MAPA DE VISITAS

>

YA QUEDA MENOS

TRAILER ECLIPSE

SEGUNDO TRAILER ECLIPSE

MAKING OFF ECLIPSE+ESCENA INEDITA

JACOB: "HE BESADO A BELLA"

Más vídeos en Antena3

ROSALIE: "TU TIENES ELECCION"

Más vídeos en Antena3

BIENVENID@S

Os doy la bienvenida a mi blog, realmente no se lo q saldra de el, pero espero que os guste y que poco a poco vallamos entre tod@s ampliandolo un poquito. Espero que si quereis me hagais sugerencias, e incluso si quereis publicar algo solo teneis que pedirmelo, que yo con gusto lo haré. Ante todo quiero darle las gracias Citlally, de Deja Vu Inmortal, que me ha animado a crear este blog y espero no decepcionarla. Tambien mencionar a V@!eRiE que a pesar de su corta edad tiene un gran corazón y me ha inspirado en hacer este blog. Un beso a vosotras y a todas las creadoras de estos blogs que tanto me alegran el alma. GRACIAS

viernes, 12 de febrero de 2010

APORTACIONES: By SIRE




Esta aportación es muy especial para mi, no es que las demás no lo sean, todas las adoro y las agradezco de corazón. Esta la ha escrito para mí, mi mejor amiga, ella siempre ha estado ahí cuando la he necesitado, aunque en muchas ocasiones le ha fallado, pero desde aqui le quiero pedir perdon y darle las gracias por todo lo que ha hecho por mi, entre otras cosas sacar un poco de su limitado tiempo para hacer esto por mi. Es la madre de dos de las mejores cosas que hay en mi vida, mis sobrinos, que aunque no lo sean de sangre, los quiero mas que a mi vida, igual que ella no es mi hermana de sangre, pero daría la mía por ella. MUCHISIMAS GRACIAS POR SER COMO ERES. Y AUNQUE NO TE LO DIGO CASI NUNCA, TE QUIERO.
*************************************************************************************



SUEÑOS CUMPLIDOS


Bonito título para esta historia aunque no es oro todo lo que reluce.

Para llegar a lo que todos pensamos que es la felicidad tenemos que realizar grandes sacrificios, además siempre hay alguien que se pierde por el camino, alguien que nos defrauda, algo que nos duele hasta el punto de hacernos sentir que estamos muriendo en vida. En definitiva que no es tan fácil como nos hacen creer esas novelas pastelosas ni esos cuentos infantiles que acaban diciendo y fueron felices y comieron perdices. Pero bueno con esto no quiero hacer ver que todo es malo, simplemente quiero aclarar a los que lean este relato corto que aunque las cosas no salgan como queremos a la primera, siempre hay que seguir luchando y nunca darse por vencido.

La perseverancia y la tenacidad son en mi humilde opinión las mejores aliadas de la felicidad, sin ellas nunca nos podremos llegar a sentir completos, el que no luche por algo nunca sabrá valorarlo con lo cual lo vera como otro suceso sin importancia en su vida.

Bueno acabada esta reflexión que espero no os haya aburrido demasiado, paso a contaros la historia que hoy me ocupa, en ningún momento penséis que es una historia real....................o bueno tal vez si que lo sea.


********************************************************************************


Hace algunos años cuando todavía era una jovencita que no sabía nada de la vida, conocí a una persona que me hacía reír. Tanto fue así que caí en lo que hoy en día puedo calificar como sus redes. Al principio era muy feliz, él me quería, me hacía reír y lo más importante me comprendía, cosa que por aquel entonces necesitaba con desesperación. Con el tiempo la cosa se fue enfriando, yo poco a poco lo fui dejando de lado ya que veía que en él algo había cambiado, sus prioridades comenzaron a ser otras en las que yo no encajaba.

Al principio de nuestra relación lo que mas feliz le hacía era sentarse conmigo y unas palomitas a ver una película ya fuera buena o mala y después en cambio prefería estar sentado en un bar las horas y horas muertas sin hacer otra cosa mas que hablar de caballos, ferias, domas y múltiples cosas que para mí carecían de sentido en la vida real. Era como llevar dos vidas paralelas, una en la que solo se trataban temas relacionados con el mundo del caballo y una segunda en la que hacía una vida real, hablaba con los amigos, quedábamos a tomar un café, salíamos a tomar unas copas, trabajaba en un bar que mas que un bar era una tasca en la que solo entraban vegetes en busca de su ración diaria de anís......En definitiva hacía lo que hace la gente normal.

Poco a poco fui abriendo los ojos y comprendiendo que no era bueno para mi llevar ese ritmo de vida, que debía decidir entre mis dos "vidas".


Una noche estaba tan estresada y cansada de peleas y malos royos que al llegar al barrio decidí quedarme un rato en la calle antes de subir, gracias a Dios que nunca en ningún momento se me pasó por la cabeza dejar de lado a mis amigos por mi pareja, así que me quedé un rato charlando y riendo con ellos cosa que en verdad me hizo mucho, mucho bien, esa misma noche quedamos en que a la noche siguiente íbamos a ir a un pub que regentaban unos amigos no muy lejos de casa.

A la mañana siguiente me levanté, me arreglé y salí hacia mi odioso trabajo como todos los días, no se porque pero aquella mañana se me hizo mas corta de lo que acostumbraba. Cuando acabé mi jornada me dirigí a buscar a mi pareja (aunque a los mas jóvenes os parezca un hecho extraño y del prehistórico en aquel entonces solo existían unos móviles que se asemejaban a un ladrillo y que costaban un ojo de la cara de la compañía moviline y que solo se podían permitir la gente de postín) bueno a lo que iba fui al encuentro de mi pareja. Lo cierto es que no era difícil dar con él, siempre estaba en el mismo lugar desde que amanecía hasta que se ponía el sol.

Aquel día me sentí realmente incomoda pensaba en la noche que me esperaba y solo deseaba que se hiciera de noche y mi pareja dijera que estaba cansado y se iba a casa a dormir para poder salir de allí. Me sentía presa en libertad ya que lo cierto es que nada ni nadie me obligaba a estar allí pero algo dentro de mi me decía que no estaba bien que me fuera dejándolo allí a él.


Parecía que el reloj se había ralentizado y que el tiempo no pasaba pero por fin llego el tan ansiado momento en que mi pareja me dijo:

-¿Niña nos recogemos ya ?,tuve que hacer un gran esfuerzo para no gritar ¡¡BIEEEEEEEEEEN!! y cantar el aleluya. Así pues nos despedimos lo deje en su casa y corrí a reencontrarme con mis amigos.


Aquella noche lo pasamos genial, cantamos en el karaoke canciones del año de la polca, bailamos, bebimos(con moderación) y estuvimos dando vueltas con las motos de aquí para allá. Lo cierto es que no parece un plan muy divertido, pero para mi fue genial, hacía tiempo que no me divertía tanto, nunca pensé que yo que desafino hasta hablando fuera capaz de subirme a un escenario a cantar “Ojos verdes” ni mas ni menos, y lo mejor de todo fue que la gente aplaudió como si lo hubiera hecho bien. ¡Que mal amigo es el alcohol que nos hace ver cosas que no son! Al despedirnos me dijeron que al día siguiente habían quedado para cenar e ir al cine y que si me apetecía, como la respuesta era si así se los hice saber pero no sin advertirles que yo llegaría después de cenar y que nos veríamos en la puerta del cine América, a lo que no pusieron mas impedimento.

Al día siguiente empecé mi rutina como de costumbre pero me sentía ansiosa. Me encontraba el dilema de aunque me lo pasaba genial con todos ellos no podía evitar sentirme culpable por mis escapadas furtivas, pero por otro lado pensaba en que realmente no estaba haciendo nada malo tan solo divertirme un poco que era lo normal a mis 16 años de edad.

Al llegar la noche la mala suerte hizo que mi ajada moto me dejara tirada de vuelta, así que con todo el dolor de mi corazón tuve que ir empujándole al dichoso cacharro hasta casa mientras veía que ya estaba muy pasada la hora a la que habíamos quedado, la película iría por la mitad, así que me resigné a quedarme en casa aquella noche.


Cual fue mi sorpresa cuando oí sonar el porterillo de casa y al responder era uno de mis amigos que preguntaba porque no había acudido a la cita. Le explique mi percance y me dijo que no había problema que en su coche había sitio para dos y que había quedado con los demás para tomar algo después del cine, así que me apresuré a arreglarme y bajar.


