebre o algo.

-No me pasa nada.-dije soltado mi mano de la suya.

-Sam...-no dejé que continuara levantando mi brazo haciéndola una seña para que callara.

En ese momento sentí la necesidad imperiosa de salir corriendo, comencé a correr hacia el bosque, abandoné a Leah en la playa, llorando sin saber lo que me ocurría, pero es que yo en aquel momento tampoco sabía lo que me estaba pasando. Corrí y corrí a través del bosque que comenzaba a oscurecer cuando algo en mi cuerpo hizo que parara en seco, paré justo al lado de un arroyo. Los temblores eran cada vez mas fuertes, sentía como cada parte de mi cuerpo temblaba de forma inhumana, entonces noté como si cada musculo de mi cuerpo comenzaba a romperse, el dolor era insoportable e hizo que cayera de rodillas al suelo húmedo.

Allí estaba yo, tirado en el suelo cuando de repente todo acabó, pero nada era igual, yo ya no era lo que debía ser, no me podía erguir, y miré hacia abajo y lo que vi me hizo gritar, pero en lugar de un grito de mi boca salió un terrible aullido. ¿Que me había pasado? Me acerqué un poco mas al arroyo para poder corroborar lo que acababa de ver en mis pies. Cuando me asomé a aquel riachuelo la imagen que vi me horrorizo sobremanera, ya no era yo lo que se reflejaba en el agua. En mi lugar había un enorme lobo color negro azabache, no entendía nada y otro aullido salió de mi garganta.

Entonces sentí otra vez aquel enorme deseo de salir corriendo del lugar y corrí, en esa ocasión lo hacía a muchísima mas velocidad de la que era normal. Corrí tan rápido que en poco tiempo me di cuenta de que había salido del estado, corría de un lado a otro sin rumbo alguno, sin saber donde me llevaría esa carrera, pero solo sentía que debía seguir haciéndolo.

No se cuanto tiempo estuve en aquel estado, pasaron como dos semanas antes de que pudiera calmarme y pensé que debería volver a casa, pero no podía hacerlo en aquella forma. Eso me hizo pensar que no sabía si volvería a ser normal, si podría abandonar mi forma lupina para recuperar mi forma humana, en realidad no sabía porque me estaba ocurriendo aquello. Conforme iba llegando a los límites de la reserva fui calmándome poco a poco hasta que en el bosque de los alrededores de First Beach, donde me paré y me calmé por completo, y cuando me quise dar cuenta estaba de nuevo en mi forma humana. Lo había conseguido, no iba a pasar el resto de mi existencia siendo aquel horrible monstruo, pero entonces cuando observe de nuevo mi cuerpo estaba totalmente desnudo, con aquella transformación mis ropas habían desaparecido.

Esperé que fuera de noche para escabullirme dentro de mi casa, no quería que nadie me viera de aquella forma. Entré silenciosamente a mi habitación y mientras me vestía escuché a mi madre como se levantaba.

-¿Sam?-preguntó con tono de preocupación-¿Hijo estas ahí?

-Si mamá.-dije mientras salía de mi habitación y ella corría a mis brazos.

-Oh hijo mío, ¿donde has estado? Te hemos buscado por todos lados.-las lagrimas salían de sus ojos desmesuradamente, mientras me tocaba comprobando que estuviera bien.

-Lo siento mamá, de veras lo siento, no se que pasó por mi cabeza para estar fuera tanto tiempo.-evité el contarle el verdadero motivo por el que había huido, pensé que no sería bueno que nadie lo supiera.

-No vuelvas a marcharte, prometeme que no volverás a desaparecer.-seguía besándome y abrazándome-Leah esta que no vive tranquila pensando en que te ha ocurrido algo.