Cuando llegamos al punto de encuentro solo estaba una de las parejas con las que habíamos quedado y para mas inri nos dijeron que estaban cansados y que se retiraban a casa. Que desilusión que me llevé, al final me quedaba en tierra. Pero Fer, llamemoslo así, me convenció de que fuéramos a tomar una copa y a pasar el rato en el karaoke. Al principio me pareció una mala idea ya que el era chico, yo tenía pareja y no me parecía correcto que nos vieran por ahí solos, pero tan insistente fue que me convenció, además nos conocíamos de hacía varios años, como aquel que dice nos habíamos criado juntos en el barrio ¿Qué iba a pasar?


Estuvimos charlando, parecía increíble, pero después de tantos años lo cierto es que no nos conocíamos el uno al otro, él me contó de su vida y yo le relaté el tema de mis dos "vidas", lo cierto es que cuanto mas hablamos del tema mas tonto me parecía el echo de que le hubiera dado tantas vueltas a la cosa, sonaba tan estúpido que al final acabamos riendo a carcajadas y bromeando sobre el tema. Tomamos un par de cerveza jugamos un par de partidas al billar y cuando nos cansamos de escuchar el mismo tema de Prodigy una y otra vez decidimos ir a hablar a un sitio mas tranquilo. No podía creer lo que me estaba pasando, a medida que fue pasando la noche veía a Fer de una manera diferente a la que lo había visto durante tantos años.


En un instante me di cuenta de que nuestras bromas habían pasado de simples bromas a tonteo, por lo cual dí un salto y me acerqué a la orilla con la escusa de que me iba a refrescar, vamos que iba a cambiarle el agua al canario. Mi cabeza iba a explotar, las ideas iban y venían taladrándome hasta el último hueco del cerebro. ¿Qué me estaba pasando? Eso no podía ser yo tenía mi pareja, mi vida planificada milímetro a milímetro y ahora llegaba aquella persona a la que creía conocer desde hacía tanto años y me rompía todos los esquemas. Sin darme cuenta me englobe en un mundo de pensamientos y el tiempo paso. Al cabo de unos diez minutos Fer se acercó y se sentó conmigo en la orilla, me miró y me preguntó si estaba bien, yo le dije que no que me encontraba mal y quería volver a casa así que sin mas dilación volvimos al coche y nos dispusimos a volver a casa. Una vez arrancado el coche y empezando a salir dio media vuelta y volvió a aparcar, el silencio se apoderó del lugar hasta que sus palabras lo rompieron preguntándome con voz firme pero suave.

-¿He hecho o dicho algo que te haya molestado? Lo digo porque lo estábamos pasando bien y de golpe te ha cambiado la cara y te quieres ir.


Yo me quedé muda sin saber que contestar así que hice lo que todo hijo de vecino ha hecho alguna vez, decirle que las cervezas me habían sentado mal. ¿Que mas podía decirle?¿Creo que me estoy enamorando de ti?


El me sacó una botella de agua del asiento de atrás, al volverse nuestras caras se quedaron tan cerca que podía notar su respiración agitada y le dije que por favor no se molestara por mi reacción que el no había hecho nada mal, que era yo la que tenía el problema.

Comenzamos ha hablar otra vez, yo para distraer mis manos nerviosas cogí un pequeño peluchito de un ratón que tenía en el coche, pero cuando el me pregunto si yo era feliz con mi pareja los nervios me jugaron una mala pasada y le arranqué la mitad de los bigotes al pobre ratoncito. Cuando lo vio empezó a incriminarme, siempre en plan de broma, que le había roto el muñequito y que le iba a tener que comprar otro, a lo que yo conteste con un sonoro ¡que te lo has creído! y arranqué a reír. El empezó a jugar haciéndome cosquillas.


-¡Ah!¿con que te vas a reír?


Escapando de sus cosquillas salí del coche y el me persiguió corriendo por la playa hasta que me alcanzó y tiro a la arena, mi corazón se disparó, lo tenía tan cerca y a la vez tan lejos....Nos miramos a los ojos fijamente, en aquel momento deseaba que el tiempo no pasara se recostó a mi lado y se volvió ha hacer el silencio. Al cabo de unos minutos se giró me miró y me dijo:


-¿Ves las estrellas? Parecen diminutas lucecitas en el cielo, pero lo cierto es que si una cayera destruiría la mitad de la ciudad. Las cosas no son siempre lo que parecen.


Lo cierto es que entre los nervios, el taladro de la cabeza y todo lo sucedido aquella noche no sabía que contestarle y solo conseguí asentir con la cabeza dándole la razón. Volvió a recostarse boca arriba mirando al cielo y pasados unos segundos me pidió perdón, sorprendida y perpleja le pregunté el por qué de su disculpa y sin mediar palabra se giro me agarró fuertemente contra él y me besó.

En aquel momento el tiempo se paro para mí, mi mente se liberó de todos sus miedos y el taladro que me atormentaba desapareció en un segundo. Era tan dulce .....me decía tanto sin hablar ......Mientras me besaba apasionadamente me miraba a los ojos y me acariciaba el pelo, podía notar como suavemente deslizaba su mano por mi espalda, cada segundo que pasaba me apretaba con mas fuerza y poco a poco fue deslizando su boca hacia mi cuello y al llegar a el me susurró al oído.


-Te quiero, siempre serás mía.


En aquel momento calló una maldición sobre mi, una maldición que me hacía ver que pasara lo que pasara, dijeran lo que dijeran los demás incluso aunque nuestros caminos se separaran algún día siempre lo amaría.

He de reconocer que me puse muy nerviosa ya que aunque llevaba años con mi pareja nunca había llegado a mayores con él y me aterraba la idea de que la cosa fuera a más así que le pedí que me llevara a casa.

Durante todo el camino de vuelta no cruzamos ni una sola palabra, él venía conduciendo y cuando el momento lo permitía apoyaba su mano en mi rodilla apretándola con fuerza, yo a la vez iba recostada sobre su hombro, deseando que aquello no acabara nunca, pero a la vez con el miedo de saber que al día siguiente todo volvería a la normalidad me levantaría, me arreglaría, iría a trabajar, quedaría con mi novio, mi novio que mal sonaba en aquel momento eso en mi cabeza, si hubiera podido hubiera borrado todo lo que viví con él de un plumazo. Como se lo iban a tomar mis amigas que tantas veces me decían que era una cabeza loca y lo peor si Fer al levantarse y pensar lo que había pasado se arrepentiría y no querría volver a verme mas.

Al llegar a casa paró en doble fila y me acompañó al portal, yo hice el amago de despedirme y como si tuviera el don de leerme la mente me dijo:


-Tranquila no tengas miedo que no has hecho nada malo, de todas formas te comprendo son muchas cosas las que tienes que arreglar, iremos a tu ritmo, sin presiones ¿vale?-no se porque pero lo cierto es que sus palabras me reconfortaron.

Subí a casa me duché y me puse el pijama antes de dormir me recreé recordando los besos , caricias y palabras bonitas que Fer me había regalado aquella noche.


Por la mañana tuve que pellizcarme para ver si realmente había pasado todo o si solo había sido un sueño fruto de mi mente, en un intento de descargar tensiones acumuladas, al volver a recordarlo todo mi cuerpo se estremecía, de pronto al mirar al espejo me descubrí a mi misma mientras olía mi camiseta que aún habiendo pasado toda lo noche en el respaldo de una silla conservaba el olor al perfume de Fer. Lo cierto es que al verme no pude mas que esbozar una carcajada y pensar -que patética que soy- Cuando conseguí parar de reírme de mi misma me vestí y me dispuse a salir para ir a trabajar, cual fue mi sorpresa cuando al bajar a la calle vi que Fer estaba ahí parado, me extrañó ya que eran las siete menos cuarto y no había un alma en la calle. Al salir del portal solo acerté a preguntarle.

-¿Qué haces aquí?¿Tu no entras a trabajar a las ocho?

-Si tienes razón pero yo se de una que no tiene vehículo para ir a trabajar y me ha dado lastima de que se tuviera que ir andando así que vamos sube que te llevo-me contestó.