En ese momento volvió a mi mente, mi amor estaba preocupada, le había fallado, había prometido no separarme nunca de ella y lo había hecho, le había hecho daño. Cuando mi madre se tranquilizó fui para la cocina y comí todo lo que encontraba, había estado dos semanas casi sin comer, tampoco había dormido mas de dos horas seguidas porque en cuanto caía dormido unas horribles pesadillas venían a mis sueños. Dormí todo lo que quedaba de noche del tirón y en cuanto desperté corrí a casa d Leah que tuvo la misma reacción que mi madre al verme.

-Prometeme que nunca me abandonarás, que estarás siempre a mi lado.-decía mientras lloraba desconsoladamente.

Las cosas volvieron a su normalidad pero no del todo, yo no debía contarle a nadie mi secreto, y la gente divulgaba rumores sobre mi ausencia, de los cuales ninguno era bueno. De vez en cuando mi cuerpo tenía aquellos temblores característicos que denotaban que la transformación esta cerca, así que tenía que salir corriendo donde nadie me pudiera ver. Cada vez me era menos difícil volver a mi forma humana, pero seguía sin saber que es lo que realmente me ocurría. Cada vez que entraba en fase lupina mi ropa se desgarraba y quedaba hecha añicos, así que opté por dejar escondida en el bosque una muda de repuesto.

Una tarde tras una de aquellas inesperadas transformaciones volví a casa, entré corriendo porque aun tenía aquel subidón de adrenalina tan característico de lo que últimamente me ocurría. Al entrar me encontré que sentado junto a mi madre se encontraba el Viejo Quil Ateara, el abuelo de Quil, al escucharme de entrar ambos se levantaron de su asiento y él me extendió la mano para estrechármela. Al hacerlo su cara cambió por completo, su piel palideció hasta el máximo, y me miraba con ojos desorbitados, creí que le iba a dar un ataque al corazón allí mismo. No supe lo que le pasaba, pero él enseguida se marchó poniendo como escusa que tenía pendiente una visita a los Black.

Al día siguiente aparecieron en la puerta de mi casa el Viejo Quil, Billy Black y Harry Clearwater, el padre de Leah. Me dijeron que necesitaban hablar de algo importante conmigo, pero que tenía que ser en otro lugar. Me llevaron a un lugar apartado del bosque y cuando se aseguraron de que nadie nos podía escuchar comenzaron su relato.

Me contaron la historia de nuestros antepasados, comenzando por los espíritus guerreros desde el primer jefe, Kaheleha, hasta el último, Taha Aki, y como éste último fue traicionado por uno de sus mas fuertes guerreros, Utalpa, cuando éste le robó el cuerpo mientras el jefe Taha Aki daba uno de los viajes en forma de espíritu para vigilar la seguridad de su tribu. Esto hizo que Taha Aki vagara por los bosques hasta que consiguió que un gran lobo le permitiera compartir su cuerpo y así en su forma lupina destruir al traidor y recuperar a su pueblo.

Continuaron contándome como una extraña criatura fría atacó en la reserva y como consiguieron destruirla, y posteriormente viniera otra para conseguir venganza. Me contaron la historia de como la tercera mujer sacrificó su vida para ayudar a destruir a la Mujer Fría.

Yo los escuchaba alucinado, había escuchado las leyendas sobre los fríos y las que contaban como los Quileutes descendíamos de los lobos, pero nunca pensé que eran reales. Todo comenzaba a tomar sentido, me contaron que solo algunos de los Quileutes teníamos el gen para convertirnos en lobos, y que cuando ocurría era porque la tribu estaba en peligro. Me contaron que hacía algún tiempo Ephraim Black, había descubierto a un aquelarre de vampiros cazando animales en las tierras de la reserva, pero que ellos prometieron que no eran peligrosos, que no se alimentaban de humanos, solo de animales. Así que firmaron un acuerdo en el que se dividía la zona por la que no deberían pasar los vampiros y todos vivieron en paz. Ellos se fueron poco tiempo después y no volvió a haber la necesidad de que ningún miembro de la tribu volviera a convertirse.