¡Qué plan! Con todo lo que me había pasado aquella noche ni siquiera recordé que se me había estropeado la jog y que no tenía como ir a trabajar, menos mal que vino Fer, si no de seguro hubiera llegado tarde y me hubiera tenido que aguantar la bronca del jefe. Al llegar a la puerta del bar me bajé de su yamaha special y le di las gracias por llevarme, el se quitó el casco y me preguntó si quería que me recogiera a la salida a lo que yo en un subidón de adrenalina le contesté.


-No .....no te molestes.........mejooooor..........recogeme a la noche y tomamos algo ¿te parece?-el sonrió se volvió a poner el casco y arrancó la moto.

Cuando estaba llegando a la puerta de la tasca oí que me llamaba, me gire y al mirarlo gesticuló disimuladamente un beso y sin hablar me dijo -te quiero- arrancó y se fue calle abajo. Allí me quedé yo en la puerta con cara de tonta hasta que mi jefe se cansó de verme allí parada y me gritó.


-¡¡¡HOY NO SE TRABAJA!!!


Entré de un pingo y me puse a trabajar. Aquel día pensé que me iban a despedir rompí varios vasos tiré bandejas .........en conclusión que no fue mi mejor día de trabajo pero lo cierto es que por mas que el jefe me regañaba yo era la mas feliz del mundo.

Al llegar la tarde mi pareja que ya sabía que estaba sin vehículo vino a recogerme, menos mal que le dije a Fer que no viniera. Ciertamente yo pensaba que cuando lo tuviera delante me iba a sentir culpable, pero lo cierto es que me era indiferente, yo solo podía pensar en la cara de Fer diciéndome te quiero y desear volver a estar entre sus brazos.

Así pasaron los días, ahora si que era cierto que llevaba una doble vida, contra mas tiempo estaba con Fer mas tiempo quería estar y mas segura estaba de que era el hombre de mi vida. Mientras tanto mi pareja se preguntaba por que mi indiferencia, por qué cuando contaba un chiste y todos reían yo solo miraba al vacío, por qué cuando antes nunca ponía pegas a nada y me sentaba a su lado como si fuera parte de la decoración ahora solo veía por mi parte malas caras......pero ya era tarde para él, mi corazón ya tenía dueño y aun a su pesar no era él.


Una noche cuando Fer y yo llevábamos juntos como un mes y medio o así me llevó a la playa al mismo lugar que el día que nos besamos por primera vez. La cosa ya era muy distinta a aquella noche, estábamos abrazados regalándonos besos, caricias, miradas de complicidad y recuerdo que de golpe pensé-quiero que sea él,quiero que sea el el que me enseñe a amar- A la vez que lo pensé me puse muy nerviosa, pero aun así le pedí que me llevara a un sitio mas apartado donde pudiéramos tener algo mas de intimidad y así lo hizo. Cuando llegamos se puede decir que yo me abalancé sobre él y aún así el paró y me preguntó.


-¿Estas segura? No quiero que luego te sientas mal.


Eso me hizo reafirmar mi deseo de estar con él, nos estábamos besando y acariciando y en un arranque de valentía le arranqué la camiseta y le dije al oído.


-Hazme tuya, te deseo.


Las piernas me temblaban aun estando tumbada, él me quitó la ropa poco a poco a la vez que me iba besando y acariciando todo el cuerpo yo creía que me moría de placer, cuando nuestros cuerpos estuvieron desnudos el uno al lado del otro yo sentí que solo eran uno, el fue con mucha delicadeza, parando cada vez que notaba que se me escapaba un quejido, volviendo a besarme y acariciarme para que me relajara hasta que al final después de mas de una hora y media de preliminares puedo decir con toda certeza que toque el cielo con la yema de los dedos.


Nunca antes había tenido esa sensación de ser amada, podía verle en los ojos el amor que me tenía, cuando nuestros cuerpos se relajaron tras el éxtasis al que habían sido sometidos el me abrazo fuertemente y no paraba de decirme cuanto me quería y me deseaba, hubo una frase que me dijo que en aquel momento me provocó risa pero que con el paso de los años recuerdo con mucho cariño.


-Te amo mi virgencita- fijaros que cosa mas tonta, pues ahora cada vez que lo recuerdo me emociono y entristezco a la vez.

Aquella noche la despedida fue muy dura ninguno de los dos queríamos separarnos pero al llegar las claritas del día no había mas remedio que volver a la vida normal. A partir de aquel momento me planteaba a diario como romper mi relación con mi pareja, ya que me di cuenta que cada latido que daba mi corazón lo hacia por Fer, solo había un problema, cada vez que le sacaba el tema a mi pareja se ponía agresivo incluso me amenazaba diciéndome que si no era para él no sería para nadie, que primero me mataría a mi y después se mataría él, un día que conseguí reunir el valor para dejarlo llegó a tomarse un bote de pastillas de la hermana sin saber que eran pastillas anticonceptivas, cuando lo llevaron al hospital alegó en su defensa que creía que eran sedantes.

Así fue pasando el tiempo y llego el momento que Fer me dio un ultimátum.


-O él o yo, no puedo vivir pensando que te toca, que se siente tu dueño, que cuando no estas conmigo estas con él- que equivocado estaba quizás si el hubiera sabido que el único que me tocaba era el, que al único que se lo había dado todo era a él......

Un par de días después de que Fer me diera el ultimátum no se como mi pareja se enteró que estaba con él y vino echo un energúmeno insultándome, agrediendome y despotricando de mi y de él con toda la mala suerte de que en ese momento Fer llego debajo de casa buscándome, a esas alturas ya todos sabían que estaba con él, con tan mala suerte que para que mi pareja no se diera cuenta de que estaba abajo tuve que tragarme el orgullo y no replicar si quiera por miedo a que le diera uno de sus brotes psicóticos e intentara dañarlo. Cuando confirmé que Fer se había marchado harto de esperar pensando que no estaba en casa, me revelé ante mi opresor le grité a la cara lo mal que se había portado conmigo, que me tenía como el que tiene un jarrón para disfrute de los demás, que ya no lo quería, que me era indiferente que se tomara uno o diez botes de pastillas y lo mas importante que ya no le tenía miedo alguno, además le deje claro que pasara lo que pasara me hiciera lo que me hiciera, nunca me podría arrebatar todo lo que había vivido con Fer, que eso era mio y me lo llevaría conmigo a la tumba, en ese momento levantó la mano e intentó golpearme lo que no esperaba es que me defendiera y bien que me defendí, con una hucha de barro con forma de cerdito que le tire a la cabeza haciéndole una brecha que sangraba como si le hubiera partido el alma, le eché valor y lo eché de casa advirtiéndole que no volviera más, en el momento que se fue respiré aliviada y un gran peso se me quitó de encima, por fin iba a poder ser feliz con la persona que tanto amaba lo que no sabía es la jugarreta que me tenía preparada el destino.


Toda la noche estuve llamando a Fer pero su teléfono no paraba de dar tono y nadie lo contestaba, pensé que se habría enfadado por no contestarle antes, pero aun así yo estaba feliz planeando todo lo que iba ha hacer con él, es más me sentía libre porque a partir de ahí ya nunca más tendría que esconder mi amor por él .

Al día siguiente seguí mi rutina como no tenía prisa ya que todavía no era la hora de que Fer saliera de trabajar cogí a mi perrito, es lo único bueno que me dejo mi pareja, y me fui a darle un paseo llegue al Parque del Oeste donde estuve hasta que se hizo de noche. Cuando llegue debajo de casa al cruzar la calle una moto se me echo en lo alto, no daba crédito a lo que mis ojos veían era mi pareja que había venido a cumplir su promesa, por suerte me dio tiempo a esquivarlo y lo único que consiguió fue hacerme un esguince en el tobillo y dar él tremendo porrazo, al momento todos los vecinos se le echaron en lo alto, yo pensé que me iba a dar algo, el corazón se me iba a salir por la boca, si me hubieran dejado lo hubiera matado en ese mismo momento pero algo dentro de mi me dijo que si él estaba así era por mi traición, intenté razonar con él pero no hacía mas que gritar y los ánimos entre mis amigos se iban caldeando. Para evitar un mal mayor accedí a irme con él para hablar e intentar tranquilizarlo, cuando comprendió que había perdido la guerra y la batalla la impotencia le hizo decirme que a mi no me haría nada pero que a Fer lo tenía que ver muerto, yo cansada de oír los delirios de un loco le dije que ya estaba harta y que si el pensaba que Fer se iba a dejar pisotear. En ese momento un escalofrió recorrió mi cuerpo cuando con una sonrisa de esquizofrénico se abrió la chaqueta y me dejó entrever un cuchillo de grandes dimensiones y me juró que con ese mismo le iba a quitar la vida a Fer, yo intenté detenerlo le suplique, le lloré incluso le prometí que no lo iba a buscar que volvería con él, pero nada le hacía entrar en razón. Cuando arrancó la moto, sabiendo sus intenciones di un brinco y me subí detrás para intentar evitar que lo encontrara, yo no creía que realmente tuviera el valor para hacerle daño pero conociendo el carácter de Fer tampoco quería que la persona a la que amaba pasara por ese trance y mucho menos que le diera un "malo" (como dice una amiga mía) y le hiciera algo a mi ya ex-pareja de lo que se tuviera que arrepentir el resto de su vida.