Me explicaron el porque de que yo hubiera sido el primero en convertirme, era el único con el gen lo suficientemente maduro para poder hacerlo, y que pronto otros me acompañarían, porque el aquelarre había vuelto, los Cullen habían vuelto a Forks.

Me tomé mi tiempo para reflexionar todo lo que en aquella reunión se me había contado. Las ideas se me agolpaban en la cabeza, y ese mismo día comenzó mi odio por los Cullen. Por su culpa yo estaba condenado a ser lo que era, mitad hombre mitad lobo, sin la posibilidad de poder renunciar a ello. Por otro lado me sentía orgulloso de ser uno de los “elegidos” para proteger a mi tribu, a mi familia.

Otra de las cosas malas que tenía el ser lo que era, fue que no podía confesárselo a mi amor, si lo hacía ponía en peligro el secreto de los Quileutes, así que le tenía que mentir constantemente sobre mis escapadas, y ella enfurecía cada vez que yo tenía que desaparecer.

Pronto se unieron a mi otros chicos de la tribu, Paul y Jared. Entre los tres cubríamos todo el territorio y vigilábamos que ningún Cullen ni ninguna otra criatura fría anduviera cerca de los límites del tratado. Descubrí que era cierto que estando en forma lupina nos podíamos comunicar dado que podía oír los pensamientos de mis compañeros de manada. Yo era el macho alfa y era el que tenía que tomar las decisiones sobre como debíamos cubrir nuestras guardias.

Estaba agotado, y de esto Leah se daba cuenta, poco a poco me iba alejando de ella, aunque aun la amaba, y ella me amaba a mi. Lo veía en sus ojos cada vez que nos mirábamos, a nosotros no nos hacían falta apenas palabras para profesar nuestro amor. Pero ella sufría, y yo sufría con ella, no soportaba el tener que guardarle aquel secreto. Incluso en alguna ocasión pensé en romper mi silencio y contárselo todo, pero esos pensamientos solían venir a mi mente en mi forma lupina por lo que enseguida Paul y Jared me convencían para no hacerlo, me decían que ella no era la indicada para conocer en ese momento nuestro secreto. Así que me conformé con poder amarla mientras mi deber de macho alfa me lo permitía.


sábado, 6 de marzo de 2010

ESPECIAL 1000 VISITAS 1ªPARTE: EL COMIENZO



Bueno chicas, ya llegué a las 1000 visitas, y eso es solo y exclusivamente gracias a vosotras. Os doy las gracias por seguirme y por apoyarme siempre, cuando estoy feliz, cuando estoy triste y cuando necesito vuestro apoyo siempre estáis ahí. He escrito un especial que espero realmente que os guste. Es algo diferente, sabéis que mi historia esta contada por gente que a mi parecer es importante para la historia de crepúsculo, así que pensé que el protagonista de este especial debía tener su hueco en mi historia. De veras espero que os guste, la escribí de todo corazón. Aquí os dejo la primera parte de tres, publicaré una cada día o al menos eso intentaré. UN BESAZO A TODAS, OS QUIERO





Mi nombre es Sam Uley, pertenezco a la tribu de los indios Quileutes, afincados en la reserva de La Push, situada en la ciudad de Forks en el norte del estado de Washington. Estoy aquí para contaros la historia de mi vida, bueno en realidad de como en cierto momento mi vida cambió por completo. El como la llegada de una simple familia, que a los ojos de los demás eran totalmente normales, hizo que mi vida, que era totalmente normal para un chico de 19 años, cambiara por completo.


Comenzaré a relatar mi historia desde que entré al instituto de la reserva. Yo no era muy buen estudiante, me costaba mucho trabajo sacar adelante las asignaturas. Entre la escuela y ayudar a mi madre en casa no daba abasto, desde que mi padre murió siendo yo pequeño, había hecho todo lo posible para que a mi madre le fuera todo un poco mas fácil. Mi profesor de matemáticas me comentó que había chicos en el instituto que se ofrecían voluntarios para ayudar a los que tuvieran algún tipo de problema con alguna asignatura y me recomendó que solicitara a un tutor para la suya y que así me costara menos trabajo sacarla adelante.

Cuando acabaron las clases me dirigí hacia la secretaría para rellenar la solicitud. Al abrir la puerta vi que había un par de personas esperando a ser atendidas, así que me senté en los bancos a esperar mi turno. Estaba empezando a desesperarme cuando se abrió la puerta y a través de ella pasó una chica, la chica mas hermosa que había visto jamas. Su melena castaño oscuro le caía hasta la mitad de la espalda, su piel tenía un tono broncíneo y sus ojos eran color chocolate, eran los ojos mas profundos que había visto nunca. Cuando me quise dar cuenta la chica estaba sentada junto a mi y por un momento tuve que recordar que necesitaba respirar.

-Hola,-dijo la chica dirigiéndose a mi-¿llevas mucho rato esperando?

No era capaz de pronunciar palabra, ,e quedé mudo por unos instantes hasta que a duras penas salieron algunas palabras de mi boca.

-Bu...Bueno...unos cinco minutos.-las palabras salieron a tropezones de mis labios. Estaba haciendo el ridículo, y lo estaba haciendo delante de la chica mas guapa del instituto.

-Me llamo Leah, Leah Clearwater.-dijo extendiendo su mano.

Me quedé mirándola fijamente, no era capaz de apartar la mirada de sus profundos ojos.

-Sam Uley, encantado.-le dije estrechándole la mano.

En ese momento, una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo, y ella se sonrojó al mismo tiempo que nuestras manos se unieron, lo que provocó que se soltara pronto, mientras yo seguía adorando su belleza hasta que le eché el valor suficiente para seguir la conversación.

-¿Eres nueva?-le dije. Juraba que nunca la había visto por el instituto ni por la reserva.

-Bueno, es mi primer año en el instituto, pero llevo desde principio de curso.-me contestó.

-¿Y que te trae por la secretaría?-le pregunté interesado.

-Mi profesor de matemáticas el profesor Bell, me comentó que como soy bastante buena en su asignatura, podría ofrecerme voluntaria para ayudar a algún compañero que lo necesitara, espero realmente poder ayudar a alguien.

-No me lo puedo creer.-mis ojos se abrieron en exceso, no daba crédito a lo que estaba escuchando.

-¿Qué ocurre?-dijo en un tono algo molesto-¿Que porque sea chica no puedo ser buena en algo?

-No, no es eso. Es solo que el profesor Bell, me recomendó que yo solicitara un tutor para su asignatura. ¿No te parece una casualidad?

-Pues si, es una gran coincidencia.-contestó Leah-¿Sabes que podríamos hacer? Ahorrarnos esta cola y concertar las tutorías por nuestra cuenta. ¿Que te parece?

No daba crédito a lo que me estaba pasando en ese momento, la chica mas guapa que mis ojos jamas habían alcanzado a ver, se estaba ofreciendo a ayudarme siendo mi tutora. En ese momento agradecí ser totalmente nulo para los números.

-Pues creo que sería perfecto. Pero te advierto de una cosa, soy muy pero que muy torpe en esa asignatura, así que tendrás que tener mucha paciencia.

-No te preocupes Sam, si alguna virtud me caracteriza esa es la paciencia.-me contesto esbozando una sonrisa en sus labios.

En ese momento a mi se me ocurrían mas de una virtud para describirla, era bella, inteligente, su pelo era perfecto, sus ojos profundos, sus labios deseables, nada más que se me venía buenas palabras para describir a aquella chica.

-¿Cuando te viene bien empezar con las tutorías?-me dijo Leah sacándome de mis pensamientos.

-¿Te viene bien a ti esta misma tarde? Mañana tengo un examen y me haría falta un poco de ayuda.

-Perfecto, yo también tengo ese examen así que aprovecharé para dar un repaso. ¿Nos vemos a las cinco en la biblioteca?

-Allí estaré.-le contesté.