Aquella noche fue la última vez que vi a Fer lo llame, lo busque, pregunté por él hasta la saciedad hasta que me dijeron que se había ido fuera de Málaga, en concreto a Madrid, yo no podía entender porque lo había hecho ahora que por fin íbamos a poder estar juntos, cosa que comprendí con el tiempo. Al parecer el día que me estuvo llamando le dijeron que el otro estaba en mi casa y pensó que me estaba haciendo la loca para que mi pareja no se percatara que estaba con él y al día siguiente por lo visto volvió pero alguien, que aún hoy no ha dado la cara, un o una cobarde le dijo que había discutido con mi pareja porque se había enterado de lo mio con él, pero que mi pareja me había perdonado y me había ido con él, para que veáis hasta donde llega la maldad de la gente.

Como ya he dicho antes no lo vi mas, aunque incluso fui a Madrid a buscarlo, parecía que se lo había tragado la tierra, estuve dos años llorando por los rincones y echándolo de menos a diario hasta que me resigné a que lo había perdido de por vida.

Entonces conocí al que hoy en día es mi actual pareja y padre de mis dos hijos, no se si por despecho o por no estar sola me junté con él y al poco me quedé embarazada. Cosas de la vida y del destino, volviendo un día de comprar me paré a saludar a los chavales de la barriada y cual fue mi sorpresa cuando oí una voz que me decía.


-¿Como estas preña ?¿Ya no se saluda a los amigos?-con tan solo escuchar su voz me eché a temblar y al voltear corroboré que se trataba de él, era Fer que había vuelto.


No atiné a decir palabra alguna, recuerdo que en ese momento solo tenía el gran impulso de llorar y tirarme a sus brazos para que me consolase pero mantuve la compostura le dí dos besos, le pregunté como estaba a lo que él contesto con un tono sarcástico.


-A ti no hace falta que te pregunte .........ya te veo............embarazada ¿no?


-Evidente ¿no?-le contesté. Aquel día lloré durante toda la noche pensando en él, no parecía justo con mi marido pero no lo podía evitar, es mas creo que hasta dormida seguí llorando.

Pasó el verano y llegó Septiembre, durante ese tiempo algunas veces nos habíamos cruzado pero nunca nos vimos a solas, yo me daba cuenta de que algo quedaba y me hubiera gustado correr a contarle lo que había pasado en realidad pero nunca reuní el valor pienso que por miedo a la desilusión.

El 26 de Septiembre de 1999 sera una fecha que recordaré siempre, yo estaba en casa sola, mi marido ya había empezado a coger malos vicios que todavía perduran en él, y sonó el portero electrónico, era un amigo que teníamos en común, me pidió permiso para subir y hablar conmigo alegando que era muy importante lo que me venía a decir, una vez hubo entrado me pidió que me sentara que no me traía buenas noticias.


-Fer ha tenido un accidente y esta muy mal, se ha roto el bazo y varias costillas, lo están operando ahora mismo a vida o muerte.-en aquel momento sentí que me desgarraban por dentro con mil cuchillos incandescentes mi amigo prosiguió-Cuando se lo llevaban para quirófano no paraba de llamarte.


Comencé a llorar desmesuradamente, recuerdo que no podía respirar y que otra vez sentí los cuchillos en mi vientre, parecía que iba a explotar quise coger el bolso para ir corriendo a su lado, pero en el mismo momento que salía por la puerta me dio un dolor aun mas fuerte que me dejo sentada en el suelo sin respiración, comprendí que algo no iba bien y me vi entre la espada y la pared ¿Que hago? Voy al lado del verdadero amor de mi vida ¿Y si le pasa algo? Dios no lo quiera, por favor Dios mio no te lo lleves aunque no este a mi lado pero no te lo lleves, y por otra parte mi niña, algo no iba bien, sentía que se retorcía dentro de mi estaba sufriendo, ahí descubrí lo que tantas veces me habían dicho pero que hasta ese momento no había comprendido, el amor que se le tiene a un hijo no es comparable con nada. Que verdad mas grande de solo pensar que le pasara algo a mi niña me moría un poquito así que mi amigo me llevo al hospital ya que yo no podía ni tenerme en pie.

Al llegar a hospital me reconocieron me dieron una pastilla tranquilizante y lo cierto es que en una hora me encontraba perfectamente, cuando vi que lo malo había pasado quise levantarme para correr al lado de Fer, pero el medico me lo prohibió alegando que estaba de parto y que era muy pronto para que el bebe naciera, así que me tendría que quedar allí hasta que todo estuviera controlado, y así fue gracias a Dios todo se calmó, el dolor cesó y las contracciones se pararon. Mandé a mi amigo para que me trajera noticias de Fer pero hasta el día siguiente no llegaron. Aquella noche mi amiga que estaba en el centro de fiesta me recogió del materno y me acompañó a casa mientras que mi marido pasó la noche en casa de su madre, no recuerdo por que, no recuerdo haber pasado otra noche así pegada al teléfono por si había noticias nuevas, por fin a las 8:30 de la mañana el portero electrónico volvió a sonar y mi amigo me traía buenas noticias. Todo había salido bien y Fer estaba fuera de peligro, eso si le esperaba una larga recuperación esa misma tarde pillé un descuido y fui a verlo.

Iba mentalizandome a mi misma para animarlo, pero en el momento que entre a la habitación y lo vi arranque a llorar y me abracé a él, vergüenza de mi, el pobre me tuvo que animar a mi en vez de yo a el, le quería decir tantas cosas a la vez que no me salia nada a derechas así que opté por lo mas fácil, le dije que lo seguía queriendo y que eso no iba a cambiar nunca, él me respondió que él sentía lo mismo que yo y también empezó a llorar incluso me dijo que si yo quería podíamos empezar desde cero, que él se haría cargo de mi bebe y que la querría como si fuera suya, entonces tomé la decisión mas dura y equivocada, creo, que he tomado en mi vida y le dije que eso no podía ser, que ya en su día cometí un error y que no quería que volviera a ocurrir lo mismo, que mi marido no era malo y que no le podía hacer eso. Que tonta era entonces. Así que solo le pedí que cuando nos viéramos en algún sitio en vez de saludarme de otra manera me dijera tan solo ¿que pasa ? y que así yo sabría que el me sigue queriendo como yo a él. Con todo el dolor de mi corazón lo besé y salí por la puerta llorando sabiendo que todo había terminado. Al tiempo me enteré de que se casó y de corazón os digo que desee que fuera todo lo feliz que no habíamos podido ser los dos juntos.

Hasta aquí la parte bonita de la historia, pero como os dije al principio no es oro todo lo que reluce y ahora que han pasado once años desde aquel último beso puedo deciros con toda seguridad que ni él ni yo somos felices, en alguna ocasión lo hemos hablado, yo porque mi pareja es.....bueno vamos a dejar los comentarios despectivos que no quedan bien en un relato y él porque por desgracia su pareja esta enferma y nunca podrá ver cumplido su sueño de tener hijos, así que ya lo veis, en resumidas cuentas, el mensaje que quiero lanzar con este relato es que viváis cada día como si fuera el último, que no desperdiciéis ninguna oportunidad por miedo al fracaso, es mejor morir luchando que vivir arrodillado. Yo aunque no lo parezca sigo luchando y soñando con que algún día podremos dejar de mandarnos mensajes diciéndonos "¿que pasa?" y decirnos cara a cara sin tener que escondernos de nadie lo mucho que nos queremos.