Ella se levantó de su asiento y salió por la puerta despidiéndose de mi con la mano. Yo me quedé allí, sentado en el banco de la secretaría, petrificado, sin apenas aliento, había encontrado a la chica de mis sueños, la había tenido tanto tiempo cerca de mi y ni siquiera la había visto. No se cuanto tiempo estuve sumido en ese trance, hasta que de repente una voz aguda retumbó en mis oídos.

-¿Necesita algo Sr. Uley?-sonó la voz de la Srta. Lance, la secretaria.

Negué con la cabeza y salí por la puerta, con los pensamientos aun en Leah Clearwater, y aun hoy sigue estando en mi mente, aunque ahora de otra manera. Pero eso aun no viene al caso mencionarlo.


Cuando llegó la hora me dirigí hacia la biblioteca para reencontrarme con la belleza personificada. Entré en el salón y allí se encontraba ella, tan perfecta como la había podido ver hacía unas horas. Me acerqué a ella con sigilo y cuando estuve a su altura carraspeé la garganta para hacer notar mi presencia. Pegó un brinco y su cabello se movió, el aire que provocó ese movimiento hizo que llegara hasta mi su olor, era el mas perfecto de los aromas que jamas mi olfato había percibido, era una mezcla entre dulzón y salvaje.

-Hola Sam, ¿preparado para el maravilloso mundo de las ecuaciones de tercer grado?-me dijo con una gran sonrisa asomando por su rostro, y yo puse cara de resignación.

-¡Que remedio!-le contesté.

Nos pasamos la tarde entera entre números y ecuaciones, nunca pensé que le iba a prestar tanta a esa asignatura. En algunos momentos, pensé que Leah tiraría la toalla, que se daría por vencida ante mi torpeza con las matemáticas, pero no fue así, siguió insistiendo hasta que consiguió que mi cerebro asimilara toda esa información. Tanto fue así que el examen del día siguiente me salió casi perfecto, saque un 7.5 sobre 10, cuando casi nunca antes había llegado al 5. Asé que le seguí pidiendo ayuda a Leah incluso en otras asignaturas como geografía, a lo cual ella accedió encantada, decía que a ella le venía muy bien porque así aprovechaba para estudiar ella también.


Cuando acabó el primer semestre, gracias a la ayuda de mi nueva amiga Leah Clearwater había conseguido aprobar todas las asignaturas con buena nota. Mi madre estaba tan emocionada por mis buenas notas que preparó una fiesta para celebrarlo, a la cual invité a Leah que viniera. También invité a algunos chicos de la reserva, entre los cuales estaban Paul, Jared y Jacob Black, todos accedieron gustosos porque adoraban las merendolas de mi madre.

Leah llegó puntual a la hora que habíamos acordado, venía acompañada de su hermano Seth.

-Espero que no te moleste.-me dijo-Es que mi padre ha ido junto con Billy Black y el jefe Swan de pesca, y mi madre estaba muy ocupada.

-Por supuesto que no me importa, de todas formas mi madre ha preparado comida para un regimiento.

Pasamos una tarde super divertida y cuando arrasamos con todos los víveres que mi madre había preparado, le pedía Leah que viniera a dar un paseo a la playa conmigo. Antes de esto dejamos a Seth en su casa, Harry Clearwater ya había llegado y Sue estaba preparando su pescado frito especial. Me invitaron a cenar para cuando volviéramos del paseo.

Bajamos hasta First Beach, el sol estaba comenzando a bajar en el horizonte, comenzando el crepúsculo, tiñéndolo todo de tonos anaranjados. Paseamos el uno junto al otro en un absoluto silencio, solo se escuchaban nuestros pies chapotear en el agua y a las olas romper en la orilla.

-Muchas gracias por todo.-le dije a Leah rompiendo nuestro silencio.

-No tienes porque darlas, he disfrutado muchísimo ayudándote.-me contestó parándose en seco, lo que hizo que me volviera en su dirección y quedara parado justo delante de ella-Me gustaría contarte algo Sam, pero no se si sería correcto, o si cambiara en algo tu actitud hacia mi.

-Puedes decirme lo que quieras Leah, eres una persona muy especial para mi, y siempre aceptaré todas tus opiniones.

-Creo que me estoy enamorando.-dijo sonrojándose hasta lo imposible-Y no se si ese chico me corresponde, y tampoco se como reaccionará cuando se lo diga.

En ese momento, mi corazón calló derrumbado, no sabía que hacer, la chica de mis sueños me estaba declarando su amor por otro chico, todas mis ilusiones se habían desplomado en un solo instante. No sabía que decir, yo la había llevado allí para declararle mi amor por ella, y ahora era ella la que se confesaba ante mi.

-Leah, seguro que encontrarás al chico adecuado para ti, y si ese chico no sabe apreciarte, es que no merece la pena.-las palabras salieron de mis labios con mucha tristeza, me dolía en el alma, pero ella merecía ser feliz.

-¿Estas seguro? Veo todos los días a ese chico, y nunca ha dado señales de que se fije en mi, como algo mas que una compañera de instituto.

-Pues si es así, es que ese chico no tiene ojos el la cara. Leah, eres una gran persona y ademas eres sumamente hermosa, el que no lo vea no sabe apreciar la belleza.-no se cual de los dos se puso mas sonrojado ante mi declaración.

-¿Y si te dijera que ese chico eres tu?-continuó.

En ese momento mi corazón revivió, de haberse parado casi por completo, pasó a latir a mil por hora. No daba crédito a lo que estaba escuchando, la chica de mis sueños, la única chica para la que tenía ojos, me estaba declarando su amor, y no estaba hablando de otro chico como había pensado tontamente, se refería a mi, estaba enamorada de mi.

-¿Y si te dijera que ese chico si que te corresponde?-le respondí con otra pregunta-¿Y si te dijera que ese chico está enamorado de ti desde el primer día que te cruzaste en su camino, y que poco a poco has hecho mella en su corazón?-me acerqué a ella haciendo una pausa en mi discurso, levanté la mano y acaricié su mejilla suavemente-Leah Clearwater, te amo mas que a mi vida, desde el mismo instante en que cruzaste el umbral de aquella puerta, mi corazón te pertenece desde siempre, y puedes hacer con el lo que quieras, es tuyo.

Ella me miró fijamente a los ojos, la felicidad irradiaba en su rostro y la sonrisa no desaparecía de sus labios. En ese momento cuando intentó apartar la mirada de mi, agarré con suavidad pero con firmeza su mentón y me acerqué poco a poco a ella, sus mejillas se sonrojaban mas y mas, era gracioso ese contraste entre el moreno de su piel y la sangre acumulada en sus mejillas, era como una mezcla entre fresa y chocolate. Me acerqué un poco mas hasta alcanzar a besar su frente, después besé su mejilla, y finalmente acabé uniendo mis labios con los suyos fundiendonos en un suave beso. Sus labios eran dulces y cálidos, los saboreé como si fueran un gran manjar que llevaras tiempo queriendo probar. Ese beso duró tan solo unos instantes, pero para mi el mundo había desaparecido por completo, solo existíamos Leah y yo, y en ese momento nos juramos amor eterno, un amor que a día de hoy reconozco no debí prometer.

Eramos super felices estando juntos, acabó el curso y aprobé con buenas notas. Nos pasamos todo el verano haciendo planes juntos, todos los días dábamos un paseo por la playa y hubo alguna vez que hicimos el salto del acantilado. Ella era una chica atrevida, fuerte y valiente, practicábamos mil y una actividad deportiva con mayor o menor riesgo. Todo era perfecto, mi corazón era suyo y el de ella mio, cosa que nos recordábamos a diario, incluso había veces que no nos hacía falta decirlo de viva voz, simplemente nos lo declarábamos con una mirada, una caricia o un simple beso.