FIN


Espero que este relato os sirva por lo menos para daros cuenta de que hay cosas tan pequeñas como un beso, una sonrisa o un mensaje en el móvil que valen mas que un Ferrari o un Chalet con piscina, chimenea y jacuzzi. Besos y gracias por leerme.



23.- Segunda Cita


Cuando llegué a casa lo primero que hice fueron los ejercicios que nos habían mandado en trigonometría, nos habían dado tiempo en clase pero yo hoy lo ocupé para cotillear con Bella sobre nuestros respectivos chicos. Cuando los hube terminado encendí el portátil para terminar de redactar el trabajo sobre Macbeth, la verdad es que lo tenía casi listo porque el domingo me había pasado la mitad del día con ese dichoso trabajo. Hice un último repaso a la redacción, lo imprimí y lo encuaderné. Tenía deberes pendientes puesto que ni lunes ni martes había podido hacer nada. Me puse con ellos enseguida y los terminé en menos tiempo del que esperaba, así que me puse delante del ordenador a ver si Mike estaba conectado al messenger, si que estaba así que le hablé.


Jessica dice: Hola Mike.

Newton dice: Hola Jess, ya casi termino el dichoso trabajo.

Jessica dice: Yo acabo de terminarlo todo. Nos veremos entonces?

Newton dice: Claro, acaso lo dudabas?Jejeje...

Jessica dice: Son las 17:15, donde y a que hora quedamos?

Newton dice: ¿Te recojo a las 18:00? Y ya vemos después donde vamos.

Jessica dice: De acuerdo Mike nos vemos entonces, ya sabes me das un toque y bajo. Te dejo que termines los deberes que si no no te dará tiempo a venir.

Newton: Ok, nos vemos en un rato. Un beso Jess

Jessica. Un beso Mike.


Después de esta conversación mi corazón empezó a acelerarse un poco. Tenía cuarenta y cinco minutos para arreglarme. Me di una ducha rápida, no me lavé el pelo puesto que estaba aun perfecto de como me lo había peinado por la mañana. Me puse un vestido colo caqui abotonado por delante que me llegaba hasta la rodilla, mis botas negras altas y medias color carne. Me retoqué el maquillaje y coloqué en su sitio las horquillas del pelo. Cuando estuve lista corrí escaleras abajo hacia el salón a hablar con mi madre.

-Mamá, ¿voy guapa?-le pregunté a mi madre dando una vuelta sobre mi misma delante de ella y poniendo postura de pasarela.

-Vas preciosa hija. ¿A que se debe esa elegancia?-me preguntó intrigada.

-He quedado con Mike mamá, espero que no te importe que cene fuera. Parece que va en serio mamá, aun no termino de creérmelo. Hoy en clase se interesó por mi y por mi vestido, preguntándole a Bella.

-Me alegro mucho por ti hija.-me dijo dándome un abrazo.-Espero que todo vaya bien.

-Bueno mamá voy a terminar de arreglar el bolso que en diez minutos Mike me vendrá a recoger.-terminé de decir esto cuando ya estaba casi entrando a mi habitación.

Cogí el bolso negro de Bershka y metí el monedero y las llaves de casa, el móvil lo dejé fuera para enterarme cuando Mike me diera el toque. Me puse delante del ordenador y vi que él ya no estaba conectado así que supuse que venía de camino. Puse ha descargar un par de canciones y consulté el estado de mi candidatura para el concurso de Crepúsculo. Iba en segundo lugar, tenía que seguir diciéndole a la gente que me votara, tenía que conseguir como fuera ganar ese concurso.

Sonó el móvil y de los nervios por poco se me cae de mis manos temblorosas y se estrella contra el suelo. Era la llamada perdida de Mike que quería decir que estaba ya esperándome. Bajé las escaleras de dos en dos con los nervios a flor de piel y despidiéndome de mi madre cogí la chaqueta que estaba colgada el el perchero de la entrada y salí por la puerta. El ya estaba esperándome con la puerta del copiloto abierta para mi.

-Buenas tardes bella dama.-dijo en tono caballeroso.

-Buenas tardes caballero.-dije haciendo una leve reverencia.

Entre risas nos subimos al coche, no sin antes darme un ligero beso en los labios. Saboreé mis labios para notar el sabor de los suyos. Cada vez me gustaba mas el sabor de sus besos, cada vez los disfrutaba mas y cada vez los necesitaba mas.

-¿Donde te apetece ir Jess?-me preguntó antes de arrancar el coche.

-¿Te parece que vayamos a la heladería? Me apetece muchísimo un helado de kinder y banana split-dije relamiendome.

-Mmmm...Que rico!! Buena idea Jess, allá vamos.-dijo mientras arrancaba el coche y nos encaminábamos hacia el pueblo.

-¿Qué tal se te ha dado el trabajo?-le pregunté.

Cada vez me costaba menos trabajo expresarme delante de él, ya apenas tartamudeaba y casi ni me sonrojaba cuando me sonreía, solo me sonrojaba al recordar mi sueño.

-Pues me ha costado la misma vida terminarlo, no se me da nada bien la literatura. ¿Y a ti?

-Yo tardé poco en terminarlo porque hice la mayor parte el domingo, menos mal, solo le he hecho algunos retoques y corregir las faltas de ortografía.

Seguimos hablando sobre cosas triviales como el motivo por el que él no había comenzado el trabajo, era porque se había pasado todo el domingo jugando a la play station con Erik y Tyler. Hombres! ¿Que se le iba a hacer?

-Pero les pegué una paliza jugando al NBA 2K'10, nadie es mejor que yo a ese juego.-dijo orgulloso de si mismo.

Hablando de sus habilidades jugando a ese video juego llegamos a la heladería y nos bajamos del coche. Estaba hasta los topes de gente, no cabía un alma.

-Parece que todo el mundo ha tenido la misma idea que nosotros.-le dije apesadumbrada.

-¿Qué te parece si lo pedimos para llevar y damos un paseo hasta el parque?-me dijo agarrándome por los hombros y besando mi frente.

-Me parece perfecto.-le dije sonriendo y devolviendole el beso en la mejilla.

Esperamos la cola para pedir nuestros helados y cuando los tuvimos en la mano, comenzamos nuestro paseo por las calles de Forks hacia el parque. Cuando llegamos nos sentamos en un banco junto al estanque a comernos nuestros helados en silencio. Compartimos nuestros helados, yo le di de probar el mio y él me dio de probar el suyo. Mientras comía mi helado me cayo un poco por la comisura de los labios-yo no era yo si no me manchaba comiendo- y el me lo limpio con sus labios. Esto hizo que mi cuerpo se estremeciera de repente.

-Mmm...Que rico está tu helado!!-dijo riéndose.

Cuando terminamos de tomar los helados, nos quedamos sentados en el banco, él me abrazaba por la espalda y yo apoyaba mi cabeza en su hombro. Estuvimos hablando de cosas del instituto, de lo poco que nos faltaba para graduarnos y de lo rápido que había pasado el tiempo desde que entramos en el instituto. Eso me entristeció bastante, porque el graduarnos podría suponer el tener que separarnos, y en esos momentos no quería ni pensar en estar lejos de él. Cuando éste pensamiento vino a mi mente me agarré mas fuerte a su brazo y él apretó mi cuerpo contra el suyo para poder tenerme mas cerca.

-Siempre estaré contigo.-me susurró al oído.

Aunque llevaba un rato intentando que mis ojos no derramaran lagrimas, estas últimas palabras de Mike hicieron que éstas rebosaran hacia mis mejillas. Al verme, Mike limpió esas lagrimas con sus labios bajando poco a poco por mis mejillas, terminado en un dulce y apasionado beso en los labios. Me di la vuelta para ponerme frente a él y agarré bien su rostro con ambas manos.

-Siempre que quieras yo también estaré contigo-le dije aun con lagrimas en los ojos.

Acerqué su rostro al mio y lo volví a besar, esta vez como si fuera la última vez que lo fuera a hacer. El me sujetó la cintura y presionó su cuerpo contra el mio, y acto seguido hundí mi rostro en su pecho. No quería que lo nuestro terminara, pero creo que en ese momento sentí que tarde o temprano algo se iba a interponer entre nosotros, no se si sería la universidad o sería una tercera persona, pero algo en mi mente me hacía pensar aquello.

Pasamos así mucho rato, sumidos en ese abrazo eterno. No sabía si lo nuestro acabaría bien o mal, pero sabía que el fondo la promesa que nos habíamos hecho era cierta. Siempre estaríamos el uno en el otro, en nuestros corazones siempre permanecerían esos primeros momentos que pasamos juntos.

Cuando terminó de anochecer, soltamos nuestro abrazo con pocas ganas y nos dirigimos hacia el coche. Fuimos en silencio, agarrados por la cintura y mirándonos fijamente a los ojos. El silencio prosiguió hasta llegar a mi casa, una vez que estuvimos delante de mi porche él paró el motor y fijó su mirada en mis ojos, poniendo esa sonrisa que tanto adoraba.

-Gracias otra vez por otra velada tan hermosa.-me dijo acariciando mis mejillas.

-Gracias a ti.-le repliqué.

-Siento haberte hecho llorar, no fue mi intención.

-No fue culpa tuya, además fueron lagrimas de felicidad.-no mentí del todo porque en parte estaba feliz de poder pasar esos momentos junto a él.

-En ese caso retiro mis disculpas, y me alegro de hacerte feliz mi vida.-dijo mientras se acercaba para darme un beso de despedida.-Debes entrar ya, es tarde y no quiero que te regañen por mi culpa.

-Si debo entrar ya.-admití con cierta desgana-Muchas gracias por el helado, estaba riquísimo. La próxima vez eliges tu el sitio para ir.

-¿Acaso quieres que haya próxima vez?-dijo con una sonrisa pícara en sus labios.

-¿Acaso dudas que lo quiera?-le contesté en el mismo tono pícaro.

-En ese caso, mañana hablamos a ver que hacemos vale?-me contestó.

-Hasta mañana Mike.-le dije bajándome del coche.

-Hasta mañana Jess-me dijo lanzándome un beso.


Entré en casa en cuanto vi que su coche doblaba la esquina. Picoteé algo de la cocina y subí las escaleras, entré en mi habitación y me tiré en la cama. Cogí mi teléfono móvil y me adelanté a ser yo la primera en escribir el mensaje de buenas noches.


Hay dos días en la vida para los que no nací, el primero de esos días fue en el que te conocí, y el segundo de esos días espero que pase mucho tiempo antes de que ocurra o que incluso no llegue nunca a pasar, ese día sera el día que te pierda. Te quiero Mike Newton.”


Ordené mis cosas en la mochila para el instituto, metí el trabajo de literatura y los libros de trigonometría y biología. Puse en el ordenador las canciones que me había dejado descargando a un volumen bajito, ya que mis padres estaban viendo la tele y no quería molestarlos. Leí un para de correos que me habían llegado al mail y me tumbé a terminar de leer Eclipse, que llevaba días sin tocarlos con todas estos últimos acontecimientos. Cuando llevaba dos párrafos leídos recibí un mensaje al móvil.


Mi vida no te preocupes por ese día, porque lucharemos para que no pase. Siempre estarás en mi corazón. Te quiero Jessica Stanley.”


Mi corazón dio un vuelco cuando leí esas palabras, las leí una y otra vez, hasta que me las aprendí de memoria. Continué leyendo mi libro hasta que mi cuerpo no se pudo resistir a la llamada de los brazos de morfeo. Dormí plácidamente durante toda la noche.

jueves, 11 de febrero de 2010

22.- Preguntas



Me quedé un rato pensativa mirando hacia el techo de mi habitación, me sentía aturdida y confusa por lo que acababa de soñar. Jamás hasta ahora había pensado en Mike de esa manera, a partir de ahora cuando lo viera me iba a ruborizar mas de lo que normalmente me sonrojaba.

Aun era temprano así que dediqué un largo rato ducharme, debía despejar las ideas de mi cabeza, aun era demasiado pronto para dar ese paso con Mike. Lo amaba, y estaba segura de que si quería perder mi virginidad con alguien sería con él, pero en realidad era demasiado tradicional en esos temas. Ya había tenido novio antes, pero nunca me habían hecho sentir lo suficiente para que pasara. Sin embargo Mike si lo hacía, su simple presencia hacia que cada célula de mi cuerpo se estremeciera, y que con sus besos mi respiración se perdiera entre su aliento.

Salí de la ducha, me metí en mi habitación y rebusqué en mi armario la ropa que me pondría esa mañana. Siempre me había preocupado de ir mona al instituto, pero ahora miraba con mas ahínco el modelo que me pondría cada día. Ese día elegí unos pantalones de tubo en color beige, con una blusa blanca entallada, un chaleco ajustado a juego con los pantalones y mis botas de ante marrón. Me sequé un poco el pelo, aunque no del todo, le eché un poco de espuma para que resaltaran mis rizos con un efecto mojado durante todo el día y lo recogí con una horquilla a cada lado de la cabeza, dejando caer algunos rizos sobre mi frente. No me maquillé en exceso, puesto que no me gustaba hacerlo para ir a clases.

Coloqué los libros en la mochila y bajé a la cocina a desayunar. El desayuno fue ligerito, solo un vaso de leche y un par de tostadas con mermelada de melocotón. Me coloqué el abrigo de los días fríos, se había acabado el buen tiempo, salí de casa y conduje hasta el instituto.


Cuando llegué al instituto vi que Bella aun no había llegado, igualmente cogí su chaqueta para que no se me olvidara darsela. Mientras cerraba el coche escuché el rugido de un motor que no conocía, bueno mas que un rugido era un ronroneo. Me dí media vuelta y me quedé boquiabierta ante la visión que estaba teniendo en esos mismo instantes. Era un hermoso descapotable rojo entrando en el aparcamiento del instituto.

-Dios mio!!Es un M3!!-dije demasiado alto porque varias personas me miraron al decirlo.

¿De quién podría ser ese cochazo? Mi pregunta se respondió enseguida, cuando el coche estuvo lo suficientemente cerca para poder ver a sus ocupantes. ¡¿Cómo no?! Eran los Cullen y la que conducía era Rosalie, la verdad es que le pegaba bastante, era el coche de la barbie. Pero...¿Donde estaba el Volvo plateado de Edward? Es mas, ¿donde estaba Edward?, él no iba con sus hermanos en el coche. Cada vez me sorprendía mas ese chico, se estaba separando de sus hermanos, algo que no había ocurrido en los dos años que habían pasado desde que llegaron al pueblo. Adorando aquel carrazo me dirigí al tejado de la cafetería para esperar a Bella.

Mientras me sumía en mis pensamientos hubo algo que me sacó de ellos. Vi como llegaba el volvo de Edward y dentro iba Bella. Esto era increíble, no solo cenan juntos si no que la trae al instituto, Bella me tenía que contar muchísimas cosas, pense mientras se acercaban a mi.

-Ey Jess-me dijo me saludaba con la mano-menos mal que te has acordado.

-Te dije que no se me olvidaría.

Le extendí la chaqueta para entregársela mirando fijamente a Edward, mis ojos no daban crédito a lo que estaban viendo en ese momento. Edward Cullen acompañado por una chica, que no era de su familia, y esa chica era Bella Swan, una amiga mia.

-Buenos días Jessica.-me dijo Edward.

Me quedé boquiabierta sin que me pudiera salir palabra alguna de la boca. Edward Cullen me estaba volviendo a hablar, a mi, y sin que fuera para despreciarme, me hablaba con una sonrisa en los labios, dios que sonrisa, a cualquiera le volvería loca esa sonrisa, y esos dientes perfectos. Como diría mi amiga Mandy: Ay oma que rico está!!

-Ho...Hola Edward-tartamudeé un poco y mire fijamente a Bella-Nos vemos en trigonometría Bella.-me gire en dirección a las clases aunque miré en varias ocasiones por encima del hombro para comprobar que lo que había visto era real.

Me tienes que contar porque te estas viendo a escondidas con Edward Cullen y que es lo que realmente sientes, esta vez no te vas a escapar”, pensé para mi misma.

El nuevo coche de los Cullen era la conversación en la que se basaron los cotilleos de la mañana, aunque yo tenía algunos otros muchísimo mas interesantes. Le conté a Lauren el mensaje que me había escrito Mike la noche anterior, cosa con lo que ella alucinó. Eso me hizo recordar que aun no había visto a mi amado, cosa que me entristeció bastante. Esperaba poder verlo antes del almuerzo. Entonces sonó la campana del final de la segunda clase y cuando me dirigí hacia la puerta me llevé una muy grata sorpresa. Allí estaba mi amor, el hombre por el que toda mi existencia tenía sentido, allí estaba Mike. Al verlo me ruboricé por el simple hecho de que hacia unas cuantas horas estaba metida en la cama con él aunque solo hubiera sido en mis sueños.

-Hola Jess.-se acercó a mi agarro mi cintura y me dio un fugaz beso en la comisura d los labios.-No sabes cuanto te he echado de menos.

-Yo también.-le respondí mientras me acompañaba a la siguiente clase.

-¿Tienes algo que hacer esta tarde?-me preguntó.

-Solo terminar el trabajo de literatura.

-Cierto, yo también lo tengo que terminar, bueno mas bien lo tengo que empezar. La literatura no es lo mio.-dijo encogiéndose de hombros y mirándome con cara de corderito degollado.-Podrías ayudarme.

-Bueno Mike, sería un placer ayudarte, pero creo que si quedamos esta tarde ninguno de los dos terminará el trabajo y no podemos arriesgarnos.-no me podía creer lo que estaba saliendo de mi boca en ese momento, estaba rechazando un encuentro con Mike.-Podrías pedirle ayuda a Erik es bastante bueno en Literatura.

-Tienes razón, podríamos desconcentrarnos. Quizás si lo terminamos pronto podamos dar un paseo o al menos vernos mas tranquilos. ¿Te parece?-me ofreció.

-Claro, sera un gusto.-le contesté-Cuando acabes me mandas un mensaje y me dices donde quedamos.

-Hecho!!Nos vemos en el almuerzo Jess, hasta luego-dijo mientras se alejaba por el pasillo.

Entré en clase de trigonometría y me senté al fondo del todo para poder hacerle el interrogatorio a Bella sin que nos viera demasiado la profesora. Entonces entro Bella, la emoción por saber me recorría el cuerpo, y la llamé con la mano.

-¡Suéltalo todo!-le dije sin ni si quiera dejarla terminar de acomodarse.-¿Qué ocurrió anoche?

-Pues no mucho, solo cenamos y me llevó a casa.-contestó.

Seguí haciéndole preguntas sobre la noche anterior, a las que ella respondía escuetamente.

-Entonces, ¿te estas viendo a escondidas con Edward Cullen?

-Bueno, algo así.

-¿Vais a salir otra vez?-le pregunté intrigada.

-Bueno si cuenta el que se ha ofrecido para llevarme el sábado a Seattle porque no se fía de mi chevy, pues si vamos a salir otra vez.

-VAYA!!Edward Cullen!!-exclamé resaltando el nombre del chico.-Oye, ¿te besó?

-No.-contestó rotundamente.

-A lo mejor el sábado.-le dije.

-Lo dudo mucho.-me contestó ella bastante segura de lo que decía.

Le interrogué sobre su cena el día anterior, no me aclaró muchas cosas porque era chica de pocas palabras, pero me quedó claro que le gustaba mucho.

-No se como te atreves a estar cerca de él a solas.-le comenté.

-¿Porqué?-dijo con cara de extrañada.

-Es que intimida tanto solo con la mirada.

-Bueno no soy muy coherente cuando lo tengo cerca.-me dijo.

-Es que... es tan increíblemente guapo.-dije mientras recordaba su sonrisa.

-Bueno es mucho mas que su belleza exterior.-añadió Bella.

Me estuvo comentando algunas cosas mas y le pude sacar lo que realmente me interesaba.

-¿Te gusta realmente?-le pregunté.

-Por desgracia creo que me gusta mas de lo que yo le gusto a él, pero no se puede evitar.-bajó la mirada con algo de pena en sus ojos.

Pobre chica, se había ido a enamorar del chico menos indicado, él nunca se fijaba en nadie, y no sabía realmente que hacia con ella, pero esperaba que realmente no fuera para hacerle daño. Ella no era mi mejor amiga pero tampoco quería que sufriera. Entonces sonó la campana y nos dirigimos hasta nuestra siguiente clase.

-Por cierto, Mike me preguntó por ti en clase de lengua.-me dijo algo emocionada.

-¿Si?-dije alucinada.

-Me preguntó si habías comentado algo sobre la noche de lunes.

-¿Qué te dijo exactamente?Dímelo palabra a palabra, sin que falte ningún detalle.-le exigí con cierta impaciencia y alegría en mi voz.

-Me preguntó sobre como nos lo pasamos en nuestro dia de compras, yo le dije que bastante bien, que tu habías encontrado un vestido estupendo...

-¿Como reaccionó con lo del vestido?-le interrumpí.

-Bueno se quedó pensativo un momento y me preguntó que de que color era el vestido y se lo dije.

-¿Le gustó el color?-volví a interrumpirla.

-Exclamó cuando lo dije supuse que si que le gustó.

-Sigue, ¿que te dijo después?

-Entonces fue cuando me preguntó si habías comentado algo sobre la noche del lunes.

-¿Qué le dijiste?

-Pues que me habías dicho que había sido una velada encantadora. Pero al principio no se lo creyó mucho.

-¿Por qué?-quise saber.

-Me preguntó en dos ocasiones si hablaba en serio, y cuando le confirmé que era cierto...

-¿Qué es lo que dijo?Cuéntame.

-No me dijo nada simplemente sonrió ampliamente a modo de satisfacción.

-¿En serio?-estaba alucinada, él realmente se preocupaba sobre lo que yo pensaba.

-Si, de veras. Creo que realmente le gustas.

-Gracias Bella, por toda esa información, es increíble, Mike esta preocupado por mis reacciones.-dije con una amplia sonrisa de satisfacción.

Entonces sonó la campana y Bella saltó de su asiento, lo que me hizo suponer que tenía prisa por encontrarse con su nuevo chico, Edward Cullen. Mis suposiciones no fallaban, él la estaba esperando en la puerta.

-Hoy no te sentaras con nosotros verdad Bella.-dije mas afirmando que preguntando.

-Creo que no Jess.

-Te veo luego Bella.-le dije en tono de “ya me contarás mas detalles sobre todo esto”.


Me dirigí hacia la cafetería con la ilusión de volver a encontrarme con mi Mike. Como dirían las fans de Crepúsculo: Quien quiere un príncipe azul en un caballo blanco, mejor un Jack Dawson en un Mercedes plateado. Mike no era ni un príncipe ni tenía un Mercedes, pero era lo mas importante que me había pasado en la vida, así que yo decía:Quien quiere un príncipe azul con un caballo blanco, yo tengo un Mike Newton con una suburban azul, y eso para mi era suficiente.

Cuando entré en la cafetería allí estaba el sentado, hablando con Erik, supuse que del trabajo de literatura. Le saludé con la mano y me puse en la cola para coger la comida. Bella llegó dos minutos después acompañada por Edward, todo el mundo los miraba fijamente, yo en realidad ya me estaba acostumbrando a esa imagen aunque de vez en cuando aún alucinaba. Me senté junto a Mike, el cual me dio un beso en la mejilla.

Comenzamos a hablar sobre los deberes que nos habían mandado hoy y sobre los que teníamos atrasados como ese dichoso trabajo que a todos nos traía de cabeza. Mientras observaba la mesa donde estaba sentada Bella y Edward, y vi como él se comía un trozo de pizza. Era extraño, pero juraría que era la primera vez que lo veía comer en dos años. Observé las reacciones que él tenía, los gestos y movimientos, tenía que averiguar algo sobre lo que el tramaba y luego se lo tendría que decir a ella. Se les veía muy concentrados en su conversación, tanto que terminó la hora del almuerzo y ellos permanecieron sentados a la mesa sin inmutarse.

El resto del día fue un tanto aburrido, últimamente las clases me parecían mucho mas pesadas que nunca, sería porque estaba ansiosa de que terminaran para poder ver a Mike de nuevo.

Cuando terminaron las clases Mike me esperaba en la puerta del edificio. Y se ofreció a acompañarme al coche. Me sujetó por la cintura y nos dirigimos hacia el aparcamiento. Una masa de estudiantes se concentraban alrededor del BMW de Rosalie, cosa que dudo mucho que a ella le hiciera mucha gracia.

-Es bonito.-dijo Mike-Yo alguna vez tendré uno como ese.

-¿Quien no querría tener un coche como ese?-le contesté-Aunque yo me conformo con mi Mercury.

-Bueno Jess, entonces quedamos que cuando termine el trabajo de literatura te aviso y nos vemos un rato, ok?-me preguntó.

-Claro, yo estaré pendiente del teléfono, o si no me dices por el messenger.

-Hasta luego Jess.-me dio un ligero beso en los labios y se giro en dirección a la masa de estudiantes que adoraban el BMW de los Cullen.

-Nos vemos Mike.

Me monté en mi coche y me apresuré en llegar a casa. Cuanto antes llegara, antes podía hacer los deberes y antes terminaría ese trabajo, por lo que antes podría ver a Mike y estar a solas de nuevo con él.



martes, 9 de febrero de 2010

21.- Sueños: La Pasión



Hola chic@s, antes de que leais debo deciros que en éste capitulo se describen escenas no aptas para menores, no son excesivas pero creí que debiais saberlo antes de leerlo, por si algun@ quiere saltar este capitulo, lo entenderé. Por otro lado agradeceros que si habeis llegado al capitulo 21 es q habeis leido los 20 anteriores mas las aportaciones y eso me llena de orgullo. MUCHAS GRACIAS A TOD@S L@S QUE ME SEGUIIS, SIN VOSOTR@S ESTE BLOG NO SERIA POSIBLE. UN BESAZO ENORME

Abrí los ojos y me senté en el filo de mi cama, algo me había despertado pero no sabía bien que había sido, entonces lo volví a escuchar, era algo golpeando mi ventana. Miré el reloj de la mesilla de noche, eran las 00.30 de la noche. Un poco asustada encendí la luz de la lampara y me acerqué a la ventana, aparté levemente la cortina sin correrla del todo, solo lo suficiente para ver quien o que era lo que estaba golpeando mi ventana a esas horas de la noche.

Un suspiro salió de mi pecho y abrí del todo la cortina cuando pude alcanzar a ver quien era esa persona, mis ojos no daban crédito a lo que estaba viendo, era Mike, estaba allí con esa sonrisa en sus labios, esa que provocaba que hasta el último pelo de mi cuerpo se erizara al verla. Abrí con cuidado la ventana para no hacer ruido y me asomé.

-Te echaba de menos, necesitaba verte.-me dijo en un susurro-¿Puedo subir?

-Ve hacia la puerta de atrás. Dame un minuto.-le contesté.

Me coloqué la bata y me deslicé hacia la puerta de mi habitación la cual abrí ligeramente para comprobar que mis padres ya dormían. Bajé cuidadosamente las escaleras y entré en la cocina y con sumo cuidado abrí la puerta trasera. Allí estaba Mike, tan guapo y sonriente como siempre. Se acercó hacia mi agarrándome por la cintura acercando mi cuerpo al suyo y dándome un frenético beso en los labios. Cuando ese beso terminó los dos suspiramos a la vez, deseábamos que esos momentos entre nosotros nunca acabaran.

-Como echaba de menos tus labios.-me susurró al oído.

-Shhh.-Le cerré la boca con mi dedo y le hice una seña para que me siguiera.

Subimos las escaleras lo mas silenciosamente posible y entramos rápidamente en mi habitación cerrando suavemente la puerta detrás de mi.

-Yo también echaba de menos los tuyos cariño.-le dije mientras le agarraba el rostro con las manos acercándome a sus labios y besándolos de nuevo.

Ante esto el respondió sujetando fuertemente mi cintura y pegando mi cuerpo al suyo de nuevo. Cada fibra de mi cuerpo se estremecía cada vez mas y noté como un escalofrío recorría mi columna cuando al separarnos el soltó su aliento sobre mi oreja, besándome ligeramente detrás de esta. Inspiré su olor, me encantaba su perfume, besé su cuello múltiples veces y esto hizo que el se estremeciera y me pegara aun mas a su cuerpo.

Comenzamos a besarnos de nuevo, nuestros besos se estaban convirtiendo cada vez en mas apasionados. Yo agarraba su cabello besando sus labios con fuerza, él acariciaba mi espalda y me apretaba contra él, lo cual nos hizo soltar un leve gemido.

Sin parar de besarnos comencé a quitarle la chaqueta, la cual quedó tirada en el suelo. El comenzó a besarme en el cuello mientras me quitaba la bata y yo le desabotonaba la camisa dejando al descubierto su pecho. Era prácticamente perfecto, sus músculos estaban perfectamente señalados, los cuales comencé a acariciar y a besar suavemente. El terminó de quitarse la camisa dejando su torso completamente desnudo, esa imagen hizo que un calor tremendo me recorriera todo el cuerpo.

El me dio media vuelta poniéndome de espaldas contra su cuerpo semidesnudo, abrazándome fuertemente y besando de nuevo la parte de atrás de mi oreja, era mi punto débil y el lo había descubierto. Me desabrochó con cuidado los botones de la parte de arriba de mi pijama, dejándola tirada en el suelo junto a parte de su ropa. Me fue besando desde la oreja hasta el hombro, cuando de repente volvió a ponerme de frente a él.

Continuó besándome apasionadamente, el calor en el ambiente iba subiendo cada vez mas y gotas de sudor comenzaron a aparecer por mi frente. Desabrochó mi sostén y yo lo dejé caer, dejando mis pecho al descubierto. El los acarició suavemente mientras los besaba con pasión, eso provocó que mis pezones se erizaran y un gemido saliera de mis labios.

En un arranque de pasión lo lancé sobre mi cama y me senté sobre su cintura, acariciando su torso, deleitándome ante esa visión que tenía ante mis ojos, era los mas hermoso que había visto nunca, y era MIO. Me agaché para acercarme a su rostro y seguir besándolo. El sabor de sus labios era como una droga para mi, era exactamente mi marca de heroína.

El me agarró fuerte y me pegó a su cuerpo, y en un instante era yo la que estaba debajo de él, lo tenía entre mis piernas, las cuales crucé por detrás de su espalda. El comenzó a recorrer cada parte de mi cuerpo con su manos y sus labios, lo cual me hacía estremecer cada vez mas de placer.

Terminó de quitarme el pijama y el se terminó de desvestir, y allí estábamos los dos, completamente desnudos, con nuestros cuerpos entrelazados y nos examinábamos mutuamente cada parte de nuestros cuerpos.

Volvió a colocarse entre mis piernas cruzadas en su espalda. Cada vez tenía mas calor y nuestros cuerpos comenzaban a sudar. Y entonces suavemente entró dentro de mi, en ese momento fue como si una corriente recorriera todo mi cuerpo. Mi reacción fue apretar mas mis piernas para pegar su cuerpo mas al mio. Mi respiración se hizo mas fuerte y rápida, aunque estaba acompasada con la de Mike. Nuestros cuerpos se movían en armonía, era como si llevaran toda la vida haciendo lo que estaban haciendo en ese momento.

Mi cuerpo temblaba de placer, entonces en un giro quedé sentada sobre él, aun estaba dentro de mi. Tenía un cúmulo de sensaciones que recorrían mi cuerpo en ese momento. El acariciaba mi pecho mientras yo cabalgaba sobre él. Varios gemidos salían de nuestros pechos, eran gemidos de autentico placer.

En ese momento desee que esto nunca acabara, que pudiéramos permanecer así eternamente, que no había nada que pudiera superar el placer que yo estaba sintiendo en ese preciso instante. Entonces descubrí que no era así, una serie de calambres comenzó a recorrerme el cuerpo, era como una explosión de fuegos artificiales dentro de mi. Nuestros cuerpos temblaban al compás y nos abrazamos fuertemente dejándonos llevar por esa explosión. Nos besamos fuertemente mientras no podíamos dejar de mover nuestros cuerpos.

Al momento nuestros cuerpos temblorosos quedaron tumbados el uno junto al otro, estábamos empapados en sudor y nuestras respiraciones estaba excesivamente alteradas. Nos miramos fijamente a los ojos sumiéndonos en un dulce abrazo. No se cuanto tiempo pasamos así hasta que nos quedamos dormidos en esa posición, abrazados con nuestros cuerpos aun desnudos.

Cuando volví a abrir los ojos descubrí algo que hizo que las lagrimas salieran de mis ojos. Todo había sido un sueño, pero todo había sido para mi tan real, que aun tenía la misma respiración alterada y mi cuerpo estaba empapado de sudor. Hacer el amor con Mike había sido un sueño maravilloso y mas que nunca deseaba que mis sueños se hicieran realidad